Tapas a la sombra de los pináculos
Catedral de León.

Hay ciudades con encanto. Unas por su arquitectura y su paisaje, otras por sus gentes y algunas otras por sus tapas. León reúne las tres cosas. Su catedral y sus edificios nuevos, como el Musac, dan a la ciudad un aspecto de tradición y modernidad. Además, los leoneses son personas abiertas, generosas y siempre dispuestas a ir a tomar unos cortos o a degustar unas tapas.

Puedes dedicar dos días enteros a probarlas en cada uno de sus bares y es posible que no llegues a conocerlas todas. La mayoría de establecimientos de visita obligada se encuentran en el Barrio húmedo, una zona que suele estar atestada de universitarios, y también de gente no tan joven, los fines de semana.

El comienzo del recorrido

Antes de conocer los locales del Barrio húmedo, hay que ir a Casa Blas, en el número 15 de la calle Lucas De Tuy, donde sirven las míticas patatas picantes, hechas con una salsa cuya receta es uno de los secretos mejor guardados del local.

Ya en el Barrio húmedo existen numerosas posibilidades. En La Imprenta Casado, situada en la calle Barillas, se pueden degustar unos riquísimos boquerones en vinagre, un poco picantitos también, pero cuyo sabor es difícil de olvidar. La Imprenta, que toma el nombre del antiguo uso que tenía el local, también dispone de restaurante, aunque para cenar en él conviene reservar con antelación.

En el centro neurálgico del barrio se encuentra la Plaza de San Martín, rodeada de bares como La Bicha, donde se degusta una de las mejores morcillas de la ciudad, o La Croqueta, cuyo nombre indica ya su tapa estrella. Si aún quedan ganas de probar más especialidades de esta ciudad, es necesario entrar en La Patata, otro mítico establecimiento, situado en la calle Misericordia y que lleva deleitando los paladares de los visitantes desde hace 32 años.

En esa misma calle hay otros locales interesantes, con diferentes posibilidades de tapeo, como La Competencia, la pizzería más famosa de León, donde te ponen de tapa una riquísima porción de pizza.

Para mojar la garganta

Para que no todo sea comer en nuestra visita, lo mejor es acompañar estos manjares con algún líquido. En cualquier bar de tapas siempre puedes pedir un corto –su tamaño es aproximadamente la mitad de una caña–, un mosto, un vino o refrescos, como el clásico Butano, una bebida con sabor a naranja y con gas.