Pony
Una foto de Pony, años después de su rescate. Borneo Orangutan Survival Foundation

Tiempo atrás, al menos tan atrás como 2007, comenzaba a circular por internet una noticia, ahora recogida por el diario británico The Sun, sobre el rescate en 2003 de una orangután bautizada como "Pony" de las manos de unos aldeanos de la isla de Borneo, en Indonesia. Lejos de tratarse de una historia de tráfico de especies amenazadas de las que todos los días se repiten en el sudeste asiático, había un fondo mucho más impactante: Pony había sido rescatada de un prostíbulo.

Fuente: Daily News USA / Youtube

En efecto, los miembros del equipo que logró rescatarla (y que tuvo que incluir nada menos que a 35 militares armados para hacer frente a la resistencia de sus captores) relatan los horrores a los que esta hembra de orangután era sometida: se la depilaba íntegramente cada dos días, lo que le causaba problemas en la piel al eliminar su protección natural; se la cubría de maquillaje y joyas, y se la mantenía encadenada a una cama en la que por dos libras cualquier cliente podía violarla.

Lone Droscher-Nielsen, conservacionista danés que formó parte de ese equipo, declaró al respecto "Cuando descubrí que estaba acostumbrada a la prostitución y no solo a ser una mascota, me horroricé. Tal vez en mi ingenuidad nunca pensé que fuera humanamente posible hacer algo así a un animal

Un trauma de por vida

Se cree que Pony fue separada de su madre (posiblemente asesinada) a una edad muy temprana y criada en el burdel, aunque no se sabe exactamente cuantos años permaneció en el lugar, sometida a los abusos que sufría. Además de las agresiones sexuales, la depilación y el maquillaje (todas ellas prácticas traumatizantes para un animal), se cree que se le obligó a un duro entrenamiento sexual a base de refuerzo negativo y que pasaba la inmensa mayoría del tiempo encadenada en un interior. 

Todos estos abusos han dejado una huella psicológica imborrable en el animal, que durante años después de su rescate mostró un pánico desmesurado a los hombres (necesitando ser cuidada por mujeres) y tardó mucho tiempo en aprender las habilidades básicas para la supervivencia en cautividad y la socialización con sus congéneres. Con todo, y a pesar de que ahora Pony ha experimentado una exitosa recuperación y vive feliz en un santuario para orangutanes, nunca podrá ser liberada con garantías de que sobreviva.

El aceite de palma

Más allá de la crueldad a la que Pony fue sometida (esta orangután es el único caso documentado hasta ahora de prostitución de grandes simios, aunque numerosos activistas afirman que esta práctica no es infrecuente), su caso comparte telón de fondo con los de muchísimos ejemplares de las más variadas especies a lo largo y ancho de los trópicos: el aceite de palma.

El cultivo de palma, barato y lucrativo, se ha popularizado en zonas del mundo con climas cálidos y húmedos, donde los agricultores destruyen grandes superficies de bosque tropical para plantar esta especie. En el proceso, destruyen uno de los biotopos más ricos y variados del planeta, provocando la muerte de ciertos animales; las crías de algunos, como los orangutanes, son buscados además para alimentar la industria del tráfico de animales exóticos, y también se matan para evitar que dañen los cultivos o por su carne. Pony fue encontrada en una de estas zonas ahora deforestadas, que, probablemente, habitaba con su madre cuando era una cría.

Los homínidos, las especies animales  más cercanas al ser humano (nuestra especie, de hecho, forma parte de esta familia) son, paradójicamente, algunos de los animales más amenazados de la tierra; ninguna de las especies comprendidas (gorilas, chimpancés, orangutanes, bonobos) supera en la actualidad los 200.000 ejemplares vivos, con la excepción del Homo Sapiens, por supuesto. La mayor amenaza a la que se enfrentan es la destrucción de su hábitat, aunque también pesan sobre ellos los estragos de la caza furtiva y el tráfico de animales.