Uno de los inmigrantes que pretendía llegar a España entre chatarra.
Uno de los inmigrantes que pretendía llegar a España entre chatarra. GUARDIA CIVIL

La Guardia Civil ha rescatado y auxiliado en el puerto de Melilla a ocho personas que se encontraban ocultas entre la carga de un vehículo que transportaba chatarra y se disponía a embarcar en un buque con destino a otro puerto.

Los inmigrantes construyeron "nidos" o "minas", con materiales rudimentarios entre la chatarra y allí se escondían para no ser descubiertos. Según ha informado un portavoz de la Comandancia de Melilla este sábado, el servicio se ha realizado durante el registro previo a los embarques que a diario efectúa la Guardia Civil a todo tipo de vehículos, con objeto de evitar la inmigración irregular y evitar riesgos para la integridad física de estas personas.

El portavoz ha explicado que los inmigrantes son conocedores de los movimientos, ruta, desplazamientos y forma de manipulación de los vehículos que transportan mercancía como chatarra, cenizas, balas de cartón compactado, o cementeras, de tal forma que aprovechan la noche en el lugar donde se encuentran estacionados en la ciudad, para construir dichos refugios antes de que los operarios inicien con la grúa la estiba de la carga.

Para ello utilizan materiales rudimentarios como puede ser "un trozo de madera", o un trozo de "chapa", a modo de techo, y allí se esconden y aguardan hasta que el vehículo se va cargando al día siguiente, a sabiendas de que, una vez terminada la carga, sale en dirección al puerto para su posterior embarque. Según la citada fuente, "este procedimiento es muy peligroso por las múltiples aristas y objetos cortantes que tiene la chatarra, por su peso e inestabilidad. Además, una vez dentro de este espacio tan reducido y peligroso, pueden permanecer muchas horas o incluso días, "a la espera que se complete la carga del vehículo y que finalmente se disponga su embarque".

Para tratar de paliar esta situación, la Guardia Civil dispone en el puerto de máquinas con detectores de latidos del corazón y perros especializados en la búsqueda de personas ocultas, única forma de que por indicios se pueda advertir la presencia de estas personas ocultas y en riesgo. De hecho, una vez constatados esos indicios, muchas veces pueden pasar horas hasta que se localiza "el nido", sepultado bajo cientos de kilos de chatarra.

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