Albert Kahn, el banquero y filántropo que quiso evitar la I Guerra Mundial con fotografías

  • El acaudalado financiero francés estaba convencido de que el conocimiento mútuo entre los pueblos a través de las fotos detendría el peligro de conflicto.
  • Comisionó a varios fotógrafos para que recorriesen el mundo y acumuló más de 70.000 imágenes tomadas en el incipiente sistema de color autocromático.
  • Exponen una selección de la colección de Kahn, 'Los Archivos del Planeta', que reúne fotos de 50 países, entre ellos algunos tan lejanos como Mongolia y China.
Una familia en París, en junio de 1914, poco más de un mes antes del inicio de la I Guerra Mundial
Una familia en París, en junio de 1914, poco más de un mes antes del inicio de la I Guerra Mundial
© Musée Albert-Kahn, Departement des Hauts-de-Seine

Quizá porque había nacido en una familia muy humilde —su padre era tratante de ganado, su madre no sabía leer ni escribir y, cuando la mujer murió, tuvo que hacerse cargo de ayudar a mantener, con diez años de edad, a los otros tres hermanos—, Albert Kahn (1860-1940) creía en la bondad intrínseca de los hombres. Durante su vida como exitoso banquero, iniciada desde abajo como recadero, se dedicó a practicar la filantropía, repartir la riqueza y abordar proyectos humanistas. El más ambiciodo fue intentar detener la guerra mundial que consideraba inminente mediante la fotografía.

De origen judío, nacido en la Alsacia francesa anexionada por Alemania en 1871, Kahn fue alumno y protegido en París del filósofo Henri Bergsoó —Premio Nobel de Literatura en 1927—, de quien tomó las ideas de que resulta necesario escuchar la voz de la conciencia y que la naturaleza está determinada por un designio finalista y providencial. Socio de la banca Goudchaux y con rédito suficiente como para ejercer el mecenazgo y la educación social, el financiero, que estaba altamente convencido de que la I Guerra Mundial era inevitable, quiso probar que el conocimiento mútuo de los pueblos podría evitar el desastre.

Un compendio del mundo

A partir de 1909, se empeñó en organizar lo que llamabaLes Archives de la Planète (Los Archivos del Planeta), un compendio fotográfico de culturas, monumentos y seres humanos de todo el mundo. Estaba fascinado con las placas autocromas, patentadas en 1903 por los hermanos Lumière y comercializadas en 1907 —único procedimiento para obtener imágenes en color disponible hasta 1935— y se dedicó a comisionar y pagar los gastos de varios fotógrafos, entre ellos Alfred Dutertre (que también era su chófer), para que recorrieran el mundo y regresaran con fotografías.

Aunque la utopía de detener la guerra no cuajó, el archivo se consolidó y, entre 1909 y 1931, Kahn aunó 72.000 fotos y 183.000 metros de película de cine de lugares tan lejanos como Mongolia, la India, Japón, China o el interior de Marruecos. La colección es una de las más hermosas y completas de su época y, aunque no se trata de imágenes de gran calidad artística —el proceso del autocromo era complejo y requería que los sujetos permanecieran inmóviles—, es el conjunto de fotografía más importante desde un punto de vista etnográfico del primer tercio del siglo XX.

'Una misión de paz'

Die Welt um 1914. Farbfotografie vor dem Großen Krieg (El mundo en torno a 1914. Fotografía anterior a la I Guerra Mundial), una exposición en el museo Martin-Gropius-Bau de Berlín hasta el 2 de noviembre, se suma a las muchas propuestas artísticas e históricas relacionadas con el centenario de la contienda. Presenta una selección de casi 200 fotos del archivo de Kahn —que los organizadores comparan con una "misión de paz" y un "tesoro" que, una vez concluida la guerra, recordaba la "fragilidad" del equilibrio mundial—.

Para el banquero-filántropo, la fotografía como medio para "compartir el conocimiento de las gentes, los edificios, los paisajes y los estilos de vida" era una conclusión lógica de sus deseos de una "paz mundial" basándose en el principio de los retratos: "La gente que se mira cara a cara y se respeta una a otra nunca necesitará la guerra".

El Imperio Ruso en 10.000 fotos

La exposición también expone imágenes y películas de otro par de pioneros de la fotografía en color: el alemán Adolf Miethe (1862-1927, inventor de la película pancromática, y el ruso Sergei M. Prokudin-Gorskii (1863-1944), que recibió del zar Nicolás II el encargo de retratar el Imperio Ruso en 10.000 imágenes. El fotógrafo dedicó al trabajo seis años, durante los cuales documentó once de las grandes regiones del imperio, a través de las cuales viajaba en un tren especial costeado por el Gobierno.

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