Adolfo Suárez, enterrado junto a su esposa en la catedral de Ávila

Detalle de la tumba donde descansan los restos mortales del primer presidente de Gobierno de la democracia, Adolfo Suárez, junto a los de su esposa, Amparo Illana.
Detalle de la tumba donde descansan los restos mortales del primer presidente de Gobierno de la democracia, Adolfo Suárez, junto a los de su esposa, Amparo Illana.
EFE

Adolfo Suárez, primer presidente del Gobierno de la democracia, ha sido enterrado este martes junto a su esposa, Amparo Illana, en la catedral de Ávila. La lápida de la tumba tiene inscritos los nombres de ambos y una frase alusiva al periodo de la historia de España que vivió al frente del Ejecutivo: 'La concordia fue posible'.

El cuerpo del expresidente ha recibido sepultura en el claustro de la catedral de El Salvador, a escasos diez metros de donde está sepultado quien fuera presidente del Gobierno en el exilio durante la II República, Claudio Sánchez Albornoz.

Una vez finalizado el funeral que ha sido oficiado por el obispo de Ávila, Jesús García Burillo, el féretro de Suárez ha sido trasladado al claustro, donde sólo han acudido los familiares del expresidente para el entierro. Allí entraron pocas autoridades, entre ellas el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, el expresidente José María Aznar y el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.

Durante la homilía, Jesús García Burillo, ha destacado el "prodigioso trabajo" de Adolfo Suárez en la Transición, que inauguró un estilo de convivencia política trabajando sin cesar por el entendimiento entre los españoles, y ha instado a seguir su camino.

"Su política consiguió que las dos Españas pudieran encontrarse tras décadas de animadversión política y de odio", ha dicho García Burillo quien ha recordado la fe que profesaba Suárez, "un católico en la vida pública".

El obispo de Ávila ha hecho hincapié en el "gran objetivo de reconciliación y de paz promovido por el presidente Suárez" a quien España debe "una acción de gracias inmensa"."Él trazó un camino que bien merecería ser continuado", ha manifestado.

Ha asegurado que Suárez "inauguró un estilo de convivencia política, respetando las posiciones adversarias, buscando tenazmente el pacto y el consenso, valorando las posiciones de adversarios políticos, sin rencor ni revancha".

"Con espíritu democrático trabajó sin cesar por el entendimiento entre los españoles", ha continuado el obispo quien también ha subrayado que, en los momentos más difíciles de su carrera, "se mantuvo erguido con valor y serenidad" y que, "finalmente convencido de que no tenía apoyo", "dejó el poder sin vacilar, sin amargura, convencido de que era lo mejor para España".

Con esta ceremonia, concluyen tres días en los que la familia de Suárez ha velado sus restos en la clínica donde falleció y la capilla ardiente instalada en el Congreso de los Diputados, a la espera del funeral de Estado que tendrá lugar el 31 de marzo.

Aplausos para la comitiva fúnebre

Antes del funeral, en los aledaños de la catedral, centenares de personas recibieron con aplausos a la comitiva fúnebre, encabezada por los hijos y nietos del primer presidente del Gobierno de la democracia.

El féretro entró en el recinto amurallado de Ávila por el arco del Peso de la Harina desde donde recorrió los escasos metros que separan la catedral de El Salvador, donde fue recibido por el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y el alcalde de Ávila, Miguel Ángel García Nieto.

La banda municipal de Ávila interpretó el himno nacional en el momento en el que el féretro era recibido en la catedral.

Antes de llegar al recinto amurallado, el cortejo fúnebre, escoltado por la Policía Local vestida de gala, recorrió varias calles de la ciudad castellanoleonesa, con numerosas banderas de España con crespón negro, y pasó por la Escuela Nacional de Policía, cuyo emplazamiento en Ávila impulsó Suárez.

Los restos mortales de Suárez entró en el templo a hombros de agentes de la Policía Local, con los acordes del himno nacional y mientras doblaban las campanas de la catedral. En el interior, el féretro fue recibido por el obispo de Ávila, Jesús García Burillo, junto con el cabildo catedralicio y, tras una monición, el prelado dirigió una breve oración.

A continuación, la comitiva cruzó la nave central de la catedral hasta el altar mayor, a cuyos pies se ha depositado el féretro en un catafalco. Junto a él se han depositado el Collar del Toisón de Oro y el de la Real Orden de Carlos III. A la derecha del féretro se sitúa la familia de Suárez, mientras que las autoridades están a la izquierda.

Junto a monseñor García Burillo, el funeral fue concelebrado por el obispo de Segovia, Ángel Rubio; el arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, que es oriundo de esta ciudad, y el cardenal Antonio Cañizares, que también fue obispo de Ávila y era amigo y confesor de Suárez.

Además de Rajoy y Herrera, asistieron los consejeros castellanoleoneses, el expresidente del Gobierno José María Aznar y numerosos exministros de Adolfo Suárez y de otros gobiernos democráticos.

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