Nicolás Maduro, en Panamá
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro (i), junto a su esposa a su llegada a la Cumbre de las Américas de Panamá. EFE

"No somos antiestadounidenses. Somos antiimperialistas". Con estas contundentes palabras se ha expresado el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ante el plenario de la VII Cumbre de las Américas (de la que Obama ya se había retirado), donde aseguró que su homólogo de EE UU, Barack Obama, "ha cometido una agresión" con su decreto sobre la "amenaza" que supone Venezuela, pero le concedió que "no es" como su antecesor en la Casa Blanca, George W. Bush.

No hemos bombardeado a pueblos hermanos El presidente venezolano dijo también que "no es suficiente" que Obama haya dicho que no considera una amenaza a Venezuela y le instó a derogar su decreto "amenazante", que calificó de "irracional y desproporcionado".

Maduro afirmó que su país no tiene "una historia oscura" de la que "arrepentirse", porque, según agregó, "no hemos bombardeado" a pueblos hermanos, dijo en una clara referencia a EE UU al inicio de su intervención.

El presidente venezolano contó que le ha mandado "mensajes públicos y privados" a Obama durante dos años y que el mandatario estadounidense "nunca" le ha respondido.

Respeto mutuo, condicionado a cuatro puntos

"Tiendo la mano" a Obama, dijo Maduro al reiterar que está dispuesto a dialogar con él, pero también le planteó una serie de demandas. La primera pasa por que EE UU reconozca "la independencia y soberanía" de Venezuela. "Si no reconocen nuestra revolución seguirán estrellándose en el mismo muro de aislacionismo", dijo el sucesor del fallecido Hugo Chávez asegurando que las élites de EE UU creyeron que con la muerte del anterior presidente venezolano "la revolución bolivariana se acababa".

Como segunda condición para establecer el diálogo, Maduro instó a Obama a "derrocar" el decreto con el que EE UU considera a Venezuela una "amenaza". Según Maduro, el decreto es "desproporcionado, irracional" y "hay que buscar los caminos diplomáticos, jurídicos" para eliminarlo porque "nuestros hijos no estarán tranquilos hasta que EE UU derogue ese decreto".

"Este decreto es muy peligroso (...) no es solamente la sanción de siete venezolanos honorables. Todo lo que dicen sobre ellos es mentira, es falso. Este decreto se mete en la vida interna de Venezuela", lamentó. "Yo me encabrono cuando alguien habla de Venezuela porque yo no hablo de ningún país. Cada quien dirige su país con los métodos de su Constitución. Nadie debe meterse con Venezuela", insistió.

Maduro exigió además que EE UU desmonte "la maquinaria militar" que, aseguró, tiene establecida en su embajada en Caracas "donde se han preparado golpes de Estado". "¿Qué hago, me quedo callado?", se preguntó Maduro refiriéndose a que según él EE UU conspira contra el Gobierno chavista desde el propio territorio venezolano. "¿Me hago el loco, miro para el lado?", añadió.

Por último, Maduro condicionó el diálogo con Obama a que EE UU tome "medidas legales para detener la conspiración" en su contra "desde Miami, desde Florida", desde donde se habría planificado su propio asesinato y donde dijo: "Hay gente", periodistas, que se dedican a "analizar cuál es el mejor fusil para asesinarme".

Maduro subrayó que quiere "conversar" con EE UU, que quiere "paz" y una relación civilizada "que de verdad nos permita avanzar", pero que "Venezuela está bajo una agresión, bajo una amenaza". "América Latina entró en una nueva época (...) no es una época de cambios, es un cambio de época", afirmó Maduro.

"Asumamos el reto de construir relaciones de respeto, de construcción de la felicidad de nuestro pueblos, de democracia verdadera", propuso Maduro.