Así es el tren que ha descarrilado en O Porriño: un modelo de los años 80 que funciona con diésel

Tren de la serie 592 accidentado en O Porriño
Tren de la serie 592 accidentado en O Porriño
De Nelso Silva - CP 592, CC BY-SA 2.0

El tren descarrilado en Galicia en el que este viernes murieron cuatro personas -entre ellos, el maquinista y el interventor- es un modelo prácticamente en desuso en España que, según la alcaldesa de O Porriño, era "muy viejo".

El convoy, identificado con el número 420, pertenece a la serie 592 automotorizada de Renfe, que se mueve gracias a cuatro equipos de combustible diésel capaces de superar los 120 kilómetros por hora. La composición habitual es de un vagón tractor en cada extremo con un coche entre ambos. Cada uno tiene cuatro puertas y asientos orientables según el sentido de la marcha dispuestos a lo largo de un pasillo central. La capacidad es de entre 60 y 80 personas.

Para tramos sin electricidad

Al utilizar combustible fósil, la combinación carece de los pantógrafos que conectan el vehículo con la catenaria que suministra la electricidad, como puede observarse en la imagen superior.

La serie, de acuerdo a la información del operador Renfe, constaba originariamente de 70 trenes que fueron construidos en los años 80 por las empresas Macosa y Ateinsa, hoy agrupadas en la corporación francesa Alstom, una de las mayores proveedoras europeas de material móvil ferroviario. Su misión era prestar servicio en las líneas no electrificadas o en recorridos donde hubiese tramos sin tendido eléctrico.

Después de un uso intensivo, la mayoría de estos trenes -detalla Renfe- fueron objeto de importantes remodelaciones que permitieron la creación de la subserie 592.2 eléctrica, que presta servicio en recorridos de regionales de Media Distancia. "Otra parte ha sido modernizada para los servicios de Cercanías", añade la compañía.

Algunos de estos equipos fueron entregados a la compañía pública lusa Comboios de Portugal para cubrir los trayectos entre Vigo y Oporto, de 150 kilómetros. Este era el servicio que cubría el número 420 accidentado.

Sus operadores, señala el sindicato de maquinistas Semaf, son un grupo reducido de unos 12-14 profesionales (la mitad españoles y la mitad portugueses) que trabajan a ambos lados de la frontera y han recibido formación en idiomas e infraestructuras para poder circular con garantías tanto en España como en Portugal, como han confirmado las autoridades de los dos países.

Una línea cuestionada

Comboios ha intentado suprimir la línea en varias ocasiones a lo largo de la última década, alegando que la escasa demanda -11 personas de media por trayecto, según la empresa- provocaba pérdidas en sus cuentas. Las protestas de los dirigentes políticos gallegos y la ausencia de una alternativa ferroviaria similar entre Galicia y el norte de Portugal frustraron sus intenciones. Finalmente, Comboios accedió a mantener el servicio a cambio de reordenar las paradas y las frecuencias de paso. Este es el motivo por el que el tren no paraba en O Porriño.

Renfe y Comboios firmaron en enero de 2011 un contrato de alquiler por un lote de 17 automotores para un período de tres años por un importe de 21 millones de euros. El acuerdo, que tenía por objeto cubrir la demanda en la línea del Duero,  incluía el arrendamiento, las operaciones de actualización y homologación previas el mantenimiento y cursos sobre su operación para los futuros maquinistas.

Eva García, alcaldesa de O Porriño por el Partido Socialista de Galicia, manifestó este viernes que el tren siniestrado en su municipio era "muy viejo" y que la vía, responsabilidad del Administrador de Infraestructuras Ferrovias (Adif), había sido mejorada recientemente para permitir que el tren circulase a mayor velocidad al atravesar el pueblo.

La primera edil afirma que el convoy chocó con un pilar del paso elevado por el que discurre la carretera N-120, lo que pudo provocar el accidente, aunque Adif no ha confirmado este extremo. La causas se encuentran bajo investigación.

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