Miquel Iceta, primer secretario del PSC, durante una intervención en el Parlament.
Miquel Iceta, primer secretario del PSC, durante una intervención en el Parlament. EFE / ALBERTO ESTÉVEZ

Más de tres meses después de las elecciones del 21 de diciembre, la política catalana sigue instalada en una dinámica de bloques que, unida a insistencia del independentismo por quebrantar la ley y a las consecuencias de las causas judiciales que afrontan dirigentes secesionistas, impiden la constitución de un Govern y la investidura de un president.

Superar el escenario de bloques parece imposible. Todas las apuestas en este sentido han fracasado y han quedado en meros ejercicios retóricos. Lo han comprobado en los últimos días el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, que apostó por un Gobierno "de concentración", y el líder de Catalunya en Comú-Podem, Xavier Domènech, que llamó a formar un Ejecutivo "transversal".

Govern de concentración: necesario pero inviable, según Iceta

Este mismo viernes, el socialista Iceta explica en una entrevista en El País su planteamiento: el PSC, dice, "piensa que la política de bloques se ha de superar" y que "hay que buscar elementos de transversalidad". Por eso era pertinente, argumenta, "el debate sobre la necesidad de un Gobierno de concentración". Un planteamiento, sin embargo, que nadie ha apoyado.

Ya el pasado lunes, Iceta planteó la posibilidad de un Govern con presencia de todos los partidos. El líder del PSC no habló en ningún caso de apoyar a un candidato independentista, algo que la dirección federal del PSOE se apresuró a subrayar ante el temor de que la propuesta pudiera interpretarse como un acercamiento de los socialistas catalanes a los grupos secesionistas.

"Hablo con Pedro Sánchez cada día y él consideró que era una propuesta inviable y que alguien podía interpretar que escondía una voluntad de acuerdo con los independentistas", admite Iceta en la citada entrevista con El País, donde también reconoce que en la actualidad "es imposible un Gobierno de concentración o de amplias mayorías". La propuesta, por tanto, ha caído rápidamente en saco todo.

Govern transversal: Domènech pide un acuerdo amplio que nadie quiere

Lo mismo le ha sucedido al planteamiento aireado por el número uno de los comunes, Xavier Domènech: el Govern de independientes. Ese gabinete, expresó, tendría cuatro grandes objetivos: acabar con el 155, el "fin de la judicialización" y la "libertad de los presos políticos", un plan de choque contra la desigualdad social y alcanzar "acuerdos transversales" para un "nuevo estatus político" de Cataluña.

Este Ejecutivo excepcional, según Domènech, sería "amplio", "transversal" y contaría con "personalidades de referencia" que representasen "sensibilidades democráticas diversas" para el conjunto de los catalanes. Además, sus integrantes tendrían que asumir un doble compromiso: un mandato limitado en el tiempo –el diputado morado habló de dos años– y el compromiso de no presentarse a unas nuevas elecciones.

Pese a la insistencia de los comunes, nadie ha recogido su guante. Junts per Catalunya y ERC rechazan la propuesta, y el PSC la ve mejorable e inconcreta. Este jueves, Domènech apeló nuevamente a los grupos independentistas para que lo "abran todo" y busquen "amplias mayorías", para que "un paso atrás" y permitan formar un Govern "amplio y transversal". Pero fue más un ejercicio retórico que una propuesta con visos de prosperar.

Una dificultad extra: el candidato debe salir del Parlament

Hay un último factor que complica la búsqueda de salidas excepcionales: el propio Estatuto de Cataluña. En concreto, su artículo 67.2, que establece que "el presidente o presidenta de la Generalitat es elegido por el Parlament de entre sus miembros". Es decir, que no puede haber un president independiente: sea quien sea quien encabece el Ejecutivo catalán, tendrá que salir de los 135 miembros de la Cámara. Tendrá que haberse presentado en la lista de algún partido.

"Sí, el problema es que ha de ser uno de los 135 que habitan en el Parlament. Las malas lenguas dicen que eso se hizo en su día para evitar que Josep Tarradellas pudiera presentarse a las elecciones de 1980. Tendría que ser un diputado que pudiera concitar un mínimo consenso y esa es una de las dificultades", comenta Iceta en la entrevista en El País a este respecto.

La legislación catalana es, en este punto, diferente a la estatal, que permite investir presidente del Gobierno a cualquier español que sea propuesto por el jefe del Estado y cuente con la confianza del Congreso. Así pues, ante bloqueos excepcionales, hay más de 30 millones de ciudadanos mayores de edad que son potenciales candidatos a ocupar La Moncloa, al menos sobre el papel. En Cataluña, en cambio, la nómina de candidatos se reduce a los 135 parlamentarios autonómicos.