Robert Thompson y Jon Venables
Los asesinos de James Bulger, Robert Thompson y Jon Venables. PA

El 12 de febrero de 1993 el mundo se detuvo al conocerse que dos niños, de 10 años, habían secuestrado a otro, de dos años, para matarlo a sangre fría.

Se trata del caso británico de Robert Thompson y Jon Venables, que en 1993 decidieron raptar al pequeño James Bulger en el centro comercial New Strand en Merseyside (Liverpool, Reino Unido), para asesinarlo. El caso conmocionó a la sociedad británica, especialmente cuando se descubrieron las identidades de los asesinos del pequeño James Bulger.

Entonces, las autoridades buscaron todas las explicaciones posibles para entender por qué los Thompson y Venables, cometieron semejante atrocidad a comienzos de los años 90. A pesar de que se supo que ambos llevaban una vida tremendamente complicada — tenían problemas familiares, hermanos con problemas de aprendizaje, adicciones al alcohol, abandonos...—, nada evitó que cumplieran condena hasta que alcanzaran la mayoría de edad, algo que también desató la polémica en Reino Unido porque nadie podía asegurar que Robert Thompson y Jon Venables continuaran siendo un riesgo para la sociedad. 

Lo cierto es que los dos asesinos tuvieron una vida similar en Liverpool, ciudad en la que nacieron en agosto del año 1982. Ambos fueron maltrados física y psicológicamente por los padres y, cuando se conocieron, encontraron en el otro el apoyo y la seguridad de la que carecían en su entorno familiar. Ya no estaban solos, se tenían el uno al otro.

Durante el interrogatorio por el asesinato de James Bulger, los niños de 10 años explicaron que la tercera película de Chucky, el Muñeco diabólico, fue lo que les inspiró a cometer aquella monstruosidad que marcaría a la sociedad británica y, por ende, al mundo entero. Además, según contaron a las autoridades, días antes intentaron matar a otro pequeño, aunque aquella vez la madre llegó a tiempo.

El día del asesinato

Robert Thompson y Jon Venables decidieron faltar a clase —algo habitual en ellos— el 12 de febrero de 1993 para dirigirse al centro comercial New Strand. Allí, los niños estuvieron armando jaleo en una de las oficinas e insultaron a una anciana porque caminaba encorvada. Sin embargo, nadie les reprendió ni les prestó atención alguna.

Hacia las 15:39 horas de aquel fatídico día de febrero, el centro estaba saturado de personas. La madre del pequeño James se despistó un momento mientras compraba en la carnicería. Fue en ese preciso instante, cuando Thompson y Venables decidieron llevarse al pequeño Bulguer, cogido de la mano, sin ninguna resistencia, tal y como se pudo comprobar en las imágenes grabadas por la cámara de seguridad del centro comercial. Nadie se percató de que un niño de dos años estaba siendo arrastrado en contra de su voluntad.

A los cinco minutos, la madre de James se da cuenta de la desaparición de su hijo y alerta a los agentes de seguridad que, para cuando inician la búsqueda, los tres niños ya habían abandonado el recinto.

Caminaron durante cuatro kilómetros, arrastrando al pequeño James que llamaba a su madre mientras sollozaba. Nadie advirtió nada, ninguno de los 38 testigos que los vieron pasar. "Me pareció que el más pequeño quería huir", explicaba uno de los testigos.

Los menores acabaron en un descampado

Los tres niños acabaron en un descampado junto a las vías del tren, en la zona de Walton, donde lo primero que hicieron fue pintar el cuerpo de verde a James para después comenzar a maltratarlo físicamente. Le lanzaron ladrillos, lo golpearon con una barra de metal, le pisotearon las manos y los dedos hasta rompérselos y lo desnudaron para introducirle pilas por el ano. Finalmente, acabaron saltando sobre el estómago y el pecho hasta reventar el vientre.

Cuando James Bulguer murió, colocaron su cuerpo en las vías del tren para que lo atropellase, con la intención de simular que todo había sido un accidente. Cuando terminaron la atrocidad, regresaron a sus casa riéndose y bromeando sobre lo que acababan de hacer.

Mientras los asesinos acababan con la vida del pequeño James, la ciudad se había paralizado para encontrarle. Todo el mundo estaba ayudando en la búsqueda, pero hasta que no revisaron las cintas de seguridad, las autoridades no supieron que se trataba de dos niños.

Cuatro días más tarde, se encontró el cadáver de James cortado por la mitad y, tras una complicada búsqueda, dieron con Robert Thompson y Jon Venables.

Cuando se supo de la identidad de los asesinos, la opinión pública reclamó justicia aunque fuesen menores de edad y ambos fueron juzgados como adultos a petición expresa del gobierno.

Durante el juicio, los niños mantuvieron una actitud impasible, fría. Ninguno mostró arrepentimiento. Además de examinarse todas las pruebas, se demostró que los muchachos eran plenamente conscientes de sus acciones, por lo que fueron condenados como adultos. "El asesinato de James Bukger fue un acto de inigualable maldad y barbarie", dijo el magistrado Morland a los acusados, a quienes se les impuso permanecer en la cárcel hasta la mayoría de edad.

Robert Thompson y Jon Venables estuvieron separados en módulos distintos durante su estancia en prisión y, tras cumplir la condena, fueron enviados a distintas ciudades del norte de Inglaterra y se les concedió el anonimato de por vida.

Aunque de Thompson nunca se volvió a saber nada, Venables fue detenido en el año 2010 por posesión de más de 1.170 imágenes de pornografía infantil y el llamado manual para pedófilos. Fue condenado por la justicia británica a tres años y cuatro meses de prisión. 

En la actualidad, tiene 35 años y va a casarse.

El documental Detainment

Por otro lado, el documental Detainment, nominado al mejor corto de acción en los Óscar 2019, presenta esta monstruosa historia.

Denise, la madre de James Bulger, ha pedido su retirada porque la herida aún sigue abierta.

Aún así, el documental llegará a las pantallas el próximo 24 de febrero.