Pedro Sánchez
Pedro Sánchez EUROPA PRESS

El enconamiento de la guerra interna del PSOE no tiene vuelta atrás. Después de que Pedro Sánchez retase a sus barones a presentarle un rival, las federaciones críticas comienzan a presionar a los miembros del Comité Federal para tratar de asegurarse los votos con los que tumbar las primarias -seguidas de un Congreso Federal- que el líder del partido propondrá en la reunión del máximo órgano el sábado 1 de octubre.

Según explican los distintos sectores a 20minutos, altos cargos de las autonomías más combativas -como Extremadura, Comunidad Valenciana o Andalucía- han tocado a rebato y se están comunicando vía telefónica con los componentes del Comité adscritos a sus territorios para recordarles sus "lealtades" e instarles a la unidad ante lo que consideran "un error" y una "huída hacia adelante" de Sánchez

Su movimiento, subrayan los partidarios del secretario general, ha sido respondidos con la creación de una decena de plataformas y manifiestos en apoyo de Sánchez para sumar fuerzas en Castilla y León o Madrid.

¿Y luego, qué?

Sanchistas y críticos están convencidos de que se impondrá en la votación del sábado. En ella participarán los más de 300 miembros que integran el Comité Federal, compuesto por la actual dirección (26 personas), los 17 secretarios generales, los 6 coordinadores sectoriales, los portavoces en el Congreso, Senado y Parlamento Europeo, el secretario general de Juventudes Socialistas, el máximo representante socialista en la FEMP, 66 miembros elegidos por la dirección y cargos de distintas federaciones. Las decisiones se toman por mayoría simple.

En mi cultura no cabe que un secretario general que pierde una votación pretenda seguirA partir de ahí, sin embargo, todo son dudas. Pedro Sánchez aseguró este martes en la Cadena Ser que no dimitirá -como le exigen los críticos- si sale derrotado. "No me planteo dimitir. Estoy asumiendo mi responsabilidad", recalcó. "En mi cultura no cabe que un secretario general que pierde una votación pretenda seguir", le contestó el diputado y expresidente manchego José María Barreda.

Eduardo Madina, Odón Elorza o Ciprià Císcar también rechazaron los planes de Sánchez en una discusión de más de dos horas en el seno del grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados.

Los barones Javier Lambán (Aragón), Ximo Puig (Valencia) o Javier Fernández (Asturias) hicieron pública su oposición a las primarias y al Congreso Federal.

Pilar Alegría, secretaria de Organización de los socialistas aragoneses y mano derecha de Lambán, calificó de "casi indignante y doloroso" que Sánchez rete a los barones después de haber "pulverizado" el suelo de voto del PSOE en Galicia y País Vasco. Javier Fernández sentenció que la convocatoria de primarias seguida de un Congreso es "extemporánea" y "fuera de lugar". Puig exigió hablar "primero" de la gobernabilidad del país y, luego, del partido.

Idoia Mendia (País Vasco), Miguel Iceta (Cataluña) y Rafael González Tovar (Murcia) dieron su respaldo a Sánchez, justificando que tiene "derecho" a convocar a la militancia para que sea esta la que elija en primarias un proyecto y tome, por lo tanto, la decisión sobre la postura que debería sostener el PSOE: abstención para que gobierne Mariano Rajoy o terceras elecciones si Sánchez no logra formar un Ejecutivo con apoyo externo.

La andaluza Susana Díaz, a quien todos miran como posible sustituta de Sánchez, se negó a revelar si le disputará el poder orgánico: "Estaré donde me pongan mis compañeros".