El tren recorre la sierra a más de 2.000 metros de altura.
El tren recorre la sierra a más de 2.000 metros de altura. Javier Robles Zurdo / Renfe

El histórico tren que une Cercedilla con Cotos y el Puerto de Navacerrada está en vilo. La Comunidad de Madrid debe resolver un auténtico sudoku administrativo si quiere ampliar las autorizaciones que permiten que este convoy siga dando servicio a la sierra de Guadarrama.

Las concesiones otorgadas hace cien años para la ocupación de varios montes de utilidad pública caducaron en noviembre. Por esos terrenos circula la actual C-9 de Cercanías, una línea más de la red de corta distancia de Renfe que, al tiempo, se comercializa como atractivo turístico bajo el sobrenombre del Tren de la naturaleza. Técnicamente, no hay posibilidad de prorrogar los permisos, otorgados originalmente a una sociedad ferroviaria que proyectó un acceso rápido a este paraje para que los alpinistas de la época no tuvieran que remontar a pie o a caballo kilómetros de caminos en pendiente.

Otros 75 años

La Comunidad es consciente de la situación desde hace meses. A finales del año pasado, el consejero de Medio Ambiente, Carlos Izquierdo, compareció en la Asamblea a instancias de la diputada de Podemos Laura Díaz, que ha reclamado en varias ocasiones conocer el plan de contingencia de Ángel Garrido para unos montes a su cargo. Izquierdo relató que trabajaba "ya" con los consistorios afectados y con Adif para asegurar la "accesibilidad" a una zona que alcanza los 2.000 metros de altura. Sin embargo, lo cierto es que no hay nada cerrado.

El administrador estatal asegura a 20minutos que ha solicitado por carta al Ejecutivo madrileño "ampliar" la licencia para "continuar con la explotación" de la línea "como hasta ahora", pero que no tienen respuesta. Fuentes regionales replican que es Adif quien debe aportar más documentación para concederles una nueva ocupación a 75 años que deberá sumar, igualmente, mejoras ambientales. Esta línea tiene capacidad para unos 8.800 viajeros diarios, aunque solo representa una décima en la demanda de la mastodóntica red de Cercanías, según el balance de 2017.

Con todo, la cuestión no acaba ahí. El proyecto inicial de los años 20 incluía varios sanatorios en altura para tratar la tuberculosis. Una enorme inversión para la época de 30 millones de pesetas que buscaba seducir a los ayuntamientos afectados para que cedieran más tierras con promesas de progreso y, de paso, disolver los temores de los residentes, que vieron en el tren la ruina de su negocio de alquiler de caballería a montañistas. Tras el crac del 29 y la Guerra Civil, no se realizó ningún hospital. A cambio, en estas parcelas, se fueron levantando lujosos chalés y otras edificaciones más modestas que se han ido traspasando entre particulares y bancos. Esas concesiones caducarán el 17 de abril y, de momento, no hay una salida segura.

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