Lágrimas tras el 'no' en Colombia
Lágrimas tras el 'no' en Colombia. EFE

Con una diferencia de 0,43 puntos porcentuales (unos 54.000 votos en un universo de 34.899.945 electores habilitados para ir a las urnas), el 'no' al acuerdo de paz en Colombia con las FARC ha ganado al 'sí' en el plebiscito celebrado este domingo y contra todo pronóstico, ya que las encuestas vaticinaban una victoria del 'sí' superior a un 60% de los votos. El Gobierno colombiano y las FARC firmaron hace apenas una semana en Cartagena de Indias el histórico acuerdo tras cuatro años de negociación en La Habana que ponía punto final a un conflicto armado de 52 años.

Sin embargo, las partes no habían previsto qué pasaría si el pueblo colombiano daba la espalda a lo pactado: en las 297 páginas que componen el acuerdo de paz, no hay ni una sola previsión a este respecto. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, también había admitido que no tenía un "plan B" porque no contemplaba esta posibilidad. "Yo estoy seguro de que va a ganar el 'sí", dijo hace un mes, y advirtió que un triunfo del 'no' sería "catastrófico" ya que se volvería  "a lo que había al comienzo de este Gobierno: al conflicto armado".

Tras conocerse el resultado, Santos ha manifestado que no se rendirá: "Seguiré buscando la paz hasta el último día de mi mandato, porque ese es el camino para dejarles un mejor país a nuestros hijos". El mandatario ha resaltado que "el alto el fuego seguirá vigente porque todos los colombianos, sin excepción, quieren la paz". Santos ha detallado que a partir de ahora espera dialogar, "en particular con los que se manifestaron por el 'no", para "escuchar, abrir espacios de diálogo y determinar el camino a seguir". "Buscar puntos de encuentro y de unidad es ahora más importante que nunca", ha dicho, para remarcar que "ahora vamos a decidir entre todos cuál es el camino que debemos tomar para que la paz, esa paz que todos queremos, sea posible y salga todavía más fortalecida de esta situación".

Las FARC ya han asegurado que no volverán al campo de batalla y han prometido "usar solamente la palabra como arma de construcción para el futuro del país". "Con el resultado de hoy, sabemos que nuestro reto como movimiento político es todavía más grande y nos requiere mas fuertes para construir la paz estable y duradera. Al pueblo colombiano que sueña con la paz, que cuente con nosotros", han manifestado en una breve nota.

Por su parte, el expresidente Álvaro Uribe, uno de los mayores defensores del 'no' y que ha salido victorioso tras el plebiscito, ha pedido en un comunicado "un gran pacto nacional". "Pedimos que no haya violencia, que se le dé protección a las FARC y que cesen todos los delitos, incluidos el narcotráfico y la extorsión", ha añadido.

¿Y ahora qué?

A la vista de estas declaraciones, todo parece indicar que a partir de ahora se reabrirá un proceso de negociación integrando también a la parte del 'no'. No obstante, negociar entre tres partes se prevé más complicado que entre dos (Gobierno y FARC), y aunque las FARC han dejado claro que no volverán al campo de batalla, no será fácil que renuncien a concesiones ya negociadas y acepten nuevas condiciones, más restrictivas, por parte de la derecha de Uribe.

La incertidumbre recae también en las personas que podrían renegociar este acercamiento, ya que el jefe negociador del Gobierno colombiano en este proceso, Humberto de la Calle Lombana, ha puesto su cargo a disposición del presidente Santos: "No seré obstáculo para lo que sigue", ha manifestado.

La única vía que puede despejar los próximos pasos a seguir está en la sentencia de la Corte Constitucional que dio el visto bueno a la celebración del referéndum. El fallo indica que si gana el 'no' habría que renegociar el acuerdo de paz y que, en todo caso, el presidente de la República seguiría habilitado para intentar lograr un nuevo acercamiento.

"Si el plebiscito no es aprobado, bien porque no se cumple con el umbral aprobatorio —del 13%— o cumpliéndose los ciudadanos votan mayoritariamente por el 'no', el efecto es la imposibilidad jurídica de implementar el Acuerdo Final, comprendido como una decisión de política pública específica y a cargo del gobernante", se puede leer en la sentencia.

