Cristina Cifuentes y Ángel Garrido en la Asamblea de Madrid
Garrido, en la Asamblea de MAdrid con Cifuentes, a la que sustituye como presidente interino. EUROPA PRESS

El presidente en funciones de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido, llamado en principio a ocupar la silla de Cristina Cifuentes durante las semanas que mediaran entre su dimisión y la investidura de otro presidente, finalmente permanecerá en el puesto hasta mayo de 2019. Aunque no era el candidato de partida y los rumores llegaron a descartarlo por su cercanía a la expresidenta, finalmente el PP ha decidido proponerle a él como candidato a una investidura que, salvo sorpresas, contará también con el voto de Ciudadanos.

En menos de dos semanas, Garrido ha pasado de ser la mano derecha de Cifuentes en el Gobierno madrileño, como consejero Portavoz, Presidencia y Justicia, a sucederla momentáneamente como presidente en funciones y, después de la decisión del PP de este lunes, a convertirse en el presidente de la Comunidad de Madrid hasta mayo de 2019 tras una investidura que, como muy tarde tiene celebrarse el 18 de mayo.

Con su decisión, Rajoy parece haber valorado los argumentos que en días pasados daban los dirigentes que apostaban por él para seguir dirigiendo el Gobierno madrileño, su conocimiento del Ejecutivo y el sinsentido que, apenas 9 meses antes de las elecciones de 2019, supondría hacer grandes cambios.

Así lo ha señalado el coordinador general del PP, Fernando Martínez Maillo, en rueda de prensa, cuando ha manifestado que con Garrido “continúa el proyecto en la Comunidad, en términos de bajada de impuesto, mejora de los servicios públicos, dinamismo, empleo y crecimiento económico”.

Cercanía a la expresidenta

A cambio de ello, el presidente del PP ha pasado por alto otras circunstancias que llevaron a que Garrido se enfrentara en un principio a las reticencias de la dirección nacional del PP por su cercanía con Cifuentes, de la que es amiga desde hace décadas cuando ambos coincidier trabajando en el PP de Madrid.

En este sentido, el todavía presidente en funciones ha sido el reflejo del dolor que Cifuentes sentía por haber tenido que dejar el Gobierno de la Comunidad y el PP madrileño.

En su primera comparecencia como presidente en funciones, Garrido no dejó pasar la oportunidad para reconocer la labor de Cifuentes como presidenta y recordar la “persona excepcional” que es. “La presidenta lo está pasando mal”, llegó a decir en una rueda de prensa.

No en vano, junto con la expresidenta Garrido abanderó en congresos y otras reuniones del PP causas que, según los momentos, levantaban ampollas en el partido, como la retirada del recurso ante el Tribunal Constitucional contra el matrimonio homosexual o la celebración de primarias. Por eso, en los primeros días tras la dimisión de Cifuentes nadie apostaba demasiado por que él fuera a presentarse a la investidura.

Quizá por eso, en su primera comparecencia como presidente en funciones, Garrido aprovechó para, veladamente, postularse al puesto de aspirante del PP a la investidura que hoy le ha confirmado su partido.

“He trabajado siempre de la misma manera, con profesionalidad, lealtad y respeto al cargo que se ostenta, sobre todo cuando es público, y si la lealtad a la persona que lidera un proyecto político, que es el proyecto del PP, inhabilita para tener lealtad a otra persona, creo que se equivocan”, advirtió.

Por si quedaba duda de que su obediencia como “disciplinado militante” del PP se debe a la dirección, Garrido optó por hacer un discurso institucional en la recepción del Dos de Mayo, en el que no mentó a Cifuentes.

Ingeniero de minas, en política desde 1995

La designación de este lunes es un paso más en la carrera de este ingeniero de minas que, tras militar en la UCD, entró en política en 1995 de la mano del PP como concejal en la oposiciónen el Ayuntamiento de Pinto.

Antes de convertirse en escudero de Cifuentes, fue concejal en el Ayuntamiento de Madrid de José María Álvarez del Manzano, Alberto Ruiz-Gallardón y de Ana Botella. Raro entre los dirigentes del PP madrileño, Garrido no estuvo nunca bajo la autoridad directa de Esperanza Aguirre en ningún cargo público.

Sí el en PP de Madrid, donde trabajó durante años con Cifuentes, con la que trabó amistad. En 2015, se convirtió en su mano derecha. A su llegada a la Puerta del Sol en 2015, Cifuentes le nombró portavoz y consejero de Presidencia y Justicia, y dos años más tarde, en marzo de, lo confirmó como su mano derecha, también en el PP madrileño.

Garrido se convirtió en secretario general del PP de Madrid tras el congreso del partido madrileño que el año pasado confirmó a Cifuentes en la cúpula, después de haber sido nombrada presidenta de la gestora que se formó cuando Aguirre dejó la política totalmente, en abril de 2016.

Ese congreso era la culminación de la limpia que, según el entorno de Cifuentes, se hizo en el partido, muy dañado por casos de corrupción como la Operación Lezo o la Púnica. Según explicó entonces la expresidenta, se trataba de un partido "nuevo" en el que "no tienen cabida los corruptos". Y en el escalón inmediatamente inferior a ella, situó Garrido.

Garrido llegó al Gobierno de la Comunidad de Madrid en 2015 declarando la propiedad de un piso al 50% con un valor catastral de 166.325 euros y una finca rústica, al 33%, en Ávila producto de una herencia. En sus cuentas corrientes había poco más de 40.000 euros, más otros 9.000 en un fondo y 38.389 en un plan de pensiones y un préstamo hipotecario con un saldo pendiente de 348.000 euros.

Declaraba tres vehículos, un Toyota Land Cruiser, una moto y, en una modificación posterior de sus bienes, un Honda CR-V Executive, así como una indemnización de 15.885 euros de Mutua Madrileña por la sustracción de un vehículo. Como consejero, ha percibido un sueldo bruto anual de 100.556 euros, similar a los 107.316 euros que declaró Cifuentes, con sus trienios como funcionaria incluida.

Amigo de Cifuentes

De formas suaves y reconocida capacidad de consenso, Garrido defendió sin estridencias a Cifuentes a lo largo de la crisis que la terminó apartando de la Presidencia regional, Garrido, el amigo de Cifuentes en quien terminó confiando Rajoy como el amigo que es de la expresidenta, con la que coincidió en el periodo 2004-2008, en la secretaría ejecutiva de Política Regional del PP de Madrid.

Allí empezó su amistad no sólo con la expresidenta, también con Jaime González Taboada, que fue número 3 de Cifuentes y a quien tuvo que dejar caer en octubre del año pasado, después de meses de aguantar en el puesto, a pesar de las declaraciones de testigos del caso Púnica que le implicaban en el presunto amaño de contratos.

De los tres amigos, ya sólo queda activo en política Garrido, que, por casualidades del destino y con el pesar de lo que le ha sucedido a Cifuentes, este lunes ha dado un gran paso adelante.