Orlando Ortega
Orlando Ortega besa la medalla de plata conseguida en la final de los 110 metros vallas de los Juegos Olímpicos de Río 2016. EFE

Quedar subcampeón olímpico puede suponer una satisfacción para el atleta, o una gran decepción. Precisamente, este disgusto puede acortar la vida. Es lo que sostiene un estudio llevado a cabo por el economista Adriaan Kalwijk y publicado por la revista Economics and Human Biology y recogido por el diario londinense The Times.

El estudio concluye que los medallistas de plata viven menos que los medallistas de oro e incluso que los de bronce. Para obtener esta conclusión, Kalwijk analizó la edad de mortalidad de todos los medallistas olímpicos estadounidenses en la era moderna. Según el estudio, los subcampeones viven entre dos y cuatro años menos de media que los campeones o los terceros.

La hipótesis de Kalwijk, profesor en la Universidad de Utrecht (Países Bajos), es que el estrés que genera no haber ganado el oro es la clave: "La insatisfacción provoca la generación de hormonas del estrés, posiblemente durante un largo periodo de tiempo debido a la edad juvenil a la que se experimenta esa insatisfacción, lo que compromete la salud".