El Parlamento británico dio este martes la espalda a salir de la Unión Europea en los términos negociados entre Londres y Bruselas, lo que estrecha el camino del "divorcio" a dos posibilidades: una salida abrupta o una prórroga.

Los diputados de la Cámara de los Comunes rechazaron por 391 votos en contra y 242 a favor el acuerdo del brexit, al que la primera ministra, Theresa May, consiguió el lunes a última hora agregar tres documentos adicionales destinados a conseguir el beneplácito de los parlamentarios.

May se había comprometido a persuadir a Bruselas de que diera las garantías que reclama Londres sobre el llamado backstop, el mecanismo de emergencia para evitar que con el brexit vuelva la frontera física entre Irlanda del Norte e Irlanda. Con ese objetivo, la premier viajó el lunes por la noche a Estrasburgo para reunirse con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Dos horas y media después, logró una "interpretación común legalmente vinculante" sobre el backstop.

Juncker subrayó entonces que estas "aclaraciones" no aportan elementos nuevos, ni reabren el acuerdo del brexit, aunque "completan" el texto legal para apuntar con mayor claridad que el backstop es un mecanismo de último recurso, que ninguna de las partes quiere activarlo y que, de hacerlo, será de manera temporal hasta hallar una solución mejor.

Esta declaración vinculante, por tanto, no ofrecía los cambios exigidos por los diputados británicos, que pretendían que el Reino Unido pudiera desactivar unilateralmente el backstop o al menos fijar un límite temporal.

Así, la maniobra de May fracasó este martes en Westminster y ahora obliga a decidir qué ocurre con el brexit en dos jornadas decisivas.

Miércoles: ¿Salida sin acuerdo?

La Cámara de los Comunes se pronunciará este miércoles sobre si quiere una salida a las bravas del bloque comunitario el próximo 29 de marzo.

Esta posibilidad se antoja remota, ya que la cámara baja del Parlamento ya ha expresado en anteriores ocasiones que no quiere este escenario, que suprimiría el periodo de transición que el acuerdo fijaba hasta diciembre de 2020.

Además, obligaría a las compañías británicas a comerciar con el resto de países bajo las normas de la Organización Mundial de Comercio, con condiciones menos ventajosas que los actuales tratados en los que el Reino Unido participa como miembro de la unión aduanera comunitaria.

May dijo este martes que la bancada conservadora gozará de libertad de voto para pronunciarse sobre si quiere un brexit no negociado.

Jueves: ¿Prórroga?

Si, como sabe esperar, el Parlamento rechaza este miércoles un "divorcio" no negociado, entonces este votarán el jueves sobre si extender la validez del Artículo 50 del Tratado de Lisboa, en virtud del cual el país debe abandonar la UE el 29 de marzo, al término de los dos años estipulados de negociación.

Si el Parlamento aprueba esta prórroga serán entonces los veintisiete países restantes del club comunitario quienes deberán dar su visto bueno para que pueda hacerse efectiva.

En cualquier caso, esta extensión será, según ha advertido May, "corta y limitada", y debería procurarse que no se alargara hasta la fecha de celebración de las elecciones europeas que tendrán lugar el domingo 26 de mayo.

Si para entonces el Reino Unido continúa dentro de la UE tendría que participar en la votación, eventualidad un tanto ilógica si el país se está preparando para abandonar el bloque poco después.

¿Segundo referéndum?

Con todo, para May, retrasar el brexit no facilitaría la situación, cuyas opciones seguirían siendo salir con o sin acuerdo, o directamente cancelar el brexit, algo que, según el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, podría hacer el Reino Unido de forma unilateral.

"Voy a ser muy clara", advirtió la primera ministra este martes: "Votar en contra de irnos sin acuerdo y por un prórroga no va a resolver los problemas a los que nos enfrentamos". "La UE querrá saber qué queremos hacer con esa prórroga y este Parlamento tendrá que responder a esa pregunta", avanzó.

"¿Queremos revocar el artículo 50?, ¿queremos celebrar un segundo referéndum? o ¿queremos irnos con un acuerdo pero no con este acuerdo?", planteó. May se mostró consciente de que todas ellas son "opciones nada envidiables".

Elecciones anticipadas

Esta compleja situación podría desembocar en el fin del gobierno de May y la convocatoria de elecciones generales si el Partido Laborista presentara una moción de confianza a la premier y esta saliera adelante en la Cámara de los Comunes.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, ya ha exigido a la primera ministra que adelante la cita con las urnas de 2022. Corbyn defendió la alternativa laborista, que pasa por "una unión aduanera negociada, acceso al mercado único y protección de los derechos", si bien este martes, a diferencia de la primera votación, no mencionó la posibilidad de celebrar un segundo referéndum sobre el brexit.

Desde el Partido Nacional Escocés (SNP), abogaron por revertir directamente el artículo 50, es decir, por cancelar el brexit. Así, el líder del SNP en Westminster, Ian Blackford, adelantó que este miércoles votarán para descartar la salida sin acuerdo y, si se vota de nuevo el jueves, lo harán por prorrogar el plazo.