Valdebebas
Nuevo desarrollo de Valdebebas, con carriles todavía cortados y edificios aún en obras. JORGE PARÍS

Miles de madrileños se van a vivir a los nuevos barrios de la periferia de la capital para alejarse de la saturación del centro y ganar en calidad de vida. Sin embargo, al llegar allí se dan cuenta de otra realidad: los centros educativos en muchos de estos desarrollos son privado-concertados o están saturados, los centros de salud están a kilómetros de distancia, en algunos casos hay que coger el coche para realizar compras básicas y los transportes públicos no están bien conectados con el centro de la ciudad. Y la falta de población ya no es excusa para esta carencia de equipamientos: en los últimos cinco años, los nuevos barrios periféricos han ganado cerca de 43.000 habitantes, según el padrón municipal.

La ejecución del equipamiento ha de ser simultánea a la construcción de viviendasLas asociaciones de vecinos de seis grandes desarrollos urbanísticos de la periferia llevan años reclamando dotaciones públicas que nunca acaban de llegar. Cuando se entregaron las viviendas, a mediados de la pasada década, les prometieron una serie de equipamientos que se irían construyendo progresivamente. Pero en muchos casos todavía siguen esperando. Se trata de los barrios de Las Tablas y Montecarmelo (en Fuencarral), el PAU de Carabanchel, Butarque (Villaverde), el Ensanche de Vallecas (en Villa de Vallecas) y Sanchinarro (Hortaleza).

A todos ellos se añade ahora un séptimo barrio de reciente creación: Valdebebas (también en Hortaleza). "La ejecución del equipamiento social y las zonas verdes ha de ser simultánea a la construcción de las viviendas, de forma que una vez que sean ocupadas no se produzcan los enormes desfases que se siguen dando en los PAU", reivindica la Federación de Asociaciones de Vecinos (Fravm) en un escrito de alegaciones dirigido al Ayuntamiento.

Nuevos barrios con déficit de dotaciones

Las Tablas: En los últimos cinco años este desarrollo (perteneciente al barrio administrativo de Valverde, en Fuencarral) se ha poblado con 6.600 nuevos habitantes. Sin embargo, siguen teniendo las mismas carencias que en los años en que se crearon las urbanizaciones: "Nos falta lo de siempre. No se ha hecho prácticamente nada desde que firmamos el acuerdo sobre equipamientos básicos con Gallardón, en 2008. Todo se ha incumplido con el argumento de la falta de presupuesto", denuncia Lorenzo Álvarez, presidente de la asociación de vecinos de Las Tablas. "Tenemos que compartir centro de salud e instituto con Sanchinarro, al otro lado de la A-1", añade Álvarez.

Los tres colegios que hay se han quedado pequeñosEntre las peticiones de sus residentes destacan un centro de salud propio para el barrio, un instituto de Secundaria, un nuevo colegio "ya que los tres que hay se han quedado pequeños", una nueva escuela infantil, un mercado, una escuela de música y una comisaría de Policía. "Son dotaciones que llevamos años esperando", apunta Álvarez. Además, necesitan una nueva línea de autobús que les conecte con su distrito, más estaciones de metro y carreteras transversales este-oeste. Los residentes temen que la próxima llegada de los trabajadores del BBVA al edificio de La Vela colapse la red viaria del barrio.

Montecarmelo: Este barrio en la demarcación de El Goloso, entre la M-40 y la M-607, sigue ganando habitantes (5.200 más en cinco años) pero todavía están justos de dotaciones. También acusan a las administraciones de incumplir sus compromisos: "En 2008 acordamos con Gallardón la construcción de una escuela infantil, una biblioteca, un polideportivo y un centro cultural. Pero después nos dijeron que no se sentían vinculados por ese acuerdo y que no se harían, entre otras cosas por falta de dinero. Nos sentimos estafados: el Ayuntamiento tiene una deuda con nosotros", protesta Alberto Navazo, presidente de la asociación de vecinos de Montecarmelo. Además de lo comprometido, "tampoco tenemos centro de especialidades, ni centro de salud ni instituto. El centro de Secundaria es nuestra principal lucha ahora, porque no es normal que los chavales de 12 años tengan que depender de sus padres para ir al instituto", añade Navazo.

PAU de Carabanchel: Este PAU (incluido en el barrio de Buenavista) ha aumentado en 1.500 vecinos en el último lustro, aunque es el más consolidado de los últimos desarrollos construidos en la ciudad. "Hay necesidades, pero nada que ver con las carencias que había en los inicios del barrio", cuenta Pedro Casas, de la asociación de Carabanchel Alto. Actualmente, los residentes exigen la construcción de un nuevo instituto porque el inaugurado en 2011 ya tiene falta de plazas, una nueva escuela infantil pública, la rehabilitación de las canchas deportivas y el parque Manolito Gafotas. "El colegio público ha sido un triunfo, aunque hace falta que lo sigan ampliando", añade Casas. Además de las dotaciones, también requieren el soterramiento de la M-40 a su paso por el barrio.

Todo está comprometido y hay parcelas reservadas, pero nos dan largasSanchinarro: Después de años de lucha, los vecinos de este desarrollo consiguieron un centro de salud y un instituto, pero deben compartirlo con otros PAU de la zona. Ahora este barrio y su entorno (en los límites administrativos de Valdefuentes) tienen unos 8.100 vecinos más que hace cinco años y vuelven a necesitar equipamientos: "Nuestras prioridades son una biblioteca pública, un polideportivo y un mercado. Todo eso está comprometido e incluso hay parcelas reservadas, pero nos están dando largas", lamenta Carlos Sanz, presidente de la asociación vecinal de Sanchinarro. También solicitan un colegio público y una escuela infantil. En materia de transportes, creen que el barrio es deficitario: "El metro ligero es lento y obliga a hacer trasbordos para acceder a la red del metro. También es necesario un autobús directo con el hospital Ramón y Cajal y con el centro de Madrid. Y habría que hacer nuevos accesos a la M-40 y la A-1".

Butarque: Con 1.200 residentes más en cinco años, es el nuevo barrio con más reivindicaciones. "No tenemos instituto y el más cercano está a cuatro kilómetros, el centro de salud más próximo está a dos kilómetros, no hay biblioteca, hay muchas escuelas infantiles pero ninguna pública y después de mucho pelear nos construirán un polideportivo pequeño para final de año", denuncia Antonio Abueitah, presidente de la asociación de vecinos de Butarque. También tienen carencias en transportes públicos: piden una segunda línea de autobús que les deje en Legazpi para no tener que hacer trasbordos y la prolongación del metro para tener una estación en su barrio. Además, se sienten aislados por la falta de conexiones directas con la A-4 y la M-45.

El mayor incremento de población se ha producido en el PAU de VallecasEnsanche de Vallecas: Es el desarrollo con mayor incremento de población en cinco años (16.500 habitantes más). Con este aumento demográfico, los vecinos sienten que sus equipamientos "están ya saturados", según Rosa María Pérez, presidenta de los residentes del PAU. Entre las necesidades destaca un nuevo instituto: "Los niños han crecido y los que vinieron en edad escolar ahora necesitan ir a Secundaria, pero no prevén construirlo hasta 2017", apunta Pérez. Además, exigen la construcción de "un nuevo colegio, biblioteca, polideportivo, una escuela infantil más, una comisaría de Policía Nacional y un centro de salud a buena distancia de todo el barrio, porque el que hay está lejos y ya está saturado". Según la representante de los vecinos, "todos estos equipamientos estaban incluidos en el Plan Especial de Inversiones de 2008: de todo lo que nos prometieron al venir a vivir aquí, solo se ha construido un centro de salud en la otra punta, dos colegios y poco más".

Otros núcleos en Barajas y San Blas: Además de los grandes desarrollos anteriores, otros barrios nuevos que han ganado población en el último lustro son Timón (unos 1.500 vecinos más por las nuevas urbanizaciones junto al casco histórico de Barajas), Corralejos (unos 700 nuevos habitantes en el entorno del parque Juan Carlos I, también en Barajas) y el barrio de Rejas (con 2.600 vecinos más, en las proximidades de Plenilunio, en San Blas).

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