Luces y sombras de BiciMad: los anclajes quitan más espacio al coche pero los ciclistas ven fallos

  • BiciMad arranca este lunes, después de un retraso de casi dos meses: habrá 1.580 bicis eléctricas y 120 estaciones en los distritos céntricos de Madrid.
  • El Ayuntamiento coloca la mayoría de estaciones (el 63%) en la calzada para no estorbar al peatón. Aunque los coches pierden unas 300 plazas de parking.
  • Los ciclistas están "satisfechos", aunque detectan fallos: se quitan plazas para motos y carriles taxi, hay anclajes pegados a farolas y sufren vandalismo.
  • La oposición socialista critica que se quita demasiado espacio en algunas aceras (calle Mayor) y se deterioran zonas protegidas (El Prado o Plaza de Oriente).
  • Un centenar más de ciclocalles y bici de alquiler a 1,10 euros la hora.
Estación de BiciMad en la calle Serrano, ocupando un carril que antes estaba destinado a la circulación de taxis y motos.
Estación de BiciMad en la calle Serrano, ocupando un carril que antes estaba destinado a la circulación de taxis y motos.
JORGE PARÍS

Los conductores de coche se van encontrando cada vez con más impedimentos para circular por el centro. El nuevo obstáculo serán los anclajes del servicio de bicicletas públicas, que arranca este lunes 23 de junio: el Ayuntamiento de Madrid ha colocado la mayoría de las 120 estaciones para las 1.580 bicis eléctricas en la calzada, quitando plazas de aparcamiento y eliminando espacio para el coche. Concretamente, el 63% de las bases se han colocado en la calzada, mientras que el 37% restante se han ubicado en aceras y plazas peatonales. Esta medida se enmarca dentro de la estrategia municipal de arrinconar al vehículo privado y fomentar medios de movilidad más sostenible, tal y como solicitaban los colectivos ciclistas.

El Ayuntamiento defiende que la ubicación de las bases "intenta estorbar lo menos posible al peatón". Por su parte, los ciclistas aplauden la decisión: "Valoramos positivamente que se haya puesto en la calzada buena parte de las estaciones. Es una apuesta valiente, porque ponen más dificultades al coche y apuestan por la bicicleta. En los casos en los que no se podía poner en la calzada y se han colocado en la acera, hemos detectado que normalmente están en lugares amplios que no estorban", apunta Juan Merallo, portavoz de la asociación Pedalibre.

Aunque nunca llueve a gusto de todos: para instalar los anclajes, el Ayuntamiento ha tenido que suprimir plazas azules y verdes de aparcamiento, con lo que será más difícil encontrar sitio para estacionar en el centro. Concretamente, se han eliminado unas 300 plazas, según el recuento del colectivo En bici por Madrid. "Está bien que se instalen en zonas azules, porque aquí el que sobra es el coche. Pero también nos han llegado quejas de personas porque les han quitado plazas verdes, reservadas para los residentes del barrio", apunta Iván Villarrubia, miembro de En bici por Madrid.

"Algunas bases para bicis rozan el absurdo"

Pese a los puntos positivos, muchas de las ubicaciones de los anclajes "rozan el absurdo", según Villarrubia. "Han cometido algunos fallos que tendrán que subsanar: para colocarlos han retirado bancos y contenedores de reciclaje, se han puesto sobre reservas de motos o en carriles taxi [como en Serrano], hay anclajes pegados a farolas y árboles que impiden meter la bici [como en Antón Martín o calle Hortaleza], en Alcalá se han puesto sobre la acera con una valla enmedio que incita a la gente a circular por la acera y en algunos casos la acera no se ha rebajado, por lo que te tienes que bajar de la bici en mitad de un carril bus para subir la bici hacia el anclaje", advierte el representante de los ciclistas. La ordenanza de Movilidad madrileña prohíbe que los ciclistas vayan montados sobre su bici en áreas peatonales.

Aunque se ha intentando quitar poco espacio al peatón, la oposición municipal socialista denuncia que este criterio "no se cumple en muchos casos" y que esta "ocupación indiscriminada del espacio público lo deteriora funcional y estéticamente, causando un claro perjuicio a la movilidad peatonal y a la imagen de la ciudad", critica la concejal socialista Ruth Porta.

En un informe denuncian casos concretos: en la calle Mayor, "la estación de BiciMad se ha colocado en medio de la acera, anulando la ampliación de la acera"; en el paseo del Prado se "interrumpe el tránsito peatonal delante del museo y deteriora la imagen de este lugar protegido"; en la plaza de Oriente también "se ha maltratado otro espacio protegido como Bien de Interés Cultural"; y en la plaza de San Miguel "se ha colocado justo en el centro". La concejal Porta solicita "que se reconsideren todas las ubicaciones de estaciones colocadas en aceras y espacios peatonales".

Una docena de actos vandálicos

Por otro lado, los anclajes (colocados desde principios de mayo, pero todavía fuera de servicio) ya están siendo objeto de vandalismo. La empresa concesionaria, Bonopark, ya ha "tenido que hacer una primera batida de limpieza para quitar las pintadas", apuntan fuentes de la compañía. "Se han producido una docena de actos vandálicos, sobre todo pintadas en las bases y deterioro de materiales. Entra dentro de lo normal en cualquier mobiliario urbano situado a pie de calle, pero es importante limpiarlo habitualmente y no dejarlo caer en el deterioro", añade una portavoz de Bonopark.

Según las primeras previsiones del Ayuntamiento, el sistema debería haberse inaugurado en la primera semana de mayo. Pero todavía no se ha puesto en servicio, un mes y medio después. Ahora su previsión es "poner en marcha el servicio el 23 de junio", es decir, la semana que viene, según fuentes del área municipal de Movilidad. Este ligero retraso se debe a que "se están ultimando las pruebas de las aplicaciones informáticas", apuntan dichas fuentes. "Es un sistema con muchas estaciones y se quiere poner todo en marcha de una vez, no por fases, lo que obliga a realizar más pruebas para asegurarnos de que no da problemas cuando esté iniciado", explican en Bonopark.

El sistema de alquiler de bicis consta de 120 estaciones donde los usuarios podrán recoger alguna de las 1.580 bicicletas eléctricas. El área de BiciMad incluye todo el distrito Centro y parte de Chamartín, Salamanca, Chamberí, Moncloa y Arganzuela. Los abonados pagarán entre 15 euros anuales (si tienen abono transporte) y 25 euros anuales (si no lo tienen). Además de esta cuota deberán pagar por cada uso: los primeros 30 minutos costarán 50 céntimos y cada media hora sucesiva saldrá por 60 céntimos. En definitiva, la primera hora costará 1,10 euros. La llegada de BiciMad viene acompañada por la creación de un centenar de nuevas ciclocalles en el centro, donde los coches no podrán circular a más de 30 kilómetros por hora.

Los colectivos ciclistas creen que el perímetro de BiciMad es "muy restringido" y solicitan que se extienda pronto por toda la capital "para que se puedan hacer recorridos de casa al trabajo", apunta Merallo. Además, los potenciales usuarios son reacios al pago de la primera media hora. De hecho, el resto de ciudades españolas donde está implantado este sistema no cobran por los primeros 30 minutos de uso.

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