La evolución de Pasqual Ferrándiz Arroyo, conocido mundialmente en el cómic como Pasqual Ferry, ha sido una carrera de fondo. Vinculado con los cómics desde hace varias décadas, publicó en el TBO, Pulgarcito, Zona 84, Totem o Cairo. Con la llegada de la crisis de las revistas de cómics en España, inicia su andadura en el género de súper héroes. Y poco a poco se fue labrando un nombre. Primero publicó en la división británica de Marvel. En 1995, a la estadounidense. En 2000 empezó a trabajar para DC Comics con Superboy. Posteriormente fue el dibujante principal de la serie Action Comics protagonizada por Superman. En la actualidad, tras dibujar series como Adam Starnge y Ultimate Fantastic Four, es el responsable de los lápices de Ultimate Iron Man.

¿Qué está haciendo ahora?
Estoy trabajando a tope, acabando la cuarta entrega de Ultimate Iron Man. En total hay cinco volúmenes.

Y ha sacado tiempo para diseñar el cartel del saló del còmic de Barcelona y en él ha dibujado a su hijo...
Sí. Queríamos potenciar la imagen de la familia consumidora de cómics. Y pensé... ¿Pues por qué no la mía? Por eso sale un niño (mi hijo) leyendo cómics y una niña con un manga. Al principio quería que saliera su nombre, pero no me dejaron.

¿Por qué?
Porque había demasiada letra y podía confundir.

¿Y esta obsesión porque aparezca su hijo de una manera tan clara?

(Risas) Porque en el cole no se acaban de creer que su papá dibuja tebeos y se ríen de él. Como me ha visto en alguna entrevista por la tele va diciendo que tiene un papá famoso porque hace Spiderman...

¿Por qué el trabajo del dibujante de tebeos está infravalorado en España?
Aquí se piensa sólo en Mortadelo y Filemón. El concepto del dibujante de cómic está devaluado. Se piensan que somos bohemios que vamos todo el día enganchados a la birra; que hacemos un trabajo muy poco útil... Se creen que de nuestro trabajo no haya de salir nada ni puedas tener estatus...

Mi trabajo es como el fútbol. El dibujante que hace goles y tiene una buena temporada puede mejorar su contrato y aumenta su cotización

Pero ustedes se ganan muy bien la vida...
(Risas) Bueno...

A mí me lo han dicho.
Sí y no. Esto es como el fútbol. El que hace goles y tiene una buena temporada puede mejorar su contrato y aumenta su cotización. Estos casos, sí que se ganan bien la vida.

A usted no le ha ido nada mal...
No me puedo quejar. He ido poco a poco. Hace 27 años que me dedico a esto, y estoy muy contento porque voy recogiendo los frutos.

¿Cómo empezó?
Por pura pasión. No sé quién escogió a quién. Si el hobby a mí o yo al hobby. Pero no tuve dudas. Sabía a lo que me quería dedicar. Hay parte de mi trabajo que es pasión, es pura pasión.

¿Usted es consumidor de cómics? ¿Cuáles leía?
Al principio, Mortadelo y Pulgarcito. Más adelante, Tintín. Y seguí con los superhéroes. Fue entonces cuando me empezó la fiebre.

¿Sus favoritos?
Los superhéroes, sobre todo Spiderman.

¿Le inculca a su hijo la pasión por los tebeos?
No quiero influirle... Aunque la verdad es que tiene mano para dibujar. A veces nos ponemos los dos y su madre... (Risas).

Si le dijera, "papá, quiero ser dibujante de cómics" usted...
¡Ojalá! Estaría a su lado. Pero debe salir de él. Tiene mucha imaginación, y eso es muy importante.

Hay adaptaciones al cine de superhéroes muy dignas. Las dos primeras pelis de Spiderman me gustaron, pero la tercera me pareció horrorosa

¿Qué le parecen las adaptaciones que se han hecho en cine de los cómics?
Creo que las hay muy dignas. Las dos primeras de Spiderman me gustaron, pero la tercera me pareció horrorosa. A pesar de todo, creo que las películas de superhéroes ayudan al cómic.

¿Los dibujantes de cómics son unos niñatos?
(
Risas) No. Se tiene que saber actuar y ser muy serio. Igual hay algún niñato, pero el dibujante tiene que transmitir que es una persona seria con su trabajo.

¿Por qué cada vez más dibujantes españoles conquistan las américas?
Porque aquí no hay industria, no hay editoriales. Y no hay un concepto de género como en el cine, que hay de terror, histórico... Para no malvivir en España tienes que emigrar. Por desgracia mucha gente marcha.

¿El Premio Nacional de Cómic no ayuda?
Está muy bien, porque reconoce el cómic como un medio profesional y serio, pero aún queda dar un tirón.

¿Cómo es trabajar para los estadounidenses?
Yo hace 15 años que trabajo para los EE UU. Antes era mucho más complicado, sobre todo en mi género, el de los superhéroes. Era muy conservador, tenía unas pautas. Eran reticentes al trabajo de un europeo o un tío que no fuera norteamericano. Pero ahora necesitan cosas nuevas y es sencillo. Ahora, Internet también lo facilita mucho...

En un día normal usted...
P
ues trabajo mucho. Como no tengo jefes al lado me tengo que organizar. Parto de dibujar una página al día. La hago a lápiz y tinta y pongo los grises, entonces la paso al ordenador y la envío al servidor de la editorial. Y voy allí un par de veces al año.