El fallo añade que la victoria del 'no' "tiene incidencia únicamente respecto de la implementación de esa política pública, manteniéndose incólumes las competencias de los diferentes órganos del Estado, entre ellas la facultad del Presidente para mantener el orden público, incluso a través de la negociación con grupos armados ilegales, tendiente a lograr otros acuerdos de paz". Dichos acuerdos, prosigue la sentencia, "podrán ser sometidos a refrendación popular si así lo decide el Ejecutivo y el Congreso, siempre con base en las normas constitucionales que regulan los mecanismos de participación". Ese nuevo escenario, el de la renegociación de los acuerdos, podría realizarse "incluso con grupos armados ilegales diferentes a las FARC", sostiene la Corte Constitucional.

Carlos Malamud, investigador principal de América Latina del Real Instituto Elcano, asegura en un artículo titulado Colombia después del 'No' que "en Colombia la idea dominante es la de que solo estamos frente a un punto y seguido y no a un punto final de un proceso que muchos consideran irreversible". Para Malamud, "el proceso de paz no se detiene" e incluso "puede ser reforzado si el conjunto de las fuerzas políticas y de la sociedad colombianas se muestran convencidas de mantener el rumbo actual". Aunque el resultado sorprendió a todos los actores, este experto sostiene que "la paz sigue estando al alcance de la mano, y ahora con la posibilidad de que sea apoyada por el conjunto de los partidos y la sociedad civil".

Los escollos de una nueva negociación

Los impulsores del 'no', liderados por Uribe y el Centro Democrático, piden revisar los textos de La Habana. Entre los principales obstáculos se encuentra que los jefes de las FARC no puedan participar en política ("pluralismo político sin que pueda percibirse como premio al delito", dicen), cárcel (y no restricción de la libertad) para los cabecillas, que las FARC aporten "grandes sumas de dinero" para avanzar en la reparación de las víctimas y que el acuerdo con las FARC no "sustituya" la Constitución de 1991 ("respeto a la Constitución, no sustitución", declaró Uribe).

Una alta abstención, clave para la victoria del 'no'

La baja participación en el plebiscito ha sido otro de los factores que explican el triunfo del 'no' al acuerdo de paz. La abstención registrada (del 62,6%, según datos de la Registraduría Nacional) ha sido la más alta de los últimos 22 años, aunque no invalida el plebiscito, ya que el umbral mínimo de participación estaba en el 13%. Para encontrar un nivel similar de abstención hay que situarse en 1994, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales en las que se impuso Andrés Pastrana —firme partidario del 'no'—, con un 66,23% de votantes ausentes. Este fenómeno es habitual en Colombia, el país con la mayor abstención en la región, según un estudio realizado por la Universidad Sergio Arboleda en 2013.

Los índices más bajos de participación se dieron en los departamentos de La Guajira (19,39%), Atlántico (24,10%) y Bolívar (23,36%), donde ganó el 'sí'. Las regiones de la costa del Caribe tuvieron además un contratiempo atmosférico que influyó en esa altísima abstención: el paso huracán Matthew.

Otro de los factores que explican la alta abstención es la premura con la que se realizó esta consulta, de apenas un mes desde el cierre de las negociaciones, a finales de agosto, hasta la celebración del plebiscito, el 2 de octubre.

Además, cabe destacar que en las regiones más golpeadas por el conflicto armado ha ganado el 'sí', mientras que el 'no' se impuso en los departamentos centrales del país —salvo en Bogotá—.

¿Quién sale beneficiado?

El expresidente Álvaro Uribe, en la oposición desde que dejó el poder hace 6 años, y su partido, el Centro Democrático, han sabido aprovechar el rechazo que provocan las FARC en la mayoría de los colombianos (85%, según una encuesta de Gallup en septiembre) para asegurar durante la campaña del 'no' que si se aprobaba el plebiscito la guerrilla tendría garantizada la impunidad. Esta estrategia de sembrar el miedo hacia el proceso de paz y cuestionar los acuerdos de La Habana lograron calar en una parte del electorado.

¿Quién pierde?

El plebiscito deja como perdedor a la casi mitad de los colombianos que votaron para refrendar la paz materializada hace tan solo una semana. También el Gobierno de Santos queda debilitado, así como los partidos de su coalición de Gobierno y figuras de la talla del expresidente César Gaviria, quien asumió la campaña del 'sí' y no pudo conducirla a la victoria. Algunos medios colombianos apuntan también a que se subestimó el bajo índice de popularidad de Santos, que no logró movilizar a los colombianos para que apoyaran el acuerdo.