Luigi Di Maio
El vicepresidente del Gobierno y ministro de Desarrollo de Italia, Luigi Di Maio, en el programa de televisión 'Non è l'Arena', de la cadena italiana La7 TV, en Roma. CLAUDIO PERI / EFE

El Gobierno italiano anunció este martes que no modificará sus presupuestos para 2019 e insistió en el aumento del déficit al 2,4% del PIB, aunque introdujo garantías para no superar ese límite, en un intento de calmar a la Comisión Europea.

"No hay novedades legislativas, pero está el compromiso de contener el déficit en el 2,4%", dijo el vicepresidente del Gobierno y ministro de Desarrollo, Luigi Di Maio, a su salida del Consejo de Ministros en el que se consensuó esta postura.

El Ejecutivo de coalición del Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y la ultraderechista Liga se reafirmó en estas cuentas justo antes de expirar el plazo de Bruselas, en la medianoche de este martes, para presentar otros presupuestos, después de rechazar el primer borrador en una decisión sin precedentes.

Así se explicará en la carta que debe enviar el ministro de Economía, Giovanni Tria, a la CE en respuesta a las exigencias de las autoridades comunitarias y que aún no se ha hecho pública.

Los presupuestos van acompañados por un cuadro macroeconómico en el que el Gobierno estima un aumento del déficit al 2,4% en 2019, del 2,1% en 2020 y del 1,8% en 2021 para financiar sus políticas expansivas, algo que Bruselas rechaza en el caso de un país con una deuda que supera el 131% del PIB.

En su compromiso para mantener el déficit dentro del máximo del 2,4%, el Gobierno italiano ha incluido en sus cuentas una serie de cláusulas que prometen reducciones de gasto en caso de desvíos, así como la cesión de bienes inmuebles propiedad del Estado.

Este plan de ventas podría acarrear entradas por 18.000 millones de euros a las arcas del Estado, según los medios locales.

"Acabar con la austeridad"

Di Maio dijo que "el objetivo" es mantener el déficit en el 2,4% porque el Gobierno "cree" que la economía italiana crecerá un 1,5%, una previsión que el ministro Tria dijo que "no se negocia" por responder a "una valoración exquisitamente técnica", aseguró en un comunicado.

"Es nuestra convicción que estos presupuestos son los necesarios para crecer. El último Gobierno no invirtió ni un solo euro para las empresas y los ciudadanos", alegó Di Maio, también vicepresidente.

El político dijo que los presupuestos "van a contracorriente con los del pasado" pero consideró que para eso fueron votados en las elecciones generales del pasado 4 de marzo, "para acabar con la austeridad y hacer unas cuentas expansivas".

El líder del M5S concluyó que se proseguirá con la intención de implementar políticas como la Pensión de Ciudadanía —un subsidio de desempleo prometido por su partido— así como la reforma del sistema de pensiones e indemnizaciones a los "estafados" por los bancos quebrados en los últimos años.

El Gobierno también apostará por incrementar los fondos destinados a la red hidrológica tras los últimos y fatales aluviones que se saldaron con la muerte de treinta personas, así como un plan ambicioso de infraestructuras en todo el país.

Posibles sanciones

La intención de mantenerse firmes ante Bruselas ya había sido pronosticada por el vicepresidente y líder de la Liga, Matteo Salvini, que a su entrada al Consejo de Ministros adelantó que no se modificarían las partidas contenidas en las cuentas para 2019.

"Estamos trabajando en unos presupuestos que garantizan más puestos de trabajo, más derecho a las pensiones y menos impuestos no para todos, pero sí para muchos italianos. Si a Europa le gusta estamos contentos, si no, seguiremos adelante", retó.

Todo un pulso a Bruselas que el propio Salvini escenificó en una reunión previa al Consejo y en la descorchó una botella de vino y se lo mostró a sus seguidores en las redes sociales: "Así la noche adquiere un sabor diferente", dijo irónicamente en Twitter.

Con este posicionamiento, y a falta de las explicaciones de Tria, la pelota queda en el tejado de la Comisión Europea, que podría dar inicio a un procedimiento de sanciones sin precedentes en la historia comunitaria.

En cualquier caso desde la euroescéptica Liga, aseguran que la respuesta del Gobierno ha sido "de ataque y no de defensa".