Noodles
Ramen noodles. WIKIPEDIA

"He visto peleas por ramen", dijo uno. "Aquí la gente se mata por esta sopa", aseguró otro. "De un modo u otro, todo en la cárcel gira en torno al dinero. Aquí la sopa es dinero. Es triste pero cierto". Quienes hablan son internos de una cárcel de Estados Unidos donde el clásico estraperlo de preciados y escasos bienes entre rejas como solía ser el tabaco, por ejemplo, está dando paso a los noodles ramen.

Muchos de los presos pasan sus días a la sombra trabajando y haciendo ejercicio y no tienen la energía suficiente Un estudio elaborado por Michael Gibson-Light, candidato doctoral de la Escuela de Sociología en la Universidad de Arizona, que recoge el diario británico The Guardian, ha evidenciado cómo la sopa de fideos ha pasado a ser la moneda de cambio más preciada de las cárceles en Estados Unidos.

El autor del estudio entrevistó para su investigación a cerca de los sesenta presos, si bien no ha querido desvelar el nombre del centro penitenciario para proteger la confidencialidad de los internos. Tras sus entrevistas, el sociólogo descubrió que la sopa instantánea de noodles había superado al tabaco como la moneda más apreciada en la prisión.

"El ramen es fácil de conseguir y su aporte calórico es alto", explica el sociólogo. "Muchos de los presos pasan sus días a la sombra trabajando y haciendo ejercicio y no tienen la energía suficiente para realizar estas cosas. A partir de ahí se ve una  historia".

Para Gibson-Ligth el uso de estos fideos ya es un fenómeno. De hecho, el autor del estudio también analizó otras investigaciones en todo el país y, afirma, encontró una tendencia hacia el uso de los fideos ramen en los intercambios.

Algunos presos han pasado de recibir tres comidas calientes al día a dos comidas calientes y un almuerzo frío durante la semana Según las pesquisas del sociólogo, el germen de esta moda entre rejas tiene su origen a partir del año 2000. Fue entonces cuando empezó a gestarse el mercado negro de comida.

Gibson-Light asegura que cuando la gestión de la preparación de las comidas para las prisiones cambió de una empresa a otra con el objetivo de abaratar costes, aquello resultó en la disminución de la calidad y cantidad de alimentos disponibles en las cárceles, lo que convirtió a los fideos ramen en una mercancía valiosa.

Los internos de la prisión que fueron entrevistados para el estudio aseguraron al sociólogo haber pasado de recibir tres comidas calientes al día a dos comidas calientes y un almuerzo frío durante la semana, y sólo dos comidas durante todo el día los fines de semana. Es lo que Gibson-Light ha llamdo "frugalidad punitiva". 

El autor del estudio asegura que esta frugalidad no es una política formal prisión, sino más bien una tendencia observable en la práctica la administración de las instituciones penitenciarias en todo Estados Unidos.