Cremá 2018 en Alicante
Las llamas consumen la Hoguera Oficial 2018, durante la 'Cremá' de Alicante. MANUEL LORENZO / EFE

La ciudad de Alicante vio quemar a una velocidad récord, y sin incidencias significativas, los 180 monumentos plantados a lo largo de sus calles con motivo de las fiestas de Hogueras 2018, en un año en el que hubo más equipos de bomberos que nunca para acortar los plazos.

Fuentes municipales informaron de que la 'nit de la cremá' comenzó a la medianoche al ritmo esperado y con menos incidentes que en otras ocasiones.

Por ejemplo, solo hubo un conato de incendio en las faldas del monte Benacantil a causa del lanzamiento de la gran palmera que, desde la cima del castillo de Santa Bárbara, dio el pistoletazo de salida a la quema iluminando por unos segundos el cielo de la ciudad.

Como es tradición, la primera hoguera en arder fue la oficial plantada en la plaza del ayuntamiento ante el president de la Generalitat, Ximo Puig; el alcalde, Luis Barcala; y la bellea del Foc, Aleida González.

Una de las novedades de este año fue que los bomberos querían acelerar la quema de los 180 monumentos para acabar antes que otros años, en torno a las 3.30 horas. Para ello, había 40 equipos desplegados a lo largo de toda la ciudad, tres más que el pasado año, con más de 160 efectivos.

Un millón de visitantes

Los 180 monumentos han supuesto una inversión conjunta de unos 2,2 millones de euros, 300.000 más que el pasado año, aunque se calcula que estas fiestas en torno al solsticio de verano tienen un gran retorno económico para la ciudad.

Esto es así porque se estima que la ciudad registra ingresos por valor de unos 100 millones de euros en los 9 días que duran las jornadas festivas, con la llegada a la ciudad de alrededor de un millón de visitantes.

Entre las hogueras que se quemaban este año estaba la ganadora del concurso por cuarta edición consecutiva, la de Séneca-Autobusos de los artistas José Gallego y Manuel Algarra, con Mariano Rajoy y Albert Rivera vestidos de legionarios bajo el lema "Soy el novio de la muerte".

También el monumento plantado en el barrio de Carolinas, donde Pedro Sánchez era una suerte de "Sanchezkestein" con cada miembro del color de un partido que le apoyó en la moción de censura, y también la de La Cerámica, donde Sánchez aparecía como el flautista de Hamelín, con Rajoy, Rivera y Pablo Iglesias bailando a su son.

La 'nit de la cremá' y su inseparable 'banyà' por parte de los bomberos, que mojan al público para sofocar el asfixiante calor que desprenden la quema de los monumentos, pusieron fin a las fiestas mayores de Alicante, que este año cumplían el 90 aniversario.

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