Unai Sordo
Unai Sordo, durante la entrevista mantenida en 20minutos. JORGE PARÍS

A punto de cumplir su primer aniversario al frente de CC OO, Unai Sordo (Barakaldo, 45 años) mira atrás, sin arrepentirse, de haber tomado las riendas del sindicato aunque eso le suponga que ahora, en la ajetreada Madrid, ya no tarde apenas diez minutos en caminar hacia la sede sindical, como cuando dirigía a CC OO en Euskadi. "Ha merecido la pena aunque el desgaste personal es importante", explica a 20minutos el secretario general del sindicato.

Fue candidato único y por designación de Toxo
Ignacio [Fernández-Toxo] fue muy reservado sobre su decisión, aunque yo solo estaba dispuesto a asumir el reto si era producto de una amplísimo consenso. Y como ese consenso se fue fraguando, decidí dar el paso. No me preocupó no tener rival. Que no hubiera más candidaturas tiene que ver con la madurez del sindicato de no meterse en líos innecesarios, pero no quiere decir que no hubiera debate previo.

¿Pero no hubiese preferido legitimarse en las urnas?
No, no lo hubiera preferido. Pocas cosas hay más fáciles que montar una candidatura en CC OO, basta con sumar el 10% de los delegados

¿El cambio generacional en los sindicatos acerca más a sus líderes a Podemos que al PSOE?
Son planos distintos. Nosotros interlocutamos con todos los partidos, aunque es cierto que no somos neutrales.

Se lo pregunto de otro modo, ¿Unai Sordo coincide más con Podemos?
No coincido más. Nuestra propuesta es autónoma, tiene que ver con muchos planteamientos de Podemos e IU pero también coincidimos con otros del PSOE. Tenemos una relación muy correcta con los tres. Luego está lo que yo, a nivel personal pueda votar.

¿Se equivocaron yendo a la manifestación de los independentistas catalanes?
No nos equivocamos, pero en una manifestación como aquella, desde un punto de vista estético y de la idea de la gente que iba... era imposible tratar de hacer entender nuestro mensaje

El mensaje que recibió el ciudadano era que apoyaban su causa.
No me arrepiento de la decisión tomada. Nuestra apuesta era el diálogo transversal, bien intencionado, pero era poco conciliable con la dinámica política que había entonces y aquello pareció una manifestación a favor de la independencia. Nada más lejos de nuestra intención.

¿Se distancia ideológicamente de su organización en Cataluña?
No. Hay matices.

¿Cuáles?
Que ellos construyen su consenso sobre la posición política de los afiliados catalanes y nosotros sobre la posición en este tema que se tiene en el conjunto de España.

¿Los catalanes tienen derecho a decidir sobre la independencia de Cataluña?
Una reforma de cualquier Estatuto de autonomía requiere un referéndum de la población.

Pero no le pregunto eso, me refiero a un referéndum sobre la independencia.
Eso evidentemente no cabe en la Constitución salvo que se pacte entre los Gobiernos un referéndum no vinculante. Aunque sinceramente creo que no es el escenario. La salida no es llegar a un punto de fricción de sí o no respecto a dos abstracciones.

¿Y cuál es la salida?
Buscar un marco de autogobierno sometido a decisión de los catalanes, con una deliberación previa de las fuerzas políticas catalanas, dentro del marco constitucional, sino descartar que este se pueda modificar de algún modo... aunque en el corto plazo no lo veo.

¿Perdieron muchos afiliados tras aquella manifestación?
No.

Se sonríe usted...
Me sonrió porque se especuló muchísimo. Claro que hubo gente que se dio de baja, pero hemos mantenido una línea de afiliaciones al alza.

¿El papel de los sindicatos no debería ceñirse al terreno laboral?
Nosotros somos un sindicato sociopolítico. ¿Cómo no vamos a posicionarnos sobre la hipótesis de una independencia en Cataluña o sobre la privatización de la Sanidad? No somos neutrales y por eso nos pronunciamos, pero nosotros somos agentes sociales no un partido político.

Báñez se ha ido presumiendo de una primaveral laboral en España.
No voy a decir que eso es un cuento chino, pero es un análisis esotérico.

Es innegable que se crean medio millón de empleos al año.
Por el crecimiento económico, pero Bañez se marcha habiendo implantado la reforma más agresiva que hemos conocido porque ha deteriorado el empleo y devaluado los salarios.

La nueva ministra ya les ha robado un titular anunciando su pacto salarial con la patronal.
Cuando el salario más común en España es de 16.000 euros, los titulares me quitan el sueño lo justo y me importan más bien poco. La ministra se vino un poco arriba y dio por hecho un acuerdo que no está cerrado.

Pero la subida salarial sí lo está: 1.000 euros en 14 pagas y un 2% de referencia de subida con un 1% variable. ¿Está contento con ello?
Es que no se ha llegado a ese pacto.

Lo confirmó Magdalena Valerio.
Si fuera así, estaría contento porque son unos buenos términos para impulsar los sueldos en España.

¿Incluso si no se llega al 3% que pedía CC OO? A UGT parece que sí le vale...
Es que un acuerdo con una parte fija del 2% y una variable ligada a la productividad del 1%, tal y como crece ahora la economía, es prácticamente el 3% que pedimos.

Unai Sordo, durante la entrevista mantenida en 20minutos (Foto: JORGE PARÍS)

¿Por qué no consensuaron con UGT su comunicado sobre Cataluña?
A veces consensuamos cosas con ellos y otras no. Tenemos posiciones propias.

¿Cómo es su relación con Pepe Álvarez?
Buena.

¿Sólo buena?
Aquí no se está para hacer amigos. Tenemos una relación cordial y normal. El problema que tenemos Pepe Álvarez y yo con la relación es que a veces se compara con la de Cándido [Méndez] e Ignacio [Fernández Toxo] que eran amigos y se conocían desde hacía 30 años. Nosotros nos conocemos desde hace un año y venimos ya con las amistades hechas.

Álvarez albergaba la idea de unir los dos sindicatos.
[Se ríe] Yo no sé si vino con esa idea. No creo que estemos en situación de abordar ese debate, tenemos culturas sindicales distintas. Lo fundamental es la unidad de acción.

¿No se ha engañado a la gente al abandonar la idea de derogar de la reforma laboral?
En los tiempos actuales se hacen mensajes en base a simplicidades y titulares...

Pero "derogar" es una palabra muy clara....
Nosotros lo que decimos es que se haga una derogación por elevación: identificar las vigas de las dos últimas reformas que precarizan el empleo y modernicemos el marco laboral. No se trata de techar lo que se puso en 2012, sino ir hacia delante y que esto suponga de facto una derogación. Hay aspectos que sería mejor volver a la situación anterior, como mantener indefinidamente la ultraactividad de los convenios. O que el convenio de empresa no esté por encima de la sectorial.

¿Qué plazo le dan al Gobierno para retocar la reforma laboral?
Prefiero dar una oportunidad al diálogo tripartito, pero si vemos una actitud de bloqueo de la patronal, instaremos al Gobierno a que cumpla lo que ha dicho que va a hacer y que busque los apoyos parlamentarios para cambiarla. El Gobierno puede usar el decreto ley, pero debe armar una mayoría en torno a eso.

¿Y si no llegan esos apoyos?
Pues iríamos a un proceso de movilización. Volveríamos a la calle sin duda. Pero ahora se ha abierto un marco de diálogo...

¿Juegan ahora con el árbitro a favor?
A priori, el partido del Gobierno hace un análisis de la reforma distinta al PP porque dicen que la reforma ha deteriorado los derechos de la gente.

¿Se sienten más apoyados ahora?
A nivel declarativo sí coinciden más los mensajes y se abre una expectativa con el nuevo Gobierno. Pero hasta que no se ponen medidas sobre la mesa...

¿La economía basada en los Servicios ahoga el sindicalismo?
El sindicato tiene que salir de las viejas formulas del fordismo, de grandes empresas industriales, para buscar modelos de organización más flexibles. Ese es el reto. Si no, la gente precaria solo nos va a entender como un elemento de asesoramiento jurídico.

¿Se merecen que les reprochen constantemente las 'mariscadas'?
Se disuelve antes un átomo que un prejuicio. Es injusto lo que se ha hecho para deteriorar la imagen de los sindicatos. A veces digo que tenía que haber un día sin sindicatos. La gente no es consciente de que hay 14 millones de asalariados con convenio colectivo porque hay sindicatos que los negocian.

¿Deben defender los sindicatos solo a los que pagan la cuota?
Evidentemente, no. Pero algunos discursos de la derecha e incluso de algunos 'despistaos' de la extrema izquierda te llevan a ese modelo neoliberal.

¿Hay 'despistaos' en la extrema izquierda?
Vamos que los hay...

¿Quién?
No hablo de partidos, hablo de versos libres, pero no voy a dar nombres. Esto funciona a modo de tuit y son discursos aparentemente radicales, que no tienen en realidad nada de radicales porque no le dan dos vueltas a las cosas. Y ahí confluye la derecha y la izquierda.

Pero si se beneficiase solo al afiliado, ¿no animaría a la gente a afiliarse más?
Absolutamente. Pero es que nosotros no somos organizaciones corporativas, nuestra finalidad es generar derechos laborales para el conjunto del país. Por eso digo que hay una injusticia en este país con los sindicatos. ¡Es que hemos salvado millones de puestos de trabajo en este país! Nuestra tarea afecta a todos. La gente a veces utiliza la "paradoja del gorrón" y dicen, coño, si el convenio se me sube esté o no afiliado... me ahorro la cuota.

Unai Sordo, durante la entrevista mantenida en 20minutos (Foto: JORGE PARÍS)

Aún así, mucha gente sigue sin fiarse de ustedes.
A lo mejor alguna tarde de pedagogía teníamos que haber hecho con la clase trabajadora sobre las funciones y financiación del sindicato y sobre determinadas prácticas que han podido salir en algún momento absolutamente puntuales que, conociendo lo que ha salido en este país, son una mancha de aceite en un embalse de agua. Situar a los sindicatos en el maremagnum conocido últimamente es un despropósito.

¿Cómo no sabía CC OO el uso que sus consejeros hacían de las tarjetas black?
Yo no estaba en la Ejecutiva confederal, pero usaban esas tarjetas porque era su relación con la propia entidad.

¿Qué han hecho para solucionarlo?
Incrementar los sistemas de control interno. Algunas de las cosas que ocurrieron sería difícil que se repitieran, aunque siempre estás al borde de que pase algo que no debe. En todo caso, hay quien piensa que los sindicatos y los trabajadores tienen que vivir con alpargatas y que es un hereje de izquierdas si hace con su dinero lo que le da la gana.

No eran alpargatas. Moral Santín gastó 450.000 euros con la black.
Moral Santín era de Izquierda Unida, a mí qué me cuenta.

También había seis consejeros propuestos por CC OO.
Bueno, pues ya se tomaron medidas.