José Coronado
José Coronado DAVID SIRVENT

Vuelve a ser periodista José Coronado (Madrid, 1957) en la película que junto a Alberto Amman, Mercedes Morán y Daniel Fanegas protagoniza, Betibú (Miguel Cohán). En ella su papel es el de director de un importante medio, un personaje al que el actor tilda de "cretino interesante". Sabe mucho ya de este oficio (pensó incluso en hacer Periodismo) y del otro al que tanta vida ha dado en la ficción (la última vez: la serie El Príncipe): policía.

La ética, el peligro, las fronteras, la corrupción, la capacidad de observación, las ganas o las tablas de la experiencia: en casi todo se rozan ambas profesiones y de ellas se queda con las dos este galán metido a tipo duro que a sus 56 años casi lleva media vida dedicado a la interpretación. Un puerto al que llegó sin vocación, tras alguna que otra vuelta, y sin la formación y estudios convencionales. Tenía 29 años, hoy, 56: casi 30 años en televisión, teatro y cine. Un actor que tantas veces ha hecho de poli y periodista que quizá ya casi podría trabajar en un periódico o en una comisaría.

Hay una falta de ética que parece que todo vale: los escrúpulos no existenYa podría usted casi ser periodista...
Entre periodista y policía, sí, los he hecho tanto... Son dos gremios que me gustan. Y esta película es una mezcla entre el periodismo y lo policial y donde se pone de manifiesto que muchas veces donde no llega la policía llega el periodismo.

¿Pero se ve usted ahora mismo entrando en un periódico?
Cuando hice la serie Periodistas me conocí muy bien a vuestro gremio y me apasionó y estuve hasta a punto de hacer Periodismo. Es una profesión maravillosa y que se está desvirtuando, se está perdiendo la ética.

Es a nivel social, ¿no cree? No sólo nosotros...
Sí, claro, al final todos estamos supeditados a un sistema en el que al final del todo siempre hay un banco que es el que manda. Y es lo que cuenta la película, mi personaje que es un cretino, un cretino interesante, pero un cretino, es un hombre  poderoso...

Nos tienen aquí tan castigados porque un día hicimos de altavoz y dijimos que no queríamos ir a una guerra¿Le parece que es un rasgo común en esos puestos?
Es un rasgo para ser, sí, ser cretino para ser director. Es la pena, pero es la realidad en la que vivimos: cómo se ha instalado la falta de ética y la corrupción también en la prensa.

Cuando habla de su personaje y dice "que quiere medrar" usted sonríe con ironía, si no me equivoco, y algo como de reproche...
Antes se usaban medios un poco menos agresivos, ahora mismo hay una falta de ética en la que todo vale, los escrúpulos no existen, campan  a sus anchas y hacen que en todas las profesiones, pero en la del periodismo...

¿También en la suya?
No, se mantiene ahí, es difícil que entre la falta de ética, pueden ser cosas pequeñitas: a la hora de poner la zancadilla al de al lado para tener más foco, pero el mundo de la interpretación si por algo se caracteriza es por su idealismo, las ganas de crear, contar historias...

Y de ser altavoz de parte de la sociedad...
Exacto. Por eso nos tienen aquí tan castigados, porque un día hicimos de altavoz y dijimos que no queríamos ir a una guerra. Es así, la consecuencia de ese no a la guerra es esta precariedad en el cine y cómo nos lo están poniendo difícil. Más difícil que en cualquier otro país de Europa.

Bueno, usted se mantiene...
Sí, yo he tenido suerte, y me lo he currado, he estado a los tres medios: cine, teatro y televisión, y eso me ha hecho tener una carrera de 30 años y poder seguir comiendo de esta profesión.

Me decían: pero cómo va a hacer un actor de cine televisión¿Cuántos le decían al principio: pero cómo haces tele y publicidad?
Me decían: pero cómo va a hacer un actor de cine televisión, y aquello de: lo que vale para el cine no vale para el teatro. Claro que vale todo y es la forma de ser un actor completo. Ahora me hace mucha gracia ver cómo muchos premios Goya están locos por pillar una serie.

Si pudiera elegir entre los tres personajes centrales de la película: el director, el periodista joven pero ya 'jefecillo' y el curtido, ¿cuál se quedaría?
La chica que es la única con inteligencia y ética.

Y la única que no le he dicho...
Sí, bueno. El joven soñador está imberbe y mi personaje lo ha puesto a cajón porque quiere quitar al bueno que es una china en el zapato para los tiburones que quieren  mover toda esta maquinaria.

¿Y entre periodista y policía?
De una forma cómoda me iría al periodismo, pero echándole lo que hay que echarle me iría al gremio policial. Es tremendo, es el gremio con más índices de divorcios... Siempre se mueven en la frontera de lo prohibido, en la peor de las salsas y mantener la integridad  ahí...

¿Qué frontera no traspasaría usted nunca?, ¿hasta dónde mantiene su integridad?
Odio la mentira y hacer daño al prójimo.

De una forma cómoda me iría al periodismo, pero echándole lo que hay que echarle me haría policíaUnos lo pasan mal y otros disfrutan de la vida dice su personaje, ¿comparte esa tesis?
No estoy nada de acuerdo, eso sólo lo puede decir un tipo sin escrúpulos y un cretino.  Es mi personaje, gente que cree que por tener poder puede decir lo que le dé la gana. A esos los tenemos todos los días.

¿Igual los que más disfrutan son los que más han sufrido?¿O para disfrutar mucho a veces hay que haberlo pasado mal?
Bueno, yo lo que sí sé es que el poder y el dinero no te da la felicidad, a mí no me lo daría. Estoy harto de ver a tantos poderoso tan infelices, poderosos que cuanto más poder tienen más infelices son.

¿Alguna película para parte de esos poderosos: los políticos?
Sí, una de James Stewart, Juan Nadie, que es de alguien que intenta cambiar las cosas y tener ética y le ponen trabas. Y es de los 50... Imagina hoy. Pero creo que los políticos no tienen tiempo para disfrutar de cine. Tendrían que esperar a ver qué dice el líder de turno.

Estará muy verde pero sabe mirar a una mujer dijeron de usted, ¿qué es lo que vieron?
Vieron verdad.

Le pediría a Iñaki que me dejara su apellido: Gabilondo¿Es esa 'verdad' su gran baza?
Es una de las que tengo, porque llegué tarde a la interpretación y sin vocación ni preparación al uso, pero a lo largo de mi carrera he visto a gente que diez años después siguen haciendo la gallina y el método Stanislavski, y yo me fui de casa a los 18, y de los 20 a los 30 me pasé la vida con negocios de hostelería y moda y viví la noche de los 80. Mi universidad fue la calle y eso me permitió dotar de verdad a mis personajes.

Ese dar tumbos inicial acabó ayudándole...
Siempre he intentado dotar lo que hacía de verdad, y cuando no me han dejado me he ido a otro sitio.

Cierre la entrevista poniéndose usted el sambenito: primero fue galán, luego tipo duro...
Le pediría a Iñaki que me dejara su apellido: Gabilondo, que es un referente a seguir.