Cristina García y Adrià Junyent
Cristina García y Adrià Junyent, estudiantes del máster en Estudios Avanzados de Comunicación Política. JORGE PARÍS

Estudiantes que se ven obligados a posponer asignaturas. Otros, que se ven forzados a atrasar trabajos de fin de grado y de máster. Algunos incluso admiten que se inscriben en cursos que ni siquiera necesitan. Todo, para que puedan seguir ejerciendo prácticas como becarios a través un convenio universitario con las empresas.

"Sabía que sin convenio universitario no me iban a contratar en ningún sitio", cuenta a 20minutos Cristina García, graduada en periodismo y estudiante del máster en Estudios Avanzados de Comunicación Política. Una formación que compatibiliza con unas prácticas extracurriculares que realiza mediante el convenio con la universidad en un organismo público y que tiene un precio de 2.843 euros.

Hasta 25.233 estudiantes universitarios se encuentran haciendo este tipo de prácticas en España. Representan algo más del 35% de la cifra de becarios actual, que se sitúa en 70.453, según datos del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. El resto, son becarios que participan en programas de formación, desempeñan prácticas no laborales en empresas, prácticas curriculares y reciben beca para la formación e investigación.

La dificultad para obtener un contrato laboral tras finalizar los estudios universitarios hace que ni siquiera las prácticas extracurriculares —aquellas que no son obligatorias para obtener la titulación— sean un camino hacia un puesto de trabajo. Y no solo es eternizarse en enlazar beca tras beca sin un contrato final. Sino que se suma el gasto económico que conllevan las matriculas universitarias tanto a estudiantes como familiares.

La búsqueda de empleo, "un completo fracaso"

Se trata de una circunstancia en la que hay que tener en cuenta "la influencia de la clase social" a la que pertenezca el estudiante, denuncia Carlos Gutiérrez, Secretario de Juventud y Nuevas Realidades de Comisiones Obreras (CC OO). Además, subraya que este tipo de prácticas "no son garantía de continuidad" en el trabajo.

Los datos sobre la situación del empleo juvenil en España no invitan al entusiasmo. Con un 36,3% de paro entre los jóvenes, el país se sitúa segundo de la Unión Europea tras Grecia, según el Estudio de Población Activa. Además, dentro de ese porcentaje de desempleados, cerca del 9% tienen titulación universitaria.

De ahí que muchos estudiantes no tengan altas expectativas ante lo que promete el mercado laboral. Adrià Junyent, también estudiante de máster en Estudios Avanzados de Comunicación Política y, a su vez, secretario general del sindicato Frente de Estudiantes, asegura que "no esperaba mucho" cuando se matriculó en Ciencia Política. Por eso tuvo que ingresar en el Colegio de Politólogos; para poder hacer prácticas, pese a que su remuneración era de 170 euros.

O como Cristina García, que cursó el máster para, además de ampliar sus conocimientos, "alargar la entrada en el mundo laboral". A lo largo de su periodo académico ha pasado por diferentes empresas como becaria, llegando a "realizar prácticas gratis" y recuerda que, como mucho, llegó a ganar "280 euros por 5 horas diarias".

La estudiante ha compaginado las clases y las prácticas con otro trabajo. Cuenta que en una de las empresas donde estuvo le rescindieron el contrato porque no le permitían faltar algunos días por tener que acudir a su otro trabajo. Tras aprobar las asignaturas, ha optado por alargar la entrega del Trabajo de Fin de Máster para poder seguir haciendo prácticas, ya que la búsqueda de empleo durante el verano "ha sido un completo fracaso", lamenta.

El modelo "debe ser eliminado"

El modelo de prácticas extracurriculares "debe ser eliminado", opina Gutiérrez. El representante de CC OO entiende que es "necesario" que la relación que exista entre estudiante y empresa sea "laboral" ya que "no son garantía de continuidad" en el trabajo.

Para la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), sin embargo, este modelo supone "una vía de acceso" al mercado laboral, que permite al estudiante obtener "oportunidades y contactos personales". Así lo explica Jordi García Viña, director de Relaciones Laborales de la patronal, que apunta que esta "vía de acceso" hacia una oportunidad laboral no está presente en todas las universidades.

García Viña, además, entiende que para la universidad es una oportunidad para "destacar el grado de empleabilidad" que tienen sus alumnos. Tampoco pasa por alto a las empresas, a quienes permite hacer un "proceso de elección" entre todos aquellos estudiantes que quieran un empleo.

Uno de los grandes inconvenientes —también señalado desde la patronal— es que, en algunos casos, desde las universidades no se tiene un total conocimiento de las labores desempeñadas por el estudiante durante sus prácticas. No obstante, desde la CEOE estiman que "la mejor manera de aprender es desempeñando la labor para la que has estudiado". Eso sí, "siempre que las tareas realizadas aparezcan estipuladas".

Cristina recuerda que, aunque la mayor parte de las veces hacía las tareas especificadas en su beca, hubo una temporada en la que una compañera y ella tuvieron que "sacar adelante el trabajo de un compañero" y "resolver los problemas que ello ocasionaba". Mientras que Adrià pone de ejemplo el caso de un compañero "que realizó una Formación Profesional de fotografía y acabó barriendo un Fotoprix".

Desde el Frente de Estudiantes exigen prácticas de "mayor calidad", basado en el "seguimiento por parte de la institución de educación" para determinar que las tareas del estudiante "tienen que ver con sus estudios y no se le exija el mismo nivel de trabajo que al resto de trabajadores".

Por su parte, Comisiones Obreras (CC OO) aconseja al estudiante que, si existe relación laboral, "contacte con el sindicato, describa su situación y denuncie ante Inspección de Trabajo o la instancia judicial correspondiente". De este modo –dicen– se visibilizaría "el fraude y la desigualdad".