El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, exigió este lunes al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que se someta a una cuestión de confianza en el Congreso de los Diputados si no es capaz de aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2018 y tampoco adelanta las elecciones generales, como le habían pedido los socialistas.

"O presupuestos o elecciones", resumió Sánchez, que reclamó a Rajoy que "si no aprueba los presupuestos y no anticipa las elecciones", se someta a esa cuestión de confianza "por obligación con la ciudadanía de este país". "Y si pierde esa cuestión de confianza, [Rajoy] ya no tendrá ninguna excusa para anticipar elecciones", zanjó el número uno del PSOE.

Sánchez insistió en que "alarma mucho" la intención del Gobierno de "vivir de la prórroga", de "no rendir cuentas ante los ciudadanos", de "consolidar los recortes" y de "prorrogar los problemas de precariedad y desigualdad". "España -apuntó- no puede estar paralizada como consecuencia de la guerra fría entre el PP y su principal socio de Gobierno [Cs] en base a supuestas encuestas".

Cuestión de confianza

La cuestión de confianza está regulada en el artículo 112 de la Constitución, que señala que el presidente, previa deliberación del Consejo de Ministros, puede plantear ante el Congreso una cuestión de confianza "sobre su programa o sobre una declaración de política general". "La confianza se entenderá otorgada cuando vote a favor de la misma la mayoría simple", apunta la Carta Magna.

El reglamento de la Cámara Baja, por su parte, explica en su artículo 174 que la cuestión de confianza se debate como si se tratara de un debate de investidura. Finalizada la votación, la presidenta del Congreso, Ana Pastor, comunicaría el resultado al rey y al presidente del Gobierno. Si el Congreso no otorgase su confianza a Rajoy, éste estaría obligado a presentar su dimisión y el rey celebraría una ronda de contactos para nombrar un candidato a la investidura.

El líder socialista insiste en que es "responsabilidad del Gobierno" sacar adelante su principal ley, los presupuestos, y que, si no es capaz, es nuevamente responsabilidad del Ejecutivo "adelantar elecciones para que haya una mayoría parlamentaria distinta", por "responsabilidad para con la ciudadanía y con la Constitución".

Moción de censura

A Sánchez se le preguntó repetidamente sobre la posibilidad de que lidere una moción de censura si Rajoy no da su brazo a torcer y ni aprueba los presupuestos, ni adelanta elecciones, ni se somete a la cuestión de confianza que este lunes le reclamó. Y aunque en su primera respuesta dijo no descartar "nada", el socialista dio argumentos para no contemplar en ese escenario.

Su principal motivo fue que los números no dan. La moción de censura -que implica la caída del Gobierno y la investidura de un nuevo presidente si se gana- requiere de una mayoría absoluta. La suma de PSOE y Unidos Podemos está a 20 escaños de los 176 en el Congreso, de modo que sería necesario el concurso de nacionalistas vascos e independentistas catalanes.

El socialista insistió en que "no valen los atajos", en que no será "presidente a cualquier precio" y recordó que "hubo una ocasión [en referencia a su investidura fallida a comienzos de 2016] que se perdió". ¿Qué hará entonces si el presidente del Gobierno ignora su petición? "Hacemos una oposición constructiva, ofrecemos salidas al presidente ante la parálisis", concluyó.

Finalmente, Sánchez lanzó un mensaje a Unidos Podemos, a quien pidió que "deje de hacer oposición a la izquierda" y "se una al PSOE para hacer oposición a las derechas", porque "en este país hace falta un cambio". Preguntado por su relación con el grupo morado, destacó que "coinciden" en múltiples iniciativas parlamentarias, pero reconoció que tienen un discurso territorial "distinto", pues los socialistas no están a favor de la autodeterminación de Cataluña.