El Parlamento británico rechazó este martes por 391 votos frente a 242 el último acuerdo de Theresa May sobre el brexit, que la primera ministra del Reino Unido cerró el lunes in extremis en Estrasburgo para intentar evitar un retraso en la salida de la UE, la ruptura total o, en último término, una 'no salida'.

"Lamento profundamente la decisión", dijo la primera ministra al conocer el resultado. May se mostró aún partidaria de "una salida ordenada" y convocó para este miércoles otra votación para que los diputados se pronuncien sobre si quieren una salida de la UE sin acuerdo.

Si no es así, se decidirá sobre una posible ampliación del plazo previsto, lo que para May "no arregla nada". La salida del Reino Unido de la UE tendría que producirse, en condiciones normales, el 29 de marzo de 2019.

El rechazo al acuerdo se produjo debido a que diputados euroescépticos del Partido Conservador, así como el norirlandés Partido Democrático Unionista (DUP, socio parlamentario de May), consideraron que las aclaraciones sobre la salvaguarda otorgadas por la UE son insuficientes.

Esta es la segunda vez en pocos meses que los diputados dan la espalda al Gobierno y abren así una etapa de incertidumbre en el país. En la votación del pasado mes de enero, 432 diputados rechazaron el plan, por los solo 202 que lo apoyaron. Y, entre los escépticos, hubo 118 conservadores.

Los laboristas piden elecciones

Tras la votación, el líder laborista, Jeremy Corbyn, ha reclamado la convocatoria de elecciones anticipadas.

Corbyn indicó que la premier ha estado en una carrera a contrarreloj en la que "finalmente el reloj la ha arrollado". "Ya es hora de que haya elecciones generales", declaró, según recogió la cadena de televisión pública británica, la BBC, al tiempo que pidió anticipar la cita con las urnas de 2022.

El jefe negociador de la UE para el brexit, Michel Barnier, dijo por su parte que la UE ha hecho "todo lo que ha podido" para ayudar a la aprobación del acuerdo. "El impás solo se puede resolver en el Reino Unido", indicó, aladiendo que "nuestras preparaciones para un 'no acuerdo' son ahora más importantes que nunca".

La salvaguarda de Irlanda

El último texto, cerrado casi a medianoche del lunes, incorporaba garantías adicionales respecto a que el mecanismo para evitar una frontera en Irlanda del Norte no será una solución permanente. La primera ministra negoció esos cambios, que calificó de "legalmente vinculantes", tras un diálogo contrarreloj con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

A pesar de esas garantías, el abogado general del Estado británico, Geoffrey Cox, advirtió este mismo lunes de que los "riesgos legales" de que el Reino Unido quede integrado en las estructuras de la UE de manera indefinida, hasta que se alcance un nuevo tratado comercial entre Londres y Bruselas, "no han cambiado".

La opinión legal de Cox resultó clave para decantar el voto de los euroescépticos, que temen que el mecanismo de salvaguarda ate al Reino Unido al bloque comunitario en contra de su voluntad y dificulte la firma de nuevos tratados con terceros países mientras esté activo.

La UE, por su parte, considera que esa cláusula es imprescindible para mantener la integridad del mercado único y preservar tras el brexit los acuerdos de paz que se firmaron en 1998, que establecen que no habrá una frontera entre la República de Irlanda y la región británica de Irlanda del Norte .