Una manifestación de prostitutas en Madrid
Una manifestación de prostitutas en Madrid. HETAIRA

Comenzaron a llamarla la Sueñitos porque la mujer acudía adormilada a prostituirse al polígono de Villaverde, cabeceando a cada rato. Un hombre se apostaba a su lado y le hablaba de malas maneras. A las compañeras de la calle no les gustaba el trato de aquel "presunto novio" y dieron la voz de alarma en las unidades móviles de las ONG desplegadas en la zona para darles cobertura sanitaria, social o jurídica.

Poco después supieron, por las noticias, que la Sueñitos estaba siendo coaccionada para ejercer la prostitución, aunque aquel "presunto novio" no era su proxeneta, sino un amigo que le pedía que escapara de aquella situación.

El aviso de que algo no iba bien con la Sueñitos partió de las mismas prostitutas que ejercen en la calle y se han organizado en la Agrupación Feminista de Trabajadoras del Sexo (Afemtras). La asociación se creó en 2015 como respuesta al "hostigamiento" que les trajo la Ley de Seguridad Ciudadana o 'Ley Mordaza' (filiaciones continuas, multas por indecoro e incluso detenciones) y continúa activa para la reivindicación de los derechos de la prostitución voluntaria.

En Afemtras aseguran que son "las primeras interesadas" en erradicar abusos en la prostitución. Pese a estar bien posicionadas para detectar y responder ante situaciones de abuso o coacción y a emplear estrategias imaginativas para evitar riesgos mayores a las víctimas, sienten que no son tenidas en cuenta, ni ellas ni las asociaciones que reivindican sus derechos civiles y sociales, como Hetaria, en los foros oficiales contra la trata.

La Alianza Global contra la Trata de Mujeres (GAATW) ha presentado este jueves un informe en el que, precisamente, reclama a los foros locales, nacionales e internacionales donde se diseña la estrategia contra la trata que incorporen a las asociaciones de prostitutas. Consideran que podrían ser útiles en la batalla.

Afemtras reconoce que no resulta fácil detectar, mucho menos denunciar, las situaciones de trata o coacción en la calle, incluso en un polígono como el de Villaverde, el mayor espacio de prostitución callejera en España. Lo achacan en parte a que la Ley de Seguridad Ciudadana las expulsa a lugares cada vez más recónditos, donde están aisladas y con menos capacidad de interaccionar.

Estrategia de la "zorroridad"

Pese a todo, las mujeres que acuden a diario a la zona, cuando notan que algo raro ocurre, como "comportamientos extraños" o "cosas que no encajan", lo comentan entre ellas y a las ONG de su confianza. En algunas ocasiones son los clientes con los que traban complicidad quienes detectan los abusos e informan.

Sin embargo, en Afemtras reivindican su propia estrategia en la lucha contra la trata que llaman "zorroridad". El término surge de aunar el vocablo 'zorra' y el de 'sororidad', concepto que identifica la hermandad de un grupo de mujeres en torno a la defensa de los derechos comunes.

La "zorroridad" implica cuidarse entre compañeras, entender que las nuevas llegan al polígono en situación de precariedad y que conviene acercarse a ellas para intentar que se sumen a la conquista de derechos. 

"Como organización tratamos de educarnos en no ser hostiles con las compañeras, en generar esa confianza porque en algún momento hemos pasado por la misma situación. Y ahí practicamos la zorroridad. Les decimos a las compañeras que el sistema nos enseña a competir entre nosotras, pero lo que pretendemos es hacer ver que somos diferentes y que nos tenemos que apoyar, para que nadie nos ningunee y nos desuna". Entre sus batallas más recientes, por ejemplo, impedir que algunas veteranas cobren a las recién llegadas una tasa por usar la calle.

Afemtras considera urgente diferenciar entre quienes están y no están en situación de trata en la prostitución y piden que se deje de "emplear la ley de extranjería" en su contra. "Si no, ¿qué mujer va a ir a la Policía a denunciar? Nos tienen controladas, saben las putas que asistimos ahí a diario. ¿Así se combate la trata? Eso es hostigamiento. Si quieren combatirlo tienen los medios y el Código Penal. En nuestra mano, como ciudadanas está ayudar y colaborar, pero no es responsabilidad nuestra, como nos quieren hacer creer para ilegalizarnos".

La agrupación, avalada en su origen por cerca de un centenar de prostitutas de Madrid, de hecho, propone de manera urgente a las instituciones, y por ende los medios de comunicación, que dejen de asimilar los términos de 'prostitución' y 'trata'. "La trata de personas se da en muchos ámbitos económicos: textil, agrícola, servicio doméstico... y no vamos a negar que en la prostitución también, pero utilizar trata como sinónimo de prostitución no ayuda. Eso nos molesta, nos preocupa y nos duele. Las compañeras están aburriditas de que se mezclen los conceptos", aseguran. "Es un asunto muy serio, que no hay que tomarse a la ligera; no conviene frivolizar ni desinformar con el sufrimiento de las personas".

Esta asociación de prostitutas de calle considera que tal asimilación, en el fondo, persigue ir un paso más allá que combatir la trata, pretende abolir toda la prostitución. "Nos dicen, una y otra vez, que el 90% de las mujeres que se prostituyen son víctimas de redes de trata y extorsión. ¿Por qué entonces hay tan pocas chicas "liberadas"? Eso es lo que deberíais preguntar los periodistas, de dónde salen esas cifras", demandan en Afemtras.

También lanzan el mensaje de que el hostigamiento las invalida incluso como ciudadanas. "Somos los seres más indefensos, y perseguirnos nos lleva a una mayor indefensión porque nos quita la capacidad de mirar a nuestro alrededor. Estamos más pendientes de hacer contratos cada vez más basura, cada vez en lugares más apartados y menos seguros, con nuestros clientes. Eso nos resta empoderamiento y capacidad de denunciar situaciones de violencia o coacción", advierten. Eso limita avisos como el que puso sobre la pista de lo que estaba sufriendo la Sueñitos.