Investigadores de la UWE Bristol y Oxfam han dado a conocer un retrete que puede generar electricidad, y que se espera pueda servir de gran ayuda para iluminar las letrinas en los campos de refugiados o campamentos en zonas de desastre, que suelen ser lugares oscuros y peligrosos, sobre todo para las mujeres.

El prototipo se ha instalado cerca del bar de estudiantes de la Universidad del Oeste de Inglaterra (UWE Bristol), y se ha pedido a los estudiantes y al personal que usen el urinario para donar pis con el fin de alimentar una pila de célula de combustible microbiano (MFC) que genera suficiente electricidad para alimentar la iluminación interior.

Una célula de combustible microbiana cuesta alrededor de 1,38 euros y el urinario  podría costar 828 euros"Ya hemos demostrado que esta forma de generar electricidad funciona. El trabajo del Centro de Bioenergía de Bristol llegó a los titulares en 2013 cuando el equipo demostró que la electricidad generada por pilas de células de combustible microbiano podría alimentar un teléfono móvil. Este proyecto con Oxfam podría tener un enorme impacto en los campos de refugiados", ha exlicado el profesor Ieropoulos.

"Las células de combustible microbianas funcionan mediante microbios vivos que se alimentan de orina (combustible) para su propio crecimiento y mantenimiento. El MFC es en efecto un sistema que aprovecha una parte de esa energía bioquímica utilizada para el crecimiento microbiano, y la convierte directamente en electricidad".

"Lo estamos llamando la orinatricidad o energía del pis. Esta tecnología es verde, ya que no necesitamos utilizar combustibles fósiles y estamos utilizando con eficacia un producto de desecho disponible en abundancia", ha explicado.

El urinario en el campus de la Universidad se asemeja a baños utilizados en campos de refugiados por Oxfam para que sea lo más realista posible. La tecnología que convierte la orina en energía se sienta debajo del urinario y se puede ver a través de una pantalla clara.

El profesor Ieropoulos dice que una célula de combustible microbiana cuesta alrededor de 1,38 euros y pensamos que una pequeña unidad como la de este experimento podría costar 828 euros, una ventaja significativa para esta tecnología en teoría inagotable.