El poder chino
Una inmigrante china pasea por el polígono Cobo Calleja en Madrid. ARCHIVO

La población residente en España creció en 2017 por segundo año consecutivo, y no ha sido gracias a la natalidad si no a la inmigración. La cifra se situó en 46.659.302 habitantes a 1 de enero de 2018, con un incremento de 132.263 personas respecto al año anterior.

Lo destacable es que el número de españoles ha bajado. En comparación con el año pasado hay 20.337 personas menos nacidas en España. Sin embargo, la población extranjera aumentó en 152.600 personas.

"No es verdad que nos quitan el trabajo"

Pep Buades, portavoz del Servicio Jesuita a Migrantes, explica que estos datos podrían ser una buena noticia para la economía española: "En este momento tenemos una crisis demográfica, y si esta crisis se ha ido retrasando ha sido gracias a la inmigración".

Durante 2017, España registró un saldo migratorio positivo de 164.604 personas. Estos datos reflejan el aumento de la inmigración, en concreto un 28,54%. Buades no cree que el grito de "nos quitan el trabajo" sea verdad: "Hace años que se escucha eso y no ha sido verdad, la crisis demográfica de España y el paro son el resultado de la burbuja inmobiliaria". Además, asegura que la llegada de inmigrantes "podría llegar a ayudar al estado de la economía española".

La disminución de la población española, por su parte, se debe al saldo vegetativo negativo, algo que está directamente relacionado con la tasa de natalidad más baja de los últimos 19 años que desvelaba la semana pasada el Instituto Nacional de Estadística.

Saldo vegetativo negativo y aumento de la emigración

A la baja natalidad se suma que fallecieron 13.556 personas más, lo que se traduce en un aumento de la mortalidad del 3,2%. Además, las mujeres españolas toman la decisión de ser madres mucho más tarde (de media a los 32,2 años) y cuando la toman son cada vez menos las que repiten, el número medio de hijos por mujer fue en 2017 de 1,31.

En el caso de los españoles, el saldo migratorio fue de –9.627 personas, lo que quiere decir que aumentó el número de personas que marcharon de España en un 12,4%. Esta cifra es menos negativa que la de 2016, cuando fue de –27.252.

La población decreció durante 2017 en ocho comunidades:  Castilla y León, Extremadura, Asturias, Castilla–La Mancha, Melilla, Galicia, Aragón y Cantabria. Y aumentó en Navarra, Cataluña, Valencia, Andalucía, Madrid y La Rioja.

Roberto Barbeito, sociólogo con el que ha hablado 20minutos, es lincenciado por la Universidad Complutense y miembro de la Federación Española de Sociología. Para él la inmigración "contribuyó al bienestar económico" de los españoles:

 

¿Es alarmante el envejecimiento de la población?

Los países más pobres suelen tener muchos jóvenes y pocos viejos. Que las poblaciones envejezcan es un hecho muy positivo, porque significa que una sociedad es exitosa a la hora de alargar la vida, ya que se presupone que tiene unas buenas condiciones de bienestar.

¿Existe una crisis demográfica en España? ¿La inmigración ayuda?

Existe una reducción de la natalidad y aun aumento de la de los extranjeros que residen en España. La inmigración ha contribuido muchísimo al bienestar económico de España en los años 2000. Son personas que trabajan y aportan cotizaciones.

¿Por qué las mujeres tardan más en tener hijos?

Es una cuestión de estilo de vida y también de economía. Las dificultades de acceder al mundo laboral para poder tener una vida relativamente estable son cada vez mayores. Además, muchos jóvenes españoles han tenido que emigrar. Y es población jóven que deja de tener hijos en España.

¿Podríamos hablar de una nueva etapa demográfica?

Más que una nueva etapa demográfica es una acentuación de rasgos que ya estaban presentes. La mayor novedad son los movimientos continuos de ida y vuelta. La demografía en España ahora está condicionada por las migraciones. Hay muchos españoles formados que se van y muchos inmigrantes procedentes de países pobres que estan llegando.