'Billy Elliot: El Musical'
Algunos de los protagonistas de 'Billy Elliot: El Musical'. JORGE PARÍS

En un rincón hay bolsas de deporte, zapatillas tiradas y algunos calcetines abandonados como solo un preadolescente es capaz de abandonar unos calcetines. Hay sonidos de risa y juegos y de repente un estruendo. En la sala de ensayo y lecciones del Nuevo Teatro Alcalá se ha caído al suelo un pequeño altavoz. Es una sala amplia, diáfana, con una gran cristalera curva que deja entrar al inconfundible cielo azul de Madrid.

Hay tarima de goma, sillas, colchonetas, algo de atrezo, una plancha de madera para claquet y barras de ballet. Y es que en este lugar se forjan 'los Billys', los jóvenes actores que interpretan el papel principal de Billy Elliot, El Musical, la superproducción teatral que ha cautivado a público y crítica desde su estreno en octubre del año pasado. No en vano superó las 30 semanas consecutivas en el puesto número uno de los espectáculos mejor valorados por los críticos teatrales.

Para hacer Billy Elliot cada noche hace falta mucho elenco. Concretamente, 92 artistas que bailan, cantan e interpretan. 64 de ellos aún van al colegio o al instituto: son niños. Y es que Billy Elliot: El Musical sigue al pie de la letra el argumento de la película del año 2000, en el que un niño de Durham (Inglaterra)tiene que luchar por su vocación de bailar ballet, enfrentándose a su familia y a una sociedad envuelta en la pobreza e inmersa en la huelga de mineros de 1984-1985.

La gran cantidad de jóvenes artistas que hacían falta para poner en pie este musical emotivo, plástico, espectacular y divertido llevó a sus responsables (SOM Produce) a fundar la Escuela Billy Elliot Scaena, operativa y centrada en preparar a jóvenes actores, cantantes y bailarines desde mayo de 2015. Dirigida por Carmen Roche y Víctor Ullate, allí se selecciona y se forma a los niños que forman y formarán parte del elenco.

20minutos.es visitó una de las clases de la escuela, que constantemente busca nuevos artistas, donde conocimos a tres de los seis niños que interpretan a Billy en el musical (y dos más que pronto lo harán). El hecho de que haya recambio para el papel protagonista permite que cada joven solo haga una o dos funciones semanales.

Formación continua

Para lograr que su talento de de sí todo lo que el papel requiere estos jóvenes (y no solo 'los Billys', sino también sus compañeras y compañeros de otros papeles) van a clase de lunes a viernes.

Los pequeños llegan a clase a las 17.00 h y hacen una hora de ballet, antes de entrenar en otras disciplinas como claquet, jazz, interpretación, canto y acrobacias, lo que les lleva hasta las 20. 30 h, cuando salen de la academia si ese día no tienen función. Y aunque sus calcetines estén revueltos, cuando la clase comienza la disciplina, la atención y el esfuerzo reina en el aula.

Si ese día toca función, el joven actor solo hace una hora de ballet y después baja al camerino para prepararse para la obra. Eso incluye maquillaje, vestuario y calentamiento físico y vocal, este último de 15 minutos. No en vano son dos horas y media de función, hasta las 23.30 horas.

Su entrenamiento y trabajo tiene tal consideración que se iguala a la asistencia al Conservatorio o a la de los artistas de élite, por lo que en el colegio tienen convalidadas las asignaturas de Música yEducación Física. Los estudios no son un problema. La gente me dice "¿pero no es más difícil estudiar?" y es al revés. Si tuviera toda la tarde libre me quedaría tirado en el sofá haciendo nada. Pero ahora voy a casa y me pongo a estudiar así que este año he sacado mejores notas", explica Óscar Pérez, uno de los jóvenes que dan vida a Billy.

La pasión que estos jóvenes muestran por su trabajo es pasmosa. "Lo mejor del verano es es que podemos enfocarnos más en ésto. Te pasas la mañana aburrido haciendo nada y luego llegas aquí y te lo pasas bien", dice Óscar, que sin embargo, reconoce entre risas "darle a la PlayStation".

La fama y el protagonismo no afecta a estos jóvenes de talento y cualidades extraordinarias. "No se nos sube a la cabeza, mi padre me dice siempre que no me lo crea, porque eso va a ser peor para mi, porque no podré avanzar si ya me creo que estoy arriba del todo", explica Pau Gimeno, otro de 'Los Billys'.

Son jóvenes, pero son profesionales que actúan delante de más de 1.200 espectadores que han pagado su entrada. Por eso son disciplinados. "Yo siempre me preparo en el mismo orden: me pongo el micro, me tomo un plátano, me visto, voy al baño... eso me hace ir entrando en concentración", revela Miguel Millán.

Con meses de funciones a sus espaldas estos profesionales ya no se ponen nerviosos. "Ahora tenemos muchísima más seguridad, que si tienes un fallo enseguida lo solucionas. Tampoco acabamos tan cansados, ahora tenemos más fondo físico y estamos más preparados mentalmente", explica Óscar Pérez. Y es que les espolea la ilusión: "La mayoría de los que estamos aquí queremos ser actores, de teatro pero también de cine", explica Miguel .

Billy Elliot ganó el premio a Mejor Musical en los Premios de Teatro Musical de este año y el equipo infantil del espectáculo fue galardonado con el Premio Excepcional.