Radar en el Paseo de Santa María de la Cabeza
Radar de velocidad situado en el Paseo de Santa María de la Cabeza de Madrid. JORGE PARÍS

Menos coches, mejores accesos y un mayor control del tráfico. El tramo de la A-5 comprendido entre el barrio de Batán y la avenida de los Poblados va a ser objeto entre 2018 y 2019 de un proceso en el que esa parte de la autopista -que va por dentro de la ciudad- se convertirá en vía urbana.

El Ayuntamiento de Madrid todavía está trabajando en el proyecto definitivo, pero las primeras medidas irán encaminadas a dar prioridad al transporte público, aumentar el número de semáforos, reducir el límite de velocidad adaptándolo al de las vías urbanas y vigilar el tráfico con la instalación de radáres.

Estas primeras medidas se desarrollarán en varias etapas en las que se llevarán a cabo las acciones puntuales que este martes aprueba el Ejecutivo municipal. En lo que queda de año se afrontarán la mayoría de las reformas, que afectarán al distrito de Latina y en menor medida al de Moncloa-Aravaca.

El primer paso que se dará será la instalación de un radar de tramo. Cubrirá la distancia entre el kilómetro 4, a la altura de la calle Higueras y el kilómetro 5.750, a la altura de la salida hacia la Carretera de Boadilla. El concejal del área de Desarrollo Urbano Sostenible, José Manuel Calvo, asegura a 20minutos que la idea es que pueda estar instalado "cerca del mes de septiembre si las licitaciones lo permiten".

Por otro lado, habrá una conexión directa entre la Avenida de los Poblados al tramo de la A-5 que es fruto de la reforma. Esto se hará sin ocupar las vías locales, que son aquellas en los que los movimientos de vehículos se limitan a dar acceso y conectar las zonas de viviendas. Se realizará a través de un cruce, en el que se instalarán semáforos y ambas partes conectarán con un giro a la izquierda. De esta forma se descarga la glorieta partida situada en las calles Tembleque y Meliloto.

En la avenida Padre Piquer se van a acometer cambios enfocados a reordenar los sentidos de circulación y se colocará un semáforo. Con esas medidas el objetivo es desviar el tráfico hacia la avenida de los Poblados, reducir el tráfico en la calle Escalona y mejorar el acceso hacia las áreas comerciales.

Más simples serán los cambios en la calle Carabias: el plan prevé que se puedan mejorar las zonas peatonales, parques y paseos y se reformen las paradas de autobús. Además, se incorporará un nuevo paso de peatones.

Otra de las actuaciones consiste en mejorar la conexión con la Carretera de Boadilla del Monte: en ese punto se instalará un semáforo y se duplicará el número de carriles en la embocadura de la A-5, de tal manera que pasará a haber dos. Los semáforos permitirán el acceso directo de los vehículos a la circulación sin tener que usar el carril bus como carril de aceleración.

Limitación de velocidad

Lógicamente, todas estas medidas irán acompañadas de una reducción ellos límites de velocidad máxima, que se situará en 50 km/h. En todo el tramo, uno de los carriles se dedicará a carril bus en el sentido de entrada a Madrid.

Después de esto todavía quedarán otros pasos que dar en 2019. Se creará el carril VAO y un paso de peatones en superficie a la altura de la avenida del Padre Piquer. En paralelo a estas actuaciones, se completará la redacción del proyecto definitivo de remodelación integral de la A-5 como vía urbana.

Para plantear este proyecto, las áreas de Movilidad y Desarrollo Urbano Sostenible han tenido en cuenta las posibles retenciones en la salida del túnel de la M-30 pero prevén que se puedan reducir las de entrada, con lo que, dicen, se mejora el acceso al interacambiador de Príncipe Pío.

"Aire limpio para los madrileños"

José Manuel Calvo explica que este es un plan que se había planteado "desde el principio de la legislatura". Recalca que la primera visita de Manuela Carmena cuando tomó posesión como alcaldesa fue precisamente a esta zona, porque desde su equipo consideran que las autovías que pasan por dentro de una ciudad "son cosas del pasado".

El itinerario a seguir en las reformas será similar "al que se ha planteado para la Gran Vía", relata el concejal. "Se realizan actuaciones puntuales para evaluar el comportamiento del tráfico y paralelamente ya se está tramitando la reforma integral, que ya incluirá ampliación de aceras, instalaciones de carril bici o creación de zonas verdes". Calvo, eso sí, considera que lo ideal es que en el momento de abordar los cambios más profundos "ya se haya logrado una reducción del tráfico de entre un 30 y un 50% respecto al actual".

El fin último de esto, sentencian desde Desarrollo Urbano, es que los vecinos de la zona "puedan respirar un aire puro" y el distrito esté "mejor comunicado".

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