Un alumno de Ingeniería Naval de la Universidad Politécnica de Cartagena (Murcia) ha desarrollado un nuevo plástico basado en el grafeno, que busca extender este material al sector naval para lograr barcos "insumergibles" que ahorren combustible y no contaminen el medio ambiente.

Israel Gago, estudiante de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Naval y Oceánica, presentará las aplicaciones de este revolucionario material en el Congreso Nacional de I+D en Defensa y Seguridad, que se celebrará desde el 19 hasta el 20 de noviembre en la Escuela Naval Militar de Marín en Pontevedra.

Esta tecnología, consistente en el dopado con grafeno de una resina convencional, está pensada tanto para grandes navíos como para veleros, yates o pequeños pesqueros. De hecho, la Universidad estudia patentar este producto, que es reciclable, inmune a la corrosión y a la adherencia de la vida marina, además de ser lo bastante ligero como para flotar de forma permanente.

En el caso de los megabarcos, propone la adición de grafeno al revestimiento del casco para reducir en cerca de un 50% su resistencia al avance, lo que permitirá a los buques ahorrar energía en sus desplazamientos en alta mar y, por lo tanto, reducir el consumo de combustible y la emisión de gases contaminantes.

Además, el proyecto apuesta por introducir el grafeno —compuesto de carbono puro con un átomo de espesor— en la estructura de embarcaciones de menor tamaño, como pueden ser los veleros, los barcos pesqueros o los yates.

útil en la industria aeroespacial

La patente, cuya autoría Gago ha compartido con varios de sus profesores, describe un procedimiento capaz de dispersar de manera homogénea un material tan flexible, resistente y ligero como el grafeno y fabricar láminas delgadas de este "superplástico", que cuenten con una transparencia superior al 95% y una rugosidad de solo 0,8 micras, casi 200 veces menos que la mejor pintura naval disponible hoy en día.

Estas propiedades tienen numerosas posibilidades de aplicación en la industria aeroespacial, protección balística personal, la electrónica o la impresión en 3D.

El grafeno es el material más revolucionario de los últimos años gracias a sus propiedades eléctricas, térmicas y mecánicas, algo que hizo su descubrimiento merecedor del Nobel de Física en 2010. No obstante, todos los intentos por producirlo a gran escala aún no han dado resultado, por lo que su elevado precio en el mercado dificulta enormemente la posibilidad de trabajar con él.

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