Editan los archivos de Hipgnosis, la agencia de diseño musical más imaginativa de la historia

  • Entre finales de los setenta y comienzos de los ochenta concibieron envoltorios alucinados para cientos de discos de todas las grandes estrellas del rock inglés.
  • Trabajaron para Black Sabbath, Led Zeppelin, The Who, Peter Gabriel y, sobre todo, Pink Floyd, para quienes los creativos eran miembros del grupo.
  • Un libro de uno de los tres miembros de la cooperativa londinense, el fotógrafo 'Po' Powell, desvela las entretelas del trabajo predigital de aquellos visionarios.
Cubierta del libro, con un detalle de la foto de portada de ' Dirty Deeds Done Dirt Cheap' (1976), de AC/DC
Cubierta del libro, con un detalle de la foto de portada de ' Dirty Deeds Done Dirt Cheap' (1976), de AC/DC
'Hipgnosis Portraits' by Aubrey Powell is published by Thames & Hudson www.thameshudosn.co.uk

Se llamaron Hipgnosis no por una transformación del término hipnosis, sino porque la marca —que encontraron por casualidad grafiteada cerca del estudio en el que trabajaban— planteaba un "bello sentido de contradicción" entre hip (en inglés, moderno, cool) y gnosis, la antigua palabra para el conocimiento espiritual secreto. Tiene sentido: estamos hablando de tres magos de la invención de mundos nuevos y la escenificación de imaginería compleja, dulcemente confusa y que funcionaba a la primera como cebo visual.

El colectivo, una especie de cooperativa anárquica —fiel a sus tiempos, años de drogas, viajes y fronteras estelares—, estaba formado por dos nativos de Cambridge, Storm Thorgerson (1944-2013) y Aubrey Po Powell (1946) a los que poco más tarde se unió Peter Christopherson (1955-2010). El primero, muerto de cáncer a los 69 años, era uno de los mejores diseñadores gráficos de su tiempo, un tipo capaz de lograr que compraras un disco por la portada, sin que te importara un comino el tipo de música que envolvía. El último, un creador polivalente, murió a los 55 mientras dormía.

Sugestión, síntesis y locura

El único miembro vivo de la agencia, la más innvovadora e imaginativa de la historia de la música popular, el fotógrafo Po Powell —responsable desde el final de Hipgnosis de su propio estudio de diseño—, acaba de publicar el vademeco definitivo de los trabajos del mítico trío, que se mantuvo activo entre 1968 y 1983 y que firmaron varios centenares de discos [se pueden encontrar todos en esta web no oficial pero rigurosa]. El libro Hipgnosis Portraits (Los retratos de Hipgnosis), en cuya producción trabajó también Thorgerson hasta su muerte, propone una zambullida en los archivos de la primera empresa que logró transmitir conceptualmente la música con milagrosos poder de sugestión, capacidad síntesis y locura.

El volumen, recién editado por Thames & Hudson [288 páginas, 366 ilustraciones y un PVP de 35 libras esterlinas no anunciado todavía en euros], permite comprobar como Hipgnosis escapaba radicalmente y sin excepciones de la idea de la portada como extensión publicitaria de los artistas ("no nos interesaba esa idea, no éramos nada diplomáticos", escribe Thorgerson) para buscar imágenes que hicieran justicia a la música contenida en los discos y la expandieran hacia otras dimensiones. El cantante de Led Zeppelin, Robert Plant, destaca en el prólogo del libro la "intrépida perseverancia" que convirtió las obras de Hipgnosis en alta cultura pop.

Crónicas sobre la soledad contemporánea

Del estudio de la agencia —en un edificio de la calle Denmark del Soho londinense que pintaron de negro de arriba a abajo y que hoy alberga una tienda de guitarras eléctricas—, un lugar bastante caótico donde la fiesta y el trabajo no conocían delimitación, salieron obras cumbre, quizá la más difundida de las cuales sea Dark Side of the Moon (1973), de Pink Floyd. Las cubiertas para este grupo —de cuyos miembros, sobre todo de David Gilmour, Thorgerson era amigo desde la adolescencia y la banda le consideraba miembro de pleno derecho— justifican a Hipgnosis por sí solas: son crónicas sobre la soledad contemporánea, las capas sobreimpuestas de la realidad, el absurdo cotidiano, el milagro todavía posible de la iluminación…

Hay mucho más, por supuesto: las simples pero potentes cubiertas de los tres primeros discos en solitario de Peter Gabriel; la fascinante de Houses of the Holy (Led Zeppelin, 1973); las distópicas escenas que teatralizaron para 10 cc; la foto conceptual de Dirty Deeds Done Dirt Cheap (AC/DC, 1976); los varios diseños para Alan Parsons que predicen el camino que tomaría el arte digital años más tarde; las de los tres discos como solista del primer guitarrista y cantante de Pink Floyd, el prematuramente enloquecido Syd Barrett; material promocional para The Who; las dos portadas futuristas de Black Sabbath...

Imágenes inéditas

El libro está organizado en dos secciones, la primera explica la historia tras cada diseño, con material de archivo sobre el making off de las a veces complejas pero siempre divertidas producciones. La segunda muestra fotografías de los grupos y artistas, con muchas imágenes inéditas que nunca habían salido de los archivos de Hipgnosis.

Los editores destacan que el valor del trabajo se acrecienta porque la agencia trabjó durante la era predigital, en un momento en que los presupuestos de producción no eran demasiado altos pero la libertad creativa era máxima, cuando "todo era táctil y dependía de las manos". Además, al proponer como norma la carpeta doble que se desplegaba, "cambiaron para siempre el diseño de los álbumes", precisan.

Amigos de la 'realeza' rock

Hipgnosis Portraits muestra a los tres diseñadores y fotógrafos en la intimidad y es posible comprobar el grado de amistad que mantenían con los artistas para los que trabajaban, a veces en una "atmósfera caótica y embriagadora" que procedía del acceso directo de Thorgerson, Powell y Christopherson a la "realeza del rock and roll", muchos de cuyos mandatarios eran sus amigos y les invitaban, como los Rolling Stones, a viajar en su jet privado.

Partidarios de las fotos antes que los dibujos (“me gusta la realidad y las fotografías me permiten manipularla con más credibilidad”, decía Thorgerson), artesanos de las viejas técnicas del montaje previas al Photoshop (“no soy bueno con los teclados y las pantallas, necesito tocar lo que hago”), admiradores confesos del postsurrealista René Magritte y su teoría de divorciar las ideas del difraz del lenguaje, cultivadores de la ambigüedad (“me gusta preguntarme por qué, pero no saber el por qué”) e influidos por la fertil literatura sajona sobre las pesadillas distópicas, de Hipgnosis salieron las mejores condensaciones en un sola imagen de los mundos plurales de la música.

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