Envuelta en un vestido naranja tradicional, la madre de Amira, quien sólo se identificó como Gerejet, dice haber circuncidado a su niña para complacer a su futuro esposo.

'Era la cultura que hemos recibido de parte de nuestras abuelas, pero también lo hacemos en función del placer de los hombres', dijo a Reuters esta mujer de 30 años, en una pequeña aldea al oeste de la capital de Eritrea.

Al igual que Gerejet y Amira, unos 100 millones de mujeres de todo el mundo han sido circuncidadas, un procedimiento que en los casos más extremos implica el corte del clítoris y de la parte genital externa, para luego coser la vagina para reducir el deseo sexual de la mujer.

Eritrea prohibió la mutilación genital femenina en abril. El gobierno ha advertido que cualquiera que participe o promueva la práctica, se enfrenta a una multa de varios cientos de dólares o hasta 10 años en prisión.

El gobierno se muestra optimista, porque la ley pueda forzar un cambio en las actitudes, pero a otros les preocupa que la práctica esté demasiado arraigada como para que las amenazas legales tengan mucho impacto.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, dice que Eritrea se encuentra entre los peores países del mundo en mutilación y un estudio realizado por el gobierno en 2002 encontró que menos del uno por ciento de las circuncisiones eran realizadas por profesionales de la salud capacitados.

Pirkko Heinonen, la representante de Unicef en Eritrea, dice que la práctica abarca a comunidades cristianas y musulmanas, al igual que a todos los nueve grupos étnicos de Eritrea.

Unos tres millones de niñas son mutiladas mundialmente cada año, según Naciones Unidas.

Naciones Unidas dice que las mujeres circuncidadas son hasta un 70 por ciento más vulnerables a hemorragias potencialmente mortales después del parto. Hasta 20 de cada 1.000 bebés nacidos en África mueren porque sus madres fueron circuncidadas.

Los trabajadores de ayuda dicen que las tradiciones culturales serán la mayor barrera para erradicar la circuncisión femenina.

'Algo que está apoyado en un temor real si no permito que mi hija sea cortada, es si será considerada una prostituta', agregó Heinonen.

/Por Jack Kimball/.*.