El llanto de Pistorius
El atleta sudafricano Oscar Pistorius recibe palabras de aliento de una mujer no identificada, mientras permanece sentado en el banquillo de los acusados durante una vista para dictar la pena que debe cumplir por el asesinato de su novia, la modelo Reeva Steenkam, en el Tribunal Superior del Norte de Gautengal, en Pretoria (Sudáfrica). Phill Magakoe / EFE

El exatleta paralímpico Oscar Pistorius admite que se merece una larga condena a prisión por matar a tiros a su novia Reeva Steenkamp, pero niega vehementemente que fuera un asesinato e insiste en que su muerte en 2013 no fue premeditada.

Lo ha afirmado en su primera entrevista en televisión desde el fallecimiento de Reeva, donde dijo que "no podría estar en desacuerdo" con aquellos que sienten que debería ser castigado. "A veces siento que no debería tener derecho a seguir vivo después de haber quitado la vida alguien, pero lo realmente duro de afrontar es el cargo de asesinato", dijo en la cadena ITV.

Lo realmente duro de afrontar es el cargo de asesinato A pesar de ello, subrayó que no quiere "malgastar" su "vida entre rejas". "Si tuviera la oportunidad de redimirme me gustaría poder ayudar a los menos afortunados". "Me gustaría creer que si Reeva pudiera verme ella querría que yo tuviera esa vida", insistió Pistorius, que ha solicitado que su condena de prisión se conmute por labores sociales.

La entrevista se ha realizado días antes de que un juzgado de Sudáfrica emita, el próximo 6 de julio, el veredicto final sobre a cuánto ascenderá su condena, después de haber sido hallado culpable de asesinato. La Fiscalía sudafricana pide una pena mínima de 15 años de prisión.

El atleta mató a tiros a su novia a través de la puerta del baño de su casa la madrugada del 14 de febrero de 2013. El deportista aseguró haberle disparado al confundirla con un intruso. El Tribunal Superior le condenó en octubre de 2015 a cinco años de cárcel por homicidio, pero el Tribunal Supremo de Apelación revocó el veredicto y le declaró culpable de asesinato al considerar que tuvo intención de matar a la persona que se encontraba en el retrete, supiera o no de quién se trataba.

Salió de prisión menos de un año después por buen comportamiento y, desde entonces, permanece bajo arresto domiciliario en la mansión de su familia en Pretoria.