Martín Rodajo Morales, formando en el Seminario Conciliar de Madrid.
Martín Rodajo Morales, formando en el Seminario Conciliar de Madrid. ELENA BUENAVISTA

"Vivimos en una época, que viene ya de cierto tiempo atrás, en la que hay un intento de sacar a Dios de la sociedad". Eso es lo que piensa Martín Rodajo Morales, formando del Seminario Conciliar de Madrid. Su objetivo es claro: llegar un día a ser sacerdote. Y está a solo unos dos años y medio de conseguirlo. Sin embargo, esta ambición cada vez la comparten menos jóvenes en España y todavía son menos los que logran hacerla realidad.

Actualmente hay 18.576 sacerdotes ordenados en nuestro país, según la Conferencia Episcopal Española (CEE). Este organismo, con motivo del Día del Seminario, que se celebra este lunes, también muestra que el pasado año descendió el número de sacerdotes que se ordenaron: de los 138 que lo hicieron en 2016 a los 109. El dato más bajo desde que se empezaron a registrar estas cifras, en 2001, cuando llegaron a ordenarse 227 seminaristas. En lo que respecta al número de formandos que copan los seminarios mayores, ha habido un pequeño repunte que Antonio Secilla, formador del citado seminario madrileño, califica como "estabilización". Se pasó de 1.247 seminaristas mayores en 2016 a los 1.263 del ejercicio siguiente. Pero la tendencia también ha ido a la baja, aunque con más altibajos.

Estos datos no hacen más que dejar constancia de la quiebra por la que pasa la vocación religiosa. Y Martín, que ahora tiene 35 años y que entró con 29 en el seminario, cree que "la vocación es una llamada de Dios y, por tanto, hay un elemento de misterio que las estadísticas no son capaces de recoger ni dar respuesta. Dios no entiende de medias aritméticas. ¿Por qué Dios llama más en 2017 que en 2015? No lo podemos explicar".

Pero también achaca esta bajada a la sociedad actual: "Los jóvenes de ahora tardan más en madurar, tienen muchos problemas de madurez. Hay muchísimas crisis familiares que causan miedo al compromiso... y el sacerdocio es un compromiso". También dice este joven a 20minutos que "vivimos en un contexto social en el que se intenta silenciar a Dios a toda costa. ¿Cómo? Sacando los crucifijos o todo símbolo religioso del ámbito público, intentando evitar la presencia de manifestaciones religiosas en la calle... Esto a veces alentado por grupos de distinto tipo". De acuerdo con él, el padre Antonio afirma que "la sociedad ha cambiado mucho y ahora se quiere ocultar la imagen de Dios o vivir como si no existiera".

Tuvo una novia en su etapa universitaria

Martín —además de estudiar ahora Filosofía y Teología en la Universidad Eclesiástica San Dámaso— completó su formación en Periodismo y Derecho en la Complutense de Madrid, su ciudad de origen. Siempre llevó una vida "normal", tuvo una novia "bastante tiempo" durante su primera carrera y había conseguido encontrar un buen trabajo de lo suyo. Era feliz. Lo tenía todo y, sin embargo, con 25 años volvió a él la vocación de ser sacerdote que alguna vez le había inundado de niño. Le faltaba algo dentro para su felicidad plena y cuando entró al seminario lo encontró. "Una amiga se metió a monja y ese acontecimiento generó en mí el recuerdo de aquella inquietud infantil y volvió con mucha radicalidad".

A partir de ese momento se planteó "seriamente" la posibilidad de entrar en el seminario. Su respuesta inicial fue negativa, "eso significaba dejar atrás una serie de cosas que no me apetecía nada dejar". Tuvo que renunciar a su trabajo, a tener una mujer y formar una familia biológica... como él siempre se había visualizado. Pero —afirma— "lo que ganas es mucho más de lo que pierdes" y ahora es "absolutamente feliz". Y es que pese a que estuvo unos años luchando contra su vocación, "llegó el momento en el que tuve que echar las cuentas con Dios y dar un paso para adelante o para atrás. En esa lucha, el 'no' me dejaba bastante insatisfecho, entonces pedí ayuda a un sacerdote que me ayudara a discernir", confiesa.

Este joven ya vivía la fe de una manera práctica: participaba en la misa dominical y en las actividades juveniles de la parroquia, además de ser catequista. Pero le costó dar el paso, sus padres y sus amigos no se lo esperaban. Siempre estudió en un colegio público y en casa sus padres son gente de fe, pero se habían hecho a la idea de que su vida iba a ir por otro sitio. "La vocación de un hijo y cómo viven los padres esa vocación no siempre va en paralelo. Y poco a poco tomé la decisión de hacer el curso introductorio".

Y es que para saber si lo que sienten es vocación real y están preparados para formarse en la fe de Dios, los "novatos" pasan un primer curso (casi un año entero) yendo solo los sábados al seminario a estudiar. En ese tiempo les acompaña el equipo de formadores del seminario, directores espirituales y vas viendo cómo es la vida dentro del seminario. "Tu vienes, conoces y te ayudamos a discernir para ver si realmente hay una llamada de Dios", explica.

¿Cómo es el día a día dentro del seminario?

En el seminario, los formandos cursan un total de 6 años antes de ordenarse diáconos. Hay unos 80 seminaristas, Martín está en quinto, pero además de un curso y medio le queda otro año más en la parroquia para poder ser, por fin, sacerdote. Ya tiene iglesia destinada, una de Tres Cantos (al norte de la comunidad madrileña) y nos cuenta cómo es el día tipo de un seminarista.

"Nos levantamos y a las 7.15 h tenemos que estar toda la comunidad en la capilla para comenzar el día rezando laudes —como se llama a la primera de las cinco oraciones de la jornada—, tenemos una hora de oración personal (en silencio, pero juntos), después vamos a desayunar y de 9.00 horas a 14.00 h tenemos clases en la Universidad de San Dámaso. A las 14.15 comemos todos juntos y después de comer, cada uno se organiza como quiere. A partir de las 16.00 es hora de estudio hasta las 20.00 h, que es la misa. A las 21.00 h cenamos y a partir de las 22.30 ya es tiempo de silencio, en el que se respeta más el sueño de los demás y se intenta que la casa esté en el mayor silencio posible", relata este formando.

Tanto durante el tiempo de estudio como después de cenar "puedes dedicarte a hacer deporte, pasear e incluso irte a tomarte algo con los amigos", explica este joven. Martín asegura que no ha tenido que cambiar demasiado sus salidas 'de cañas' porque "antes tampoco tenía la costumbre", aunque sí que pueden salir a tomárselas: "Pese a todo, hacemos una vida normal".

Menos religiosos y religiosas

Según un documento publicado por la Conferencia Española de Religiosos (Confer) a principios del pasado mes de febrero, el número de religiosos y religiosas españoles ascendía en 2017 a un total de 41.184, un 3% menos que en 2016 cuando eran 42.460, aunque detectan un "repunte" de nuevas vocaciones. Y es que en los institutos religiosos que comprende Confer hay actualmente 417 novicios y 770 religiosos de votos temporales, es decir, más de 1.100 jóvenes que han entrado en los últimos dos años.

De los datos se desprende además que el 75,7% de los 41.184 religiosos son mujeres (31.201 frente a los 9.983 hombres) y en España hay un total de 406 congregaciones, de las cuales 298 son femeninas y 108 masculinas.