Bola de fuego
Explosión de una bola de fuego sobre el mar de Bering, captada por el satélite japonés Himawari. @simon_sat / TWITTER

El pasado diciembre, una gran bola de fuego explotó en la atmósfera de la Tierra, la segunda más grande de su tipo en 30 años, y la mayor desde la bola de fuego sobre Chelyabinsk en Rusia hace seis años.

Sin embargo, el suceso —que liberó una energía equivalente a diez bombas atómicas como la de Hiroshima— pasó casi desapercibido hasta que lo ha hecho público ahora la NASA, ya que explotó sobre el mar de Bering, frente a la península rusa de Kamchatka.

Además, el meteorólogo Simon Proud, de la Universidad de Oxford, ha publicado en su cuenta de Twitter las primeras imágenes de esa explosión, captadas por el satélite japonés Himawari:

Lindley Johnson, oficial de defensa planetaria de la NASA, declaró a la cadena BBC que una bola de fuego tan grande solo ocurre dos o tres veces cada 100 años.

Sin ser detectado previamente, alrededor del mediodía, hora local, del 18 de diciembre, el asteroide recorrió la atmósfera a una velocidad de 32 kilómetros por segundo, en una trayectoria pronunciada de siete grados.

Con varios metros de tamaño, la roca espacial explotó a 25.600 metros de altura sobre la superficie de la Tierra, con una energía de impacto de 173 kilotones.

"Eso fue un 40% de la energía de Chelyabinsk, pero fue sobre el mar de Bering, por lo que no tuvo el mismo tipo de efecto ni apareció en las noticias", indicó por su parte Kelly Fast, gerente del programa de observaciones de objetos cercanos a la Tierra en la NASA. "Esa es otra cosa que tenemos a nuestro favor, hay mucha agua en el planeta", comentó.

Fast ofreció detalles del evento en la Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria que tuvo lugar en The Woodlands, cerca de Houston, Texas. Satélites militares recogieron la explosión el año pasado, y la NASA recibió notificación al respecto por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos.

Según Lindley Johnson, esta bola de fuego impactó en un área no muy lejos de las rutas utilizadas por los aviones comerciales que vuelan entre América del Norte y Asia. Así que los investigadores han estado verificando con las aerolíneas para ver si hubo avistamientos del mismo.