Josep Santacana y Arantxa Sánchez Vicario
Josep Santacana y Arantxa Sánchez Vicario, en una foto tomada en marzo de 2014. GTRES

Josep Santacana, marido de Arantxa Sánchez Vicario, ha pedido el divorcio y la custodia de los dos hijos de la pareja, Arantxa y Leo, de 9 y 7 años de edad, revela el diario El Mundo.

Según este rotativo, Santacana ha abandonado ya el hogar familiar en Miami y se ha trasladado con su nueva pareja. Además, se ha llevado todos los bienes de su mujer, incluidos los trofeos ganados por la tenista, que se mantiene con los 3.000 euros al mes que gana como directora deportiva del centro educativo Metropolitan School de Miami y de las colaboraciones con televisiones latinas para comentar partidos de tenis.

Santacana, siempre según El Mundo, reclama en el juzgado la custodia de los niños porque dice que Sánchez Vicario no está en las condiciones psicológicas necesarias para atenderles.

Josep Santacana controla todo el patrimonio de Sánchez Vicario, que se estima en varios millones de euros. Además, la extenista tiene varias deudas, una con Hacienda en España de 1,7 millones de euros y otra de 7,5 millones del Banco de Luxemburgo.

Arantxa Sánchez Vicario se enfrentó abiertamente con su familia precisamente por su matrimonio con Santacana, del que el clan familiar desconfiaba abiertamente, hasta el punto de que encargaron a unos detectives que investigaran al pretendiente, indagación que reveló que Santacana no tenía patrimonio alguno pero sí cuantiosas deudas. La respuesta de Arantxa fue saldar esas deudas y nombrar a Santacana administrador de sus bienes.

Desde ese momento, todo fueron malas noticias para Arantxa en lo económico y tuvieron que vender su casa de Formentera, un chalé en Barcelona y un yate. Posteriormente, en 2010 y 2011 la extenista demandó a sus padres. Cuando el cabeza de familia, Emilio Sánchez, falleció en 2016, se produjeron imágenes bastante tristes en el velatorio: Javier Sánchez Vicario increpó a Santacana y llegaron a las manos. Arantxa fue invitada a irse del duelo y Marisa, su madre, sufrió un desmayo, según relata El Mundo.