Wes Anderson
Wes Anderson posando con los muñecos utilizados en 'Isla de perros' 20th Century Fox

Orson Welles dijo una vez que el cine era "el más maravilloso tren eléctrico que un muchacho pueda tener". Seguro que Wes Anderson estaría de acuerdo con esta afirmación, aunque probablemente su juguete favorito sería una casa de muñecas, y muñecos. Los decorados interiores de sus películas muchas veces simulan esta recreación.

En ellos se mueven personajes en un universo propio, entre encuadres simétricos, objetos milimétricamente ordenados, saturación de colores y un contexto histórico con sabor añejo. Un mundo en el que no tendríamos reparos en quedarnos a vivir.

El cineasta texano, convertido en sí mismo en merecido objeto de devoción de cinéfilos, estará este martes 27 en Madrid, en el cine Doré de la Filmoteca Española, para presentar Isla de perros, su nuevo largometraje, el noveno de su filmografía y el segundo de animación, con el que ganado el Oso de Plata al mejor director en el Festival de Berlín.

Anderson ha enmarcado la historia en un futuro cercano, a dos décadas de distancia, en la imaginaria ciudad japonesa de Megasaki. Después de declararse una plaga de gripe canina, el tiránico alcalde ordena aislar a todos los canes enviándolos a la "isla basura". Marginados sin miramientos, allí irrumpirá también Atari, un chico de 12 años que busca desesperadamente a su mascota.

Realizada mediante la laboriosa técnica del stop-motion y con una paleta de colores mucho más gris de lo que es habitual en sus obras, pretende ser además un homenaje al cine de Kurosawa, a los estudios Ghibli, con Miyazaki a la cabeza, o al clásico de Disney La dama y el vagabundo. En la versión original ha contado con las voces de reconocidos intérpretes, Bryan Cranston, Scarlett Johansson, Greta Gerwig, Edward Norton o Jeff Goldblum. No podía faltar su actor fetiche, Bill Murray, cuyo personaje, uno de los perros de la manada protagonista, contiene algunos de los diálogos más divertidos de la película.

Puede que la singular estética, decorados, vestuario y fotografía de las películas de Wes Anderson sea lo primero que llame la atención; y de hecho, cada uno de los encuadres podría convertirse en un lienzo que colgar en la pared, pero bajo ese envoltorio viven y respiran unos personajes muy peculiares, aquí perros más humanos que las propias personas, capaces de transmitir mil y una emociones.

Canciones, infancia y excentricidad

Personajes de expresiones a menudo lacónicas, absortos, y que declaman sus diálogos de manera distante, casi protocolaria, pero con determinación. Y por muy dramático que sea lo que nos esté relatando siempre hay, a la vuelta de la esquina, o en la siguiente escena, un momento para dejarnos con una sonrisa.

El efecto de las palabras en el cine de Anderson, al igual que el uso de las canciones, sobre todo del pop de los 60 y 70 o el jazz, es inimitable. La puesta en escena demuestra también su inclinación por el uso de ostentosos zooms, imágenes a cámara lenta, encuadres de personajes de frente o largos planos secuencia que proceden de la admiración de Anderson por el lenguaje teatral.

Apasionado de la literatura, la pintura, el teatro y el cine, acostumbra a rodar sus películas con el mismo equipo artístico y técnico. De hecho, Robert David Yeoman es el director de fotografía de todas sus películas.

Ha sido nominado seis veces al Óscar, uno como director (por El gran Hotel Budapest), tres como guionista y dos como productor. Quién diría, visto ahora, que cuando rodaba su tercer largometraje, y una de sus mejores películas, Los Tenenbaums. Una familia de genios (2001), incluso se sentía intimidado ante la presencia de uno de sus actores, el legendario Gene Hackman.

El cine como juguete, ese que tanto fascinaba a Orson Welles o al magnate protagonista de su obra maestra Ciudadano Kane (1941) que por mucho poder y riqueza que hubiera llegado a acumular, la última palabra que pronunciaban sus labios antes de morir era "Rosebud". Un recuerdo de su trineo y una referencia a la infancia, los años más felices de su vida.

Una época de ensoñación a la que también nos transportan los mundos y personajes de Anderson, aunque sean adultos excéntricos, desorientados o agobiados ante sus relaciones con los demás. Un cine con identidad propia.

Wes Anderson en la Filmoteca

Wes Anderson acudirá al pase especial de Isla de perros en el cine Doré, que tendrá lugar a las 20:00 h. de este martes 27, acompañado de sus dos guionistas, Roman Coppola y el actor Jason Schwartzman. Al final de la proyección habrá un coloquio en el que responderán a las preguntas del público.

Las entradas serán gratuitas y se podrán solicitar en la misma taquilla del cine a partir de las 16:15 h., un máximo de dos por persona, hasta completar el aforo. El evento, dentro del marco del programa de dinamización de Filmoteca que desarrolla el Instituto de la Cinematografía y las Artes Visuales (ICAA), ha contado con la colaboración de la Filmoteca Española y 20th Century Fox España.

El estreno en nuestras salas comerciales de Isla de perros está previsto para el 20 de abril.