'Selfportrait', 1992
La grafitera Sandra Fabara se autorretrata en 1992 en una obra en espray sobre lienzo Lady Pink - Private Collection, Paris • © Photo : Pierre Gallien - Studio objectivement

El neoyorquino Phase 2 ideó en los setenta las letras burbuja, tipografías de aspecto hinchado, mil veces copiadas desde entonces. Rammellzee —también de Nueva York, artista visual, teórico del arte, escultor y músico de hip-hop— acuñó el término futurismo gótico: explicó que las letras, como símbolo, estaban en tensión con cualquier corsé que impusieran las normas del alfabeto. Fundadores del grafiti, impulsaron el nacimiento en los años setenta de una forma de arte que incluso hoy resulta polémica.

No sorprende que ahora los grafiteros y muralistas hagan exposiciones en galerías, que fijen sus trabajos en formatos duraderos, pero la práctica no es nueva: desde los años setenta emplearon el lienzo o hicieron bocetos con el fin de divulgar su obra y hacerla perdurar en piezas originales. La asociación United Graffiti Artists (UGA) se fundaba en 1972 con Coco o Phase 2 exhibiendo sus trabajos en galerías de arte.

Recuperando estos testimonios a menudo pasados por alto, la Pinacoteca de París inaugura el 12 de marzo Le Pressionnisme (El presionismo), un redescubrimiento de la estética del movimiento de los años setenta a los noventa. Las más de 100 piezas que escaparon de la vida efímera de la calle las firman Phase 2, Rammellzee, Dondi, Futura 2000, Bando, Ash y otros autores legendarios del grafiti estadounidense y francés.

Del 'tag' al grafiti artístico

En la lista también hay nombres consagrados en el panorama artístico internacional, como Keith Haring y Jean-Michel Basquiat. Los organizadores de la muestra destacan la independencia de los autores, que no se ataban a movimientos y que escogieron la pintura en espray (toda una novedad en los setenta) para aplicar color en superficies extensas.

El New York Times lo definió como "exuberancia insolente"El periódico The New York Times definía en 1972 aquel estallido callejero de color como "exuberancia insolente". Con colores básicos, al principio los únicos disponibles en aerosol, los artistas convirtieron los tags en grafiti artístico. Todos los ejemplos de la exposición (en cartel hasta el 13 de septiembre) son pinturas con espray y demuestran el ingenio de aquellos pioneros a la hora de inventar un medio que conserva hoy su poder subversivo y debe seguir defendiéndose de críticas feroces.