El Gobierno ha presentado una queja formal a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, por la forma en la que ha dirigido este miércoles el cara a cara entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, en la sesión de control.

En la queja, firmada por la vicepresidenta del Gobierno, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, Carmen Calvo, se reprocha a Pastor que haya incumplido el Reglamento del Congreso al permitir que Rivera cambiara la pregunta incluida en el orden del día al presidente del Gobierno y que inicialmente estaba centrada en el desafío soberanista en Cataluña.

El presidente de Cs ha decidido soslayar el reto catalán y se ha dirigido a Sánchez preguntándole directamente por la dimisión de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, y pidiendo incluso al presidente del Gobierno que mostrara también su tesis doctoral para evitar dudas.

Al terminar el turno de Rivera y antes de darle la palabra a Sánchez, Pastor ha recordado al presidente del Gobierno que tiene derecho a contestar únicamente a la pregunta que se le había formulado aunque, según fuentes del Ejecutivo, no lo ha hecho de forma clara y ha citado además un artículo equivocado del Reglamento.

El jefe del Ejecutivo ha optado por adaptarse a las cuestiones que se le habían planteado, no sin antes pedir a la presidenta del Congreso que tuviera en cuenta el tiempo que estaba perdiendo para contestar, solicitud sobre la que ha tomado nota la presidenta.

Le cortan el micrófono

Sin embargo, cuando parecía que había acabado su tiempo y Pastor le ha cortado el micrófono, Sánchez ha decidido seguir hablando y replicando a Rivera sin que se le escuchara en el sonido de la sala, en el que ha sido el "rifirrafe" más duro de la primera sesión de control tras el parón de agosto en el Congreso.

Con gesto serio y entre quejas de la bancada socialista, Sánchez se ha sentado en su escaño ya sin capacidad de responder por más tiempo a Rivera.

Ante el cariz que estaba tomando el debate, Pastor se ha visto obligada a tomar la palabra para recordar a todos los diputados que dentro de la libertad de expresión y la "flexibilidad" en sus intervenciones, deben ceñirse a los asuntos planteados en el orden del día.

En su queja, el Ejecutivo considera que Pastor debería haber forzado a Rivera a ceñirse a la pregunta que figuraba en el orden del día y haber dejado bien claro a Sánchez que no tenía por qué contestar a la nueva pregunta.

Recuerda que las preguntas orales en el pleno están reguladas en el artículo 188 del Reglamento, que establece los plazos de presentación y, en su caso, sustitución.

Sustituir la pregunta

El Gobierno subraya que el presidente de Ciudadanos no ha solicitado la sustitución de su pregunta en ninguno de los dos plazos establecidos y, por ello, no entiende que la presidenta del Congreso haya permitido que se haya formulado una pregunta que nada tenía que ver con la registrada y no haya llamado a la cuestión al diputado para que realizara la pregunta incluida en el orden del día.

En el escrito, Calvo advierte de que el artículo 32 establece el deber de la Presidencia de la Cámara de cumplir y hacer cumplir el Reglamento, y considera que Pastor ha permitido a un diputado "incumplir flagrantemente" las normas del debate parlamentario.

Miembros del Ejecutivo han mostrado además su enfado porque consideran que no todo vale para "pillar con el pie cambiado" al presidente del Gobierno.

Por su parte, fuentes de la Presidencia del Congreso han asegurado que todos los miembros del Gobierno conocen perfectamente que solo tienen obligación de responder a la pregunta que figura en el orden del día y que Pastor así se lo ha hecho saber a Pedro Sánchez.

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