El análisis de los teléfonos móviles de Rosario Porto, Alfonso Basterra y de la hija de ambos, Asunta, no ha logrado dar respuestas al paradero de los tres durante la tarde y la noche del crimen de la niña. Así lo han explicado este lunes en el juicio varios peritos de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil.

El relato de los agentes sí incluye, al menos, un dato llamativo. Alguien efectuó a las 17.43 horas tres llamadas seguidas desde el teléfono fijo del piso de Rosario Porto en Santiago de Compostela al móvil de esta. No se sabe si pudo ser ella misma, una tercera persona o Asunta, lo que determinaría que aún estaba viva —y cuadra con la versión de Porto—; la hora de la muerte, en principio, se estableció en una horquilla entre las 16 h y las 20 h. Nadie contestó al móvil y, según algunos medios como El País, saltó siempre el buzón de voz.

Regresó a por una bolsa y entonces la niña le dijo que quería ir con ella a la casa de TeoLas tres llamadas se realizaron una media hora después de que Asunta saliera de casa de su padre —comieron los tres allí—, pasadas las 17 horas, para ir a hacer los deberes en casa de la madre; y media hora antes de que una cámara grabara, según los investigadores, a madre e hija en el coche camino de la casa de Teo (pasadas las 18.20 h).

Pese a haber declarado durante la instrucción que madre e hija se marcharon juntas de su casa tras la comida, Basterra dijo en el juicio que Asunta salió primero. Porto corroboró esta versión y dijo que acudió a su casa unos minutos después. Según su testimonio, estuvo poco tiempo y se fue al coche dejando a Asunta en su piso, pero regresó a por una bolsa y entonces la niña le dijo que quería ir con ella a la casa de Teo. Inicialmente, Porto negó haber ido con su hija a Teo, pero después cambió su versión.

Conexiones de los tres teléfonos

En cuanto a los teléfonos de cada uno, los peritos han podido comprobar varias cosas a través de las posiciones reveladas por los repetidores. Los análisis determinan, en cualquier caso dónde estaban los teléfonos, no dónde estaban sus dueños. El móvil de Porto registró tres conexiones esa tarde: a las 14.29 horas (en Santiago), a las 19.29 horas (en Teo) y a las 21.52 horas (de nuevo, en Santiago).

Los pisos de Porto y Basterra en Santiago están situados a unos 300 metros la una de la otra, por lo que se presupone que la conexión de las 14.29 se realizó en la casa de Basterra y la de las 21.52, en la casa de Porto, después de volver de Teo. Una cámara captó a las 21.28 horas el regreso de Teo de Rosario Porto.

Porto declaró que se había quedado sin batería y que, al volver de Teo, había puesto a cargar el móvil en su piso de Santiago. Por eso, dijo, no había llamado a Asunta desde el móvil. Ya en la casa, Porto dijo que llamó a su exmarido al móvil con el teléfono fijo (21.40 h, según los peritos). Según declaró otro perito días atrás en el juicio, en el móvil de Porto se habría hecho una búsqueda en Google a las 21.27 horas.

La última conexión de Asunta

Respecto al teléfono de Basterra, permaneció sin conexión entre las 12:01 h y las 20:43 h, aunque sí pudo estar encendido, ya que podía estar conectado a una red wifi."Entre esas horas no recibe comunicación alguna, ni de voz ni de mensajes. Pero podía estar encendido (el móvil)", ha explicado uno de los peritos.

A partir de las 20:43, con un telefonazo a la casa de Rosario Porto, el móvil del acusado sí "empieza a generar llamadas", tanto dirigidas al móvil y a la casa de Rosario Porto, como al teléfono de la víctima, Asunta. En total, una decena de ellas. Basterra declaró en el juicio que tuvo encendido el móvil toda la tarde y que tenía un segundo aparato, al que él denominó "carraca" y cuyas facturas pagaba Porto.

Basterra declaró en el juicio que tuvo encendido el móvil toda la tarde La última conexión de datos del móvil de Asunta ese día fue a las 17.38 horas en Santiago, aunque se sabe que unos minutos antes (17.25 horas) había escrito a un grupo de amigas por whatsapp; el móvil también pudo estar conectado a una red wifi.

Hay que recordar que la hipótesis de la Guardia Civil es que los mensajes enviados los días 20 y 21 de septiembre de 2013 a través de la aplicación móvil 'Whatsapp' por los teléfonos de Rosario Porto y Alfonso Basterra fueron borrados, pero no fue posible recuperarlos. También fueron eliminados los listados de las llamadas salientes y entrantes del móvil de Porto hasta las 23 horas.

"Muy buen amigo y un mal marido"

Por otra parte, Rosario Porto, expertos del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) han relatado que Rosario Porto les contó que Basterra tuvo episodios violentos con ella, pero nunca con Asunta. Han asegurado que la madre sufre un "trastorno depresivo recurrente", pero que no afecta a su imputabilidad

Estos especialistas del Imelga, que entre diciembre del 2013 y febrero del 2014 mantuvieron cuatro entrevistas personales con Porto, han concluido que la sintomatología en la acusada "no era tan intensa" como para interferir en su compresión de un acto -si es bueno o malo- o en su voluntad para hacerlo.

Primero les dijo que era una persona "correcta, encantadora y educada", en una segunda vez se refirió a él como apático, raro, imprevisible "y excesivamente puritano"Se han referido en la sala a la relación entre ambos acusados, en base a lo que ella les relató en diferentes entrevistas, y han detallado en que primero les dijo Porto que Basterra era una persona "correcta, encantadora y educada", pero en una segunda vez se refirió a él como un ser apático, raro, imprevisible "y excesivamente puritano".

Para Rosario, Alfonso era, a modo de resumen, y teniendo en cuenta sus distintas consideraciones, "un muy buen amigo y un mal marido". Es más, según lo que les comentó en esas reuniones, Rosario, a medida que la relación entre la pareja se iba deteriorando -finalmente se divorciaron-, percibió que la comunicación materno-filial mejoraba, y que "estaba preocupada por ser una buena madre".

Estos testigos han mencionado que la opinión de Porto sobre su exmarido, en su rol de padre, era buena, puesto que incluso llegó a definirlo como "un padrazo" para la menor. No obstante, Rosario Porto les habló de episodios violentos de Basterra con ella, que se repetían "3 ó 4" veces al año, siempre según su versión, aunque nunca se producían con la pequeña.

El semen en la camiseta

Este lunes se ha vuelto a debatir sobre el positivo por semen detectado en la camiseta de la niña y sobre la posibilidad de que éste se debiese a una contaminación en los laboratorios de la Guardia Civil en Madrid.

En concreto, han comparecido dos peritos a petición de la acusación popular que se han mostrado partidarios de que la contaminación se produjo en este laboratorio y fue causada por las tijeras que se emplearon para cortar la camiseta y que también fueron utilizadas para analizar un preservativo que contenía el mismo semen que después se halló en la prenda.

La muestra de semen que disponía el laboratorio era "altamente contaminante"Entre otras cuestiones, los peritos han recordado que se empleó para ambas pruebas el mismo material y fueron realizadas por la misma persona, al tiempo que han incidido en que la muestra de semen que disponía el laboratorio era "altamente contaminante".
 
De forma paralela, han explicado que los restos recogidos en la piel de la niña en contacto con esta zona de la camiseta no registran semen, han apuntado que otro recorte de la camiseta se contaminó con ADN de uno de los investigadores de este laboratorio y han señalado que, aunque se encuentra semen en dos fragmentos, no así en los contiguos.

"Es imposible dirigir dos microgotas a dos zonas de la camiseta. Cualquier varón tiene conocimiento de ello sin ningún problema", ha dicho uno de los peritos, para quien que no haya restos de semen en las pruebas que se analizaron entre el primer caso y el de Asunta se explica por tratarse de una "contaminación puntual" y no "sistemática".

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