El sueño, 1932 de Pablo Picasso
El sueño, 1932 de Pablo Picasso. Marie-Thérèse Walter fue la inspiración de este cuadro. PABLO RUIZ PICASSO

Cuando un artista se enamora, además dar rinda suelta a la pasión, suele originar también un momento de creación muy fructífero. En el caso de Picasso y Marie-Thérèse Walter, su intenso amor dio lugar a algunas de las obras cumbre del pintor malagueño. Se conocieron en París a la salida de las galerías Lafayette en 1927 (cuando todavía estaba casado con la bailarina Olga Khokhlova) y de una u otra manera estuvo presente ne su obra hasta 1955 (le inspiró, incluso, dos personajes del Guernica). Ella tenía tan solo 17 años, él 45 y se cuenta que la abordó con estas palabras: "Tienes una cara interesante, me gustaría hacerte un retrato, creo que vamos a hacer grandes cosas juntos, soy Picasso". Y vaya si las hicieron.

Con su amante sueca, Picasso mostró (y nos mostró) a su lado más sensual. Creó retratos coloridos, innovadores, que desbordaban energía erótica, donde la presencia de Marie-Thérèse lo llenaba todo. Su relación se prolongó durante varios años pero 1932 fue realmente clave para ambos, el pintor crearía algunos de sus cuadros más amados y también muchos de lo más cotizados por museos y galerías. Todos ellos dan forma ahora a una gran exposición: Picasso 1932. Año erótico, organizada por el Museo Picasso de París en colaboración con la Tate de Londres.

Abierta al público hasta el próximo 11 de febrero, la muestra reúne una selección de 110 obras procedentes de varias colecciones públicas y privadas, que ofrecen una dimensión más íntima del artista y de su relación amorosa y creativa con su joven amante. Entre ellas se encuentra una de las más importantes y cotizadas en el mundo: El sueño.

Se trata de un óleo sobre lienzo de estilo cubista en el que Marie-Thérèse aparece dormida en un sillón, con la cabeza echada hacia atrás, el rostro partido en dos y los pechos al descubierto. La obra, que era propiedad del magnate de los casinos Steve Wynn, estaba valorada en 139 millones de dólares. Cuando éste lo quiso vender en 2006, accidentalmente lo atravesó de un codazo. Curiosamente, lejos de devaluarse, este accidente revalorizó su precio a los 155 millones (precio por el que finalmente se vendió en 2013).

Sus cuadros más queridos y los más cotizados

Walter se suicidaría en 1977, tres años después de la muerte del pintor. Muchos dijeron que no pudo soportar su ausencia

En la exposición también se incluye la obra Mujer frente al espejo, también inspirada en la amante de Picasso y que hoy en día se considera una de las joyas de la corona del Museo de Arte Moderno de Nueva York, MoMA. Y otra de las más caras: Desnudo, hojas verdes y busto, que Sotheby's vendió en 2006 por 106 millones de dólares y que actualmente puede verse en la Tate Modern de Londres.

En definitiva, uno de los años más creativos y fructíferos del artista, como lo demuestran el centenar largo de pinturas, dibujos, grabados y esculturas que siguen sus pasos entre París, el castillo de Boigeloup (casa que compraría poco antes de conocer a Marie-Thérèse y donde pasaría larguísimas temporadas pintándola de forma casi obsesiva) y la costa de Normandía.

La pasión (que no el amor) acabaría en 1935. Año en el que nacería la hija de ambos, Maya, y en el que Dora Maar llegaría para ocupar su puesto. Walter se suicidaría en 1977 (tres años después de la muerte del pintor). Muchos dijeron que no pudo soportar su ausencia.

La muestra, que posteriormente viajará a Londres, incluye también varios retratos pintados por Picasso de su primera esposa, Olga Khokhlova, como también de su hijo Paulo, quien por entonces tenía 11 años. Ese mismo año, el artista produjo cuadros surrealistas, dibujos de crucifixiones y esculturas voluptuosas para decorar el castillo en Boisgeloup. Al final de ese año, Walter sufrió un quebranto en su salud mientras nadaba en el río Marne, incidente que inspiró a Picasso a producir varias escenas de rescate.

La colección del Museo Nacional Picasso de Paris cuenta con más de 5.000 obras y varios miles de piezas de archivos. Actualmente, es la única colección publica en el mundo, que permite revisitar al trayectoria del pintor a través de esbozos, estudios, croquis, cuadernos de dibujos, etapas sucesivas de grabados, fotografías, libros ilustrados, películas y documentos. El museo, instalado desde 1985 en el Hôtel Salé, uno de los hôtels particuliers (mansiones) más emblemáticos de finales del siglo XVII del Marais, acaba de ser renovado. Desde su reapertura ha recibido 2 millones de visitantes.