El Ayuntamiento del municipio madrileño de Móstoles, a través de la concejal de Seguridad del consistorio, Beatriz Benavides, ha defendido la actuación de su Policía Municipal después de que el pasado sábado desalojase a una mujer de etnia negra y a su hijo de cuatro años de un autobús interurbano por "exceso de aforo", un incidente que ha levantado numerosas acusaciones de racismo tras la publicación de un vídeo grabado por una pasajera del autobús.

Si bien Benavides ha señalado que "los agentes actuaron de forma correcta tras insistir durante noventa minutos a la mujer para que se bajara del autobús" y que "no hubo racismo de ningún tipo" en la actuación policial, en consonancia con la postura de los sindicatos p0liciales, la organización SOS Racismo señala que la mujer había comprado con antelación su billete.

En ese sentido, los sindicatos justifican la intervención policial argumentando que muchos otros pasajeros se vieron afectados por el aforo completo, y se bajaron del autobús "entendiendo los motivos", y la edil ha subrayado que el billete de la pasajera era "abierto", por lo que debía haber atendido las indicaciones del conductor cuando este le pidió que bajase del vehículo, que estaba lleno y en el cual, de acuerdo al reglamento, no se puede viajar de pie.

El incidente fue grabado en vídeo por otra pasajera, y en las imágenes se aprecia como la mujer, natural de Guinea Ecuatorial cayó por las escaleras tratando de resistir los empujones de la policía, que sigue presionando hasta lograr finalmente desalojarla.

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