Bernardo Montoya, en prisión provisional por la muerte de la joven zamorana Laura Luelmo en El Campillo (Huelva) el pasado mes de diciembre, se ha retractado de la declaración en la que aseguró que era el autor de los hechos y ha expuesto ante el juez su nueva versión, en la que culpa del crimen a una exnovia suya. Montoya asegura que su expareja mató a la joven profesora con un martillo y ha informado del paradero del mismo.

Dicha arma homicida se encontraría "relativamente cerca" del paraje donde se encontró el cuerpo de la joven, del que Montoya "se deshizo por petición de su expareja, antes de deshacerse de una manta" que fue encontrada por agentes de la investigación, tras haberlo contado el acusado. Por todo ello, su abogado va a pedir al juzgado que "se busque el martillo" como elemento de prueba.

De esta forma, según ha manifestado a los medios el letrado encargado de la defensa del acusado, Miguel Rivera, el presunto autor de los hechos ha reiterado varias veces durante su declaración, que ha concluido en torno a las 17,00 horas, que "no ha violado ni matado" a Laura Luelmo y que si confesó haberlo hecho fue "por amor" a su expareja que "se lo pidió", sobre la que ha dicho que es "la autora" del crimen, ya que además el acusado "no estaba en condiciones muy idóneas" cuando se autoinculpó, según la nueva versión que Montoya ha dado ante la juez.

Rivera también ha explicado que su defendido ha hecho uso de su derecho a no declarar cuando le ha preguntado la acusación particular, no respondiendo a ninguna de las preguntas de la parte que representa a la familia de Laura Luelmo, al seguir las indicaciones dadas por el letrado.

Paró en una gasolinera

Igualmente, acerca de otros posibles elementos de prueba, el letrado ha señalado que su defendido ha dicho ante la juez que "paró en una gasolinera cuando iba con su expareja", por lo que se está planteando la posibilidad de "pedir la grabación" de las cámaras de la gasolinera, caso de que existiera y no se hubiese borrado.

Acerca de si la juez considerará estos elementos como probatorios, Rivera ha manifestado no saber las intenciones de la autoridad judicial, pero ha explicado que están a la espera de recibir "resultados de huellas del coche" que utilizaron presuntamente Montoya y su expareja para deshacerse del cuerpo, así como "los resultados de las huellas de la vivienda", análisis en los que "deben detectarse huellas" de la excompañera del acusado, según Rivera.

El letrado ha explicado que Montoya "se encontró a Laura Luelmo en su casa porque así lo requirió su expareja a la joven al verla entrar en la casa que alquilaba Luelmo y que la exnovia pensaba que seguía siendo propiedad de la familia Montoya".

Cuando el acusado "salió del interior de la casa de lavarse se encontró a la joven", que ya "había recibido insultos" de la exnovia, y "se da una discusión" donde la expareja "agrede por primera vez a la joven", lo que provoca que Montoya le propine "un guantazo" a su excompañera y que se lleve a Laura a una habitación contigua, pero "la exnovia golpea a la chica y le causa la muerte".

Cómo se deshizo del cuerpo

Una vez ocurrido el fatal desenlace, Montoya y su exnovia "se llevan el cuerpo de Laura en un vehículo para deshacerse" del mismo, y "mientras lo descargaba se deshace" del arma homicida, el martillo, a la vez que por el camino dejan la manta posteriormente encontrada y el teléfono móvil.

Ha especificado que la Fiscalía ha preguntado "muchos detalles" a su defendido, así como por el motivo por el que ahora cambia su versión, a lo que el acusado ha respondido que su exnovia, al ocurrir los hechos, "comenzó a llorar y él le dijo que se autoinculparía", porque además, "había fumado droga", pero después en la cárcel, una vez "eliminados" los estupefacientes, "pensó que las cosas no se podían quedar así y llegó la tercera declaración".

Esta citación judicial se produce a raíz de la versión dada por Montoya en la cárcel donde se encuentra, en la que inculpaba de la muerte de Laura Luelmo a su exnovia, versión que motivó que la titular del juzgado dictara una providencia a principios de marzo para que volviera a declarar.

Los hechos sucedieron el pasado mes de diciembre, cuando la joven profesora natural de Zamora Laura Luelmo desapareció en El Campillo (Huelva), donde residía tras ocupar una plaza de profesora en un instituto de Nerva. Tras su desaparición el día 12, su cuerpo sin vida se encontró el día 17 con signos de violencia en un paraje de los alrededores de la localidad. Un día después, Bernardo Montoya fue detenido como principal sospechoso.