Miguel Carcaño, que fue condenado a 21 años y 3 meses de cárcel por el asesinato de Marta del Castillo, ocurrido en enero de 2009, ha realizado este jueves la prueba de 'Potencial Evocado Cognitivo P300' o 'test de la verdad', con la que se pretende obtener información para localizar los restos de la joven sevillana. De momento, no han trascendido datos sobre los resultados, que se conocerán dentro de dos semanas.

La prueba tiene, al menos, un 87% de fiabilidad, según el doctor que la está realizandoCarcaño llegó al hospital Miguel Servet de Zaragoza escoltado por agentes de la Guardia Civil, que lo trasladaron en una furgoneta del Cuerpo desde la cárcel de Zuera (Zaragoza), donde estaba desde este martes tras ser conducido desde la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real). De la prisión zaragona salió a las 14.45 horas en dirección al centro sanitario.

Media docena de jóvenes esperaban la llegada de Carcaño portando una pancarta, en la que se leía 'Carcaño, asesino', condenando el crimen de Marta del Castillo. Asimismo, un grupo de personas le han increpado y dirigido algunos insultos. Lo mismo ha sucedido a la salida.

Ya se utilizó para otro caso

El 'test de la verdad' fue realizado por el neurólogo y neurofisiólogo clínico José Ramón Valdizán, quien ya explicó que esta prueba puede servir para acotar la búsqueda de los retos de la joven Marta del Castillo. "No solo sirve para buscar", sino también "para descartar" dónde no hacerlo, comentó.

Este especialista fue quien el pasado 18 de diciembre realizó esta prueba por primera vez para una investigación judicial, en ese caso a Antonio Losilla, que se halla en prisión como presunto autor del asesinato de su esposa, Pilar Cebrián, desaparecida en Ricla (Zaragoza) en abril de 2012.

En declaraciones a 20minutos, Valdizán ha comentado que Carcaño se ha mostrado "muy participativo" en todo momento, siguiendo "todas las instrucciones que se le han dado". El doctor ha señalado que apenas ha estado con el joven, pero que en todo caso se ha visto "muy tranquilo, normal, sin nervios". "Ha estado sobre todo con la enfermera que le ha hecho la prueba, que ha transcurrido sin ninguna dificultad durante más o menos hora y media", ha detallado.

La duración del test fue de hora y mediaA lo largo de estos cinco años, Miguel Carcaño ha ofrecido múltiples versiones sobre los hechos, tanto de lo que le sucedió a Marta del Castillo como del lugar en el que escondieron su cadáver. Estas versiones han llevado a la Policía Nacional a buscar en el río Guadalquivir, en el vertedero de Alcalá de Guadaira, en la localidad de Camas y en la Finca de la Rinconada, para lo que se empleó incluso un georadar.

Fiabilidad del 87% como mínimo

El doctor Valdizán explicó que el 'test de la verdad' consiste en medir la onda P300 del cerebro, que se produce en "la memoria episódica" al recordar "algún tipo de recuerdo, cercano o lejano" a partir de un estímulo, como una foto o una frase. La onda se llama P300 porque "a partir del estímulo, la onda tarda al menos 300 milisegundos en aparecer". Esta onda "no se puede modificar voluntariamente" y en la prueba se valora "la respuesta cerebral cuya altura de onda es mayor" puesto que eso indica "más información y de mejor calidad".

La prueba se realiza en una habitación a oscuras para que las pupilas de los ojos se dilaten másValdizán opinó que el P300 podría arrojar luz al caso, si bien ha manifestado que su utilidad dependía "de la información previa que nos aporte la policía judicial", que sirvió para "hacer una jerarquización de los estímulos" que se muestran a la persona a la que se le hace, como fotos y textos, de los que se obtiene una respuesta cerebral que "no se puede manipular" y que está relacionada con un recuerdo vivido. El especialista cifró la fiabilidad de esta prueba en, al menos, el 87%.

La prueba se realiza en una habitación a oscuras para que las pupilas de los ojos se dilaten más y perciban mejor los estímulos. Se coloca en la persona sometida a ella un gorro de electrodos y se la sitúa a un metro de distancia de una pantalla de ordenador, en la que se le van mostrando las diferentes imágenes y frases, alternándolos de forma aleatoria.

Dos monitores registran la imagen de la persona y el electroencefalograma, respectivamente, y, después, se comprueba la coherencia y validez de la información obtenida de este último, se extraen los datos y se analizan.

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