El tribunal que juzgó a La Manada ha dictado otro polémico fallo en el que absuelve a un hombre de la acusación de homicidio en grado de tentativa pese a considerar probado que atacó con un cuchillo a su mujer y luego intentó estrangularla delante de sus hijos de tres y seis años. Los magistrados, según adelanta el diario Público, han condenado a diez meses de prisión al acusado como autor de un delito de "maltrato ocasional".

La sentencia esá firmada por Ricardo Javier González (autor del voto particular que consideró sexo consentido la agresión de La  Manada) y Raquel Fernandino, que cjunto con González permitió la puesta en libertad de los sevillanos. La Fiscalía pedía ocho años y medio de prisión por considerar que era homicidio en tentativa y la acusación particular 10 años de cárcel y 12 de alejamiento de los hijos, así como la suspensión de la patria potestad.

La sentencia considera probado que el 22 de junio de 2017 en el municipio de Lodosa el condenado acudió al domicilio de su expareja, de la que se había separado seis meses atrás, con un cuchillo. En un forcejeo ella intentó quitarle el arma y resultó herida. Ambos cayeron al suelo y él agarró con su mano el cuello de la mujer presionando fuertemente. Le faltaba el aire y al ver sucreciente grado de asfixia dejó de apretar el cuello. Fueron sus hijos los que le gritaron "déjala, no la mates".

Los jueces entienden que el hombre desistió voluntariamente y condenan al autor por un delito de maltrato ocasional en su modalidad de causación de lesiones de menor gravedad en el ámbito de laviolencia sobre la mujer. Remarcan en la sentencia varias veces que desistió de la agresión de manera voluntaria y libre

"Consideramos concurrente el desistimiento, en su modalidad omisiva, que exime de la responsabilidad por homicidio", destacan.

El citado diario ha podido hablar con la mujer, que está "desolada". Su expareja está en libertad por la interpretación de los jueces. Ella defiende que él la soltó porque creía que estaba ya muerta. "Lo que me dan a entender con esta sentencia es que, gracias a que me defendí y no me clavó el cuchillo, no se interpreta como intento de asesinato. En cambio si no me llego a defender me lo clava y me mata. Para que sea culpable de intentar materme ¿tiene que matarme?", se pregunta.


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