Manifestación contra el 'brexit'
Miles de personas en una manifestación en Londres contra el 'brexit'. EFE

Habrá salida del Reino Unido de la UE. Eso parece un hecho confirmado toda vez que la crisis de Gobierno no ha hecho tambalearse a Theresa May. Lejana su dimisión y lejana también la convocatoria de elecciones, cabe preguntarse por las posibilidades que se abren de aquí a marzo, cuando se produciría la ruptura.

El respaldo de un borrador del acuerdo de retirada entre las partes parece arrojar algo de luz al proceso, pero falta que esas líneas sean apoyadas también por los líderes de los 27. España, que tiene voz sobre Gibraltar, está ahora mismo en el 'no' por el contenido del artículo 184 del borrador. Es solo un cisma de todos los que se pueden producir.

Pero, ¿y si no hay acuerdo? La falta de pacto sería más negativa para los británicos, a pesar del discurso de los pro brexit de que al no tener que pagar 'multa' las inversiones internas serían mayores. Con todo, se pueden dar dos escenarios.

Con acuerdo: ni contigo ni sin ti

La repercusión del acuerdo sería amplia. 585 páginas que se pueden reducir en dos palabras: más estabilidad y una relación amistosa. Digamos que de esta manera el divorcio sería menos traumático, aunque Donald Tusk mantiene que el brexit es "malo para las dos partes".

Reino Unido saldría de la UE en marzo de 2019, pero desde entonces y hasta diciembre de 2020, seguiría en mercado común del bloque y seguirá estando sujeto a las leyes y regulaciones de la Unión. Además, ese lapso de tiempo podrá extenderse una sola vez durante un tiempo a acordar entre las partes. Eso sí, no podría participar en las decisiones.

Uno de los asuntos más espinosos que se resuelven en el borrador es la frontera la República de Irlanda (miembro de la UE) e Irlanda del Norte. Sobre el papel, esa no existirá. Asimismo, si la transición va más allá de 2020, se firmaría una unión aduanera. Dicho pacto eliminaría todos los aranceles, los controles de las normas de origen y las cuotas e inmiscuiría a todos los productos, salvo los pesqueros.

Menos importancia le da el acuerdo a la parte financiera. "Las entidades establecidas en el Reino Unido deberán ser tratadas como entidades localizadas fuera de la Unión", dice. Por tanto, no hay ningún tipo de favoritismo, y por tanto, Reino Unido tendría un estátus complicado.

Hay ventajas también en materia de movimiento de personas. El borrador da protección a los más de tres millones de ciudadanos de la Unión Europea en Reino Unido, y al más de un millón de ciudadanos británicos en países del conjunto comunitario. Este era otro de los puntos que más preocupaban.

Sin acuerdo: casi todo problemas para Reino Unido

Las consecuencias de un brexit sin acuerdo serían sobre todo comerciales. Reino Unido forma parte de la Organización Mundial del Comercio, por lo que los aranceles y otras condiciones que rigen su comercio con la UE se establecerían bajo las normas de la OMC.

Con Reino Unido fuera, la UE le trataría como un tercer país, lógicamente. Los aranceles por tanto comenzarían a ser una traba hacia los británicos. No es menos cierto que dependendiendo del producto serían más 'dolorosos' o menos. En el peor de los casos podrían situarse en un 10% (en el caso de los automóviles, por ejemplo).

¿Y las exportaciones? Lo lógico es que también se encontraran con obstáculos. Podrían quedar bloqueadas en la frontera de la UE. Tendrían que cumplir las normas de la UE para bienes como alimentos y productos eléctricos y las negociaciones con las grandes empresas podrían endurecerse.

Además, la OMC lanza un aviso. La Unión Europea y Reino Unido no podrían establecer una relación ventajosa, por ejemplo, en materia de controles fronterizos o aranceles más bajos, a no ser que ese acuerdo se ofrezca al resto de países de la OMC. O todo, o nada.

Con todo, esto tendría unas consecuencias devastadoras: los expertos apuntan a que un brexit sin acuerdo costaría 800 libras (casi 900 euros) a cada británico en un año. A esto podría añadirse una menor productividad y sobre todo una menor inmigración, que repercutiría en la reducción de mano de obra.

Pero el discurso cambia si se pregunta a los pro brexit. Los partidarios de la salida de la UE explican que aunque no haya acuerdo, las reglas de la OMC permitirían a Reino Unido cerrar sus propios acuerdos comerciales con países y regiones de crecimiento más rápido fuera de Europa.

Además, habría que añadir que no cerrar el acuerdo supondría escapar de la multa por salir. El ahorro, estiman los partidos del 'sí', rondaría los 39.000 millones de libras, que se podrían invertir en gasto social.