Las ciudades del futuro llevan implícito un giro de la movilidad hacia las alternativas sostenibles. El transporte limpio siempre ha sido una opción, pero los picos de contaminación y el volumen de tráfico en las grandes ciudades durante los últimos años, con las limitaciones que conllevan, elevan su adopción y normalización a prioridad de primer orden.

Por otra parte, el empuje a este tipo de movilidad se lleva a cabo desde los ayuntamientos de las ciudades más pobladas, pero también incumbe de lleno a empresas energéticas y automovilísticas. Es uno de los puntos en común a los que se llegó ayer en el Foro sobre Movilidad Sostenible organizado por 20minutos y BlueMedia y patrocinado por Endesa y el Ayuntamiento de Madrid. La charla, en la que participaron distintos agentes de responsabilidad en las nuevas formas de transporte, sirvió para poner sobre la mesa las posibilidades de las mismas a corto, medio y largo plazo.

El avance que se está viviendo en las urbes va de la mano con el desarrollo de la tecnología, uno de "los puntos clave", según Inés Sabanés, delegada de Movilidad del Ayuntamiento de Madrid. "En el caso de la capital, combinan la iniciativa de reducción de emisiones y los conceptos nuevos, como el carsharing -uso de vehículos compartidos por minutos-, en los que el coche pasa a ser un servicio". También, explica, con la apuesta por una urbe "para los ciudadanos", con más aceras y zonas reservadas a bicicletas o autobuses.

Reinventar conceptos

Los términos carsharing y motosharing se están extendiendo como la pólvora en grandes ciudades. Las principales responsables de ello son las aplicaciones que permiten este tipo de servicios, como Zity; su director ejecutivo, Javier Mateos, habló en el Foro de un "sistema flexible" de movilidad. "El uso de este tipo de vehículos es mucho más eficiente, porque su tasa de ocupación es mayor y el precio por su uso es razonable; además, son cien por cien eléctricos", explicó. Esto supone, entre otras cosas, no tener que pagar por estacionar en zona azul o verde en Madrid. 

Coincidió con él José Antonio León Capitán, director de Relaciones Institucionales y Comunicación del Grupo PSA en España y Portugal. Trabajan, entre otros servicios, con Emov, otro de los nombres que encabezan la oferta de coches compartidos. "Este tipo de movilidad es parte de la solución, y es imparable", afirmó.

Sin embargo, utilizar un coche por horas y dejar el propio en casa lleva implícito un cambio de mentalidad. Se trata, coincidieron los invitados, de asumir que el vehículo privado no es una necesidad. "La idea de tener un coche por persona se tiene que desterrar", sentenció Sabanés. "Los vehículos eléctricos no tienen por qué comprarse; se pueden alquilar, incluso durante años, según las necesidades", explicó Antonio Castellanos, responsable de la Dirección General de Sostenibilidad de Endesa.  Lo imprescindible, según Mateos, es "poner la opción en las manos del usuario".

Una transición necesaria

El cambio de vehículo es una tendencia natural, y optar por un modelo nuevo siempre es una mejora, aunque se mantenga el uso de los combustibles fósiles. Alberto Martin Rivals, socio responsable del sector de Energía y Recursos Naturales de KPMG en Europa, Oriente Medio y África, insistió en ese punto con las cifras en la mano. Los números, extraídos de un estudio que la propia compañía ha publicado, son claros: "Las emisiones de un coche de doce años de vida -media del parque de vehículos en España- equivalen a las de noventa modelos nuevos".

En ese sentido, las limitaciones impuestas a los vehículos más contaminantes son claves a la hora de optar por un nuevo modelo. Aunque la alternativa de un coche eléctrico todavía es minoritaria, los beneficios de tener una etiqueta ECO, cero emisiones o C -establecidas por la Dirección General de Tráfico- inclinan la balanza hacia el lado de la sostenibilidad en la renovación.

El eléctrico, a largo plazo

Los vehículos eléctricos se enfrentan a dos hándicaps: el alto desembolso inicial y las estaciones de carga, que según Martín Rivals siguen siendo insuficientes. "Países como Noruega u Holanda tienen 1500 puntos de carga por cada millón de habitantes; en España hay menos de 80 para la misma cifra", puntualizó. "Hay que preparar el terreno, las estructuras y las ciudades para ello", coincidió José Antonio León. "No se puede prohibir la entrada a coches no eléctricos si no hay medios suficientes para cargarlos". El desarrollo de soluciones, según Endesa y el Ayuntamiento de Madrid, ya está en marcha; pasan, por supuesto, por aumentar el número de puntos de carga disponibles.

En cuanto al primer problema, hay que tener en cuenta que un coche eléctrico es una inversión a medio y largo plazo. "Aunque hoy en día hacerse con un vehículo de este tipo es el doble de caro, se amortiza", explicó Martin Rivals. Para implantarlos funciona el boca a boca; Endesa, por ejemplo, ha hecho que sus trabajadores sean pioneros en el uso. "534 empleados de Endesa en España ya tienen coche eléctrico", comentó Antonio Castellanos. "En Madrid, uno de cada diez circulan ya en este tipo de vehículo". El objetivo: que su conducción comience a normalizarse. León, de PSA -grupo que engloba, entre otras firmas, a Peugeot, Citroën y Opel-, abordó el tema desde la visión del fabricante. "En 2025, el cien por cien de nuestros coches tendrán una versión eléctrica". La proporción con respecto a los combustibles fósiles, matizó, "dependerá de la demanda". 

Combinar como solución

Virar hacia la movilidad sostenible pasa también por adoptar el uso de la bicicleta y el transporte público; de hecho, según Inés Sabanés, el vehículo dejará de ser una prioridad en el futuro. "Las opciones se diversifican", apunta, aunque para ello hace falta reimaginar las ciudades y asumir, por ejemplo, que se puede dejar el coche en el garaje y llegar a trabajar combinando autobús, bicicleta y un vehículo compartido. "Ahí es donde entra la libertad del propio ciudadano", aclaró la delegada de Movilidad, fiel defensora de la intermodalidad. "Hay que dar la posibilidad de combinar varias opciones". En esa combinación también entran los taxis, que "no son las víctimas", opinó Sabanés: "tienen posibilidad de acceso a eléctricos, y pueden ser también aliados de la movilidad".