Mujeres presas visitan el Museo de América
Un grupo de reclusas del centro de mujeres Madrid I visita el Museo de América. JORGE PARÍS

Lucía llevaba sin caminar por la calle cuatro meses, cuando le concedieron el último permiso penitenciario. Desde hace dos años cumple condena en la cárcel de mujeres Madrid I (Alcalá de Henares) por tráfico de drogas, en una habitación minúscula de paredes blancas y dos literas. Su vida se paró entonces y la monotonía se convirtió en una losa. "Todas las semanas es lo mismo", comenta a 20minutos. Lo hace fuera de ese entorno, entre telas y reliquias del Museo América.

Y es que el jueves tanto ella como otras cinco compañeras traspasaron los barrotes para asistir al último taller del programa Tejiendo un futuro, que se enmarca dentro del Plan Museos+Sociales de Instituciones Penitenciarias (dependiente del Ministerio del Interior) y el Ministerio de Educación, cuyo objetivo es acercar los museos a colectivos que no suelen visitarlos.

"La idea era trabajar con mujeres con triple discriminación: presas, mujeres y latinoamericanas", comenta Ainhoa de Luque, una de las dos coordinadoras del taller en el que enseñan a las reclusas a teñir telas y que este 2018 celebró su tercera edición. "En un primer momento iba a ser un taller de tejidos, pero al hablar con Instituciones Penitenciarias nos dimos cuenta de que no podía ser porque utilizábamos tijeras, agujas... Así se convirtió en un taller de teñido con tintes naturales como nueces, cúrcuma o té", añade. "Queremos darles herramientas que les puedan servir para trabajar en un mundo laboral diferente, que conozcan otras tradiciones y derriben prejuicios".

El docente que las acompaña, José María García, director del Centro de Adultos Clara Campoamor situado en la prisión, asegura que con estas actividades aplican a la vez "conocimientos de física y de matemáticas. A nivel pedagógico es valiosísimo". Más que con el aprendizaje, las reclusas se quedan con esas breves horas de libertad. "Es muy emocionante salir. Echo de menos la vida y la democracia porque aquí tienes que aguantar muchas cosas", explica Lucía (nombre falso), una de las 4.397 mujeres que cumplen condena en España, de las que 1.252 son extranjeras, según los últimos datos publicados por el INE.

Ella, natural de Bolivia, coincide con el perfil de las presas en el país. "Las mujeres están prisión fundamentalmente por delitos de tráfico de drogas y un porcentaje más pequeño por robos. Están asociados a la pobreza", detalla la socióloga Anna Ballesteros. "Casi el 30% de las mujeres que hay en prisión son extranjeras que traen droga y las cogen en el aeropuerto". Lucía, en concreto, no actuó de mula, pero sí se inició en el narcotráfico por su situación económica: mileurista y madre soltera. «Una persona me dijo que si invertía mi dinero en esto ganaría mucho", recuerda. "Me sedujo".

La jugada, sin embargo, le salió mal porque la mujer a la que pagó  para que introdujera cocaína en España fue detenida en Barajas, y Lucía terminó en prisión. Desde entonces cuenta los días que le quedan para volver a ver a su hija mientras se saca la carrera de Psicología desde su celda. Para ella, es fundamental mantener la mente ocupada. "El centro nos ofrece muchas oportunidades. Si quieres encauzar tu camino, puedes. Yo lo tengo claro, he aprendido la lección".



Ella, natural de Bolivia, coincide con el perfil de las presas en el país. "Las mujeres están prisión fundamentalmente por delitos de tráfico de drogas y un porcentaje más pequeño por robos. Están asociados a la pobreza", detalla la socióloga Anna Ballesteros. "Casi el 30% de las mujeres que hay en prisión son extranjeras que traen droga y las cogen en el aeropuerto". Lucía, en concreto, no actuó de mula, pero sí se inició en el narcotráfico por su situación económica: mileurista y madre soltera. «Una persona me dijo que si invertía mi dinero en esto ganaría mucho", recuerda. "Me sedujo